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El ocaso de un alfil uribista

El Ministro de Defensa renunció a su cargo esta mañana en medio de las críticas por su estrategia de ataque a la guerrilla.

31 de agosto de 2011 - 05:50 a. m.
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Las cifras no estaban a su favor: durante el primer semestre de este año, los ataques de las guerrillas a los miembros de la Fuerza Pública aumentaron 22% en comparación con el mismo periodo de 2010. También crecieron los ataques de los subversivos a la infraestructura del país (4%)y el secuestro (35%). Los hechos lo decían todo. En 2011, la guerrilla incursionó en la carretera que va entre Atlántico y Antioquia. Las Bacrim (bandas criminales) masacraron cinco indígenas en Zaragoza y, prácticamente, se tomaron Córdoba. Las Farc sitiaron el Cauca.
 
Por eso, para muchos, la dimisión, el miércoles en la mañana, de Rodrigo Rivera a su cargo como ministro de la Defensa del gobierno de Juan Manuel Santos era la crónica de una renuncia anunciada. Nunca pudo comulgar con la cúpula militar, dijo un analista a este diario. Tampoco caló jamás entre la opinión pública, agregó otro. Incluso, hace poco su don de mando fue cuestionado por la columnista María Isabel Rueda, quien dijo que sus subalternos ya comenzaban a apodarlo confianzudamente “Riverita”.

Se trata de la partida de nada menos que del último gran alfil uribista del gobierno Santos. Abogado pereirano, excongresista y exprecandidato liberal a la Presidencia y también eximpulsor del frustrado referendo reeleccionista de Álvaro Uribe Vélez. El 17 de marzo de 2010 (unos dos meses antes de las elecciones) fue nombrado como gerente político de la campaña Santos y desde entonces sonó como posible jefe de una de las carteras, especialmente de la del Interior, que a la postre fue ocupada por Germán Vargas Lleras.

En medio de las suspicacias de quienes pensaban que debía ser este último el ministro de Defensa, Rodrigo Rivera fue nombrado jefe de ese despacho y desde entonces tuvo que padecer una avalancha de críticas por su gestión. Las muertes de alias “Mono Jojoy” y “Cuchillo” fueron sus momentos más destacados en los 13 meses que duró en su cargo.

Sus mayores desaciertos tuvieron que ver con la estrategia que planteó para atacar a las guerrillas y a las llamadas Bacrim. Así lo asegura el analista y director de la corporación Nuevo Arco Iris, León Valencia, quien opina que Rivera se equivocó al proponer la estrategia uribista de atacar grandes campamentos con grandes operativos y objetivos de alto impacto, sin tener en cuenta que las dinámicas al interior de las Farc cambiaron.

“El tenía en su memoria la estrategia victoriosa de que tuvo Uribe hasta 2008, pero eso cambió. La guerrilla se mimetizó entre la población o se recostó en las fronteras y eso no lo tuvieron en cuenta. El resultado es que las Farc empezaron a lograr cosas y subieron los homicidios”, explica Valencia.

Un punto en el que coincide con el también analista Alfredo Rangel, quien agrega que “muchos sectores no estaban cómodos con la falta de orientación y autoridad en el Ministerio de la Defensa”.

Había que hacer ajustes, es la conclusión general. Sin embargo, el otrora superhéroe uribista (que tuvo roces incluso con el Congreso) fue despedido públicamente con elogios por el presidente Santos, quien le propuso que aceptara la embajada de Colombia ante la Unión Europea y la Otan, en Bruselas.

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