“El Gobierno recibe muy humildemente esta crítica de los colombianos y asumo toda la responsabilidad para rectificar”. Eso dijo el presidente Álvaro Uribe el sábado pasado, durante el consejo comunal realizado en San Carlos (Antioquia), refiriéndose a la decisión de no exigir las cesantías para pagar gastos de salud, uno de los puntos polémicos incluidos en los decretos de la Emergencia Social, los cuales han generado una feroz tormenta en torno al Gobierno cuyas consecuencias en el terreno de lo político aún están por verse.
Para los analistas, el rechazo generalizado contra dichos decretos por parte de los más diversos sectores sociales y económicos de la sociedad, es una muestra incuestionable de que el dichoso “estado de opinión”, tan mentado por el Primer Mandatario y algunos de sus más cercanos colaboradores, se les está volteando. Las miles de personas que el jueves pasado salieron a las calles en varias ciudades del país para expresar su rechazo a las medidas son una prueba de ello y de que ni siquiera las salidas del Presidente ante los medios de comunicación para explicarlas han servido para apagar ese clamor popular.
La situación toma especial relevancia teniendo en cuenta que estamos en pleno proceso electoral. Para el politólogo Alejo Vargas, las verdaderas consecuencias de la crisis por la Emergencia Social se comenzarán a ver reflejadas primero en las encuestas y después en las elecciones a Congreso. “La pregunta es cuánto de eso se lo van a cargar a los partidos uribistas, principalmente al Partido de la U. Probablemente acá van a pescar en río revuelto movimientos como Cambio Radical, por las denuncias de Germán Vargas Lleras; el Partido Liberal, el Polo y hasta los conservadores”, señaló.
Precisamente el representante liberal Germán Olano cree que a la bancada uribista en el Congreso, que es mayoritaria, le cabe también su parte de responsabilidad política. “¿Qué se hizo en el Legislativo en estos últimos ocho años? ¿Qué hicieron los de la bancada que hoy van por todo el país invitando a que voten por ellos por ser cercanos al presidente Uribe? ¿Por qué nunca hicieron nada si desde hace año y medio estaba advertida esta crisis, cuando la Corte Constitucional expidió una sentencia sobre el derecho a la salud?”, preguntó.
Incluso, congresistas de la misma bancada de gobierno, como Dilian Francisca Toro, senadora del Partido de la U, reconocen que “la gente está muy inquieta porque lo que está en juego es la vida y la salud”, mientras que otras como la liberal Cecilia López Montaño, consideran que el teflón se le está acabando al presidente Uribe y prueba de ello es que entre más insiste en aclarar los decretos, más se enreda: “Él es quien tiene la culpa de la crisis”, expresó.
Por los lados de la Casa de Nariño es claro que ya están notificados de que lo sucedido en torno a la Emergencia Social traerá consecuencias en lo político y el objetivo apunta a tratar de amortiguar el golpe. La primera estrategia sería cobijar las críticas con el manto de “oposición política” y una muestra son las palabras del presidente Uribe, al momento de regañar en público al ministro de la Protección Social, Diego Palacio, el jueves en la tarde: “Los críticos políticos pegados de esto, haciendo fiesta con esto, calumniando al Gobierno, y el Gobierno como enfermo para defenderse. Aquí el único que no se puede enfermar es el Gobierno”.