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El “palo” en Bucaramanga

Recogiendo 130 mil firmas a nombre del Movimiento Lógica, Ética y Estética, llegó finalmente a los 77 mil votos y dejó “con los crespos hechos” al liberal Carlos Ibáñez y al concejal de La U, Jhan Alvernia.

25 de octubre de 2015 - 10:00 p. m.
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Con una campaña sin mucha alharaca y que tenía como sede su propio apartamento en un sector de estrato seis, el ingeniero civil Rodolfo Hernández Suárez volvió añicos las encuestas, le dio un mazazo a la desgastada maquinaria del Partido Liberal, enterró las aspiraciones del candidato del Partido de La U y se llevó el “premio gordo” de las elecciones en la capital santandereana.

Recogiendo 130 mil firmas a nombre del Movimiento Lógica, Ética y Estética, que se “craneó” en compañía de su principal asesor que es su hermano Gabriel, Hernández Suárez llegó finalmente a los 77 mil votos y dejó “con los crespos hechos” al liberal Carlos Arturo Ibáñez Muñoz y al concejal de La U, Jhan Carlos Alvernia, quienes a pesar del millonario despliegue propagandístico que hicieron tuvieron que resignar sus aspiraciones ante un candidato poco convencional que capitalizó el voto de los inconformes y de quienes en algún momento alcanzaron a superar el 40 por ciento en su intención de votar en blanco.

Hernández Suárez es visto como un tipo adinerado que llevándole la contraria a su esposa y dejando a un lado su empresa constructora se obstinó en ser el alcalde de la quinta ciudad del país.

Su caballo de batalla fue la lucha contra la corrupción y en todo foro o barrio visitó desde hace más de un año que se metió de lleno a la lucha proselitista, no dejó de repetir que: “La inseguridad es consecuencia de la corrupción con que han manejado a Bucaramanga. La inseguridad es hija de la corrupción. Los primeros que hay que meter a la cárcel cuando hay inseguridad son los politiqueros que nos han venido gobernando y han traicionado el interés colectivo”.

También utilizó expresiones cuestionadas como: “yo me comprometo de alcalde a hacer el pingo (bobo)” frente al transporte informal o “pirata”, uno de los problemas más graves de Bucaramanga, más si se tiene en cuenta el calamitoso estado en que se encuentra el sistema de transporte masivo Metrolínea que no llega a los sector marginados de Ciudad Norte ni al vecino municipio de Girón, que forma parte del Área Metropolitana.

“Nunca en Bucaramanga había habido tantos niveles de corrupción como en este gobierno de Luis Francisco Bohórquez. Eso viene de tres gobiernos atrás, pero se ha acentuado en éste… Hay que darle nocaut a la corrupción y se acaban los problemas”, dijo Hernández Suárez en el foro organizado por El Espectador el pasado mes de septiembre, en el que además manifestó con su tono desabrochado de piedecuestano que habría que “coger a plomo, a bolillo y a palo” a los exalcaldes liberales Honorio Galvis Aguilar y Fernando Vargas Mendoza a la hora de buscar los responsables por el caos en la movilidad y la crisis de Metrolínea.

Rodolfo Hernández no cree que la solución a la inseguridad sea instalar más cámaras de vigilancia, disponer de más policías o aplicar más represión. “Hay que atacar la causa real, y es que se roban toda la plata de los programas para aplicarles a la gente pobre. Lo que les hacen en equipamiento comunal y capacitación son verdaderas porquerías, pero a precios de Palacio de Versalles. Debe haber inclusión, reconocimiento y programas serios de resocialización. Si hay seguridad, hay convivencia”, ha dicho.

El interrogante que ahora se abre es con qué tipo de personas conformará su gabinete un alcalde que no contará con ningún concejal elegido a su nombre y sí por el contrario con la oposición inicial del liberalismo y La U. ¿Qué tanto espacio de maniobra?, es otra de las preguntas que se formulan los analistas, pero mientras tanto la capital santandereana empieza a digerir el remezón que significa que un candidato independiente tome las riendas de la Administración, en momentos en que multimillonarias obras como el tercer carril en la autopista Bucaramanga-Floridablanca y los intercambiadores del Mesón de los Búcaros y la Avenida Quebradaseca con Carrera 15 no alcanzaron a ser terminadas por el alcalde Bohórquez, que en cambio le deja un enorme endeudamiento al Municipio.

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Ya tendrá Hernández Suárez que borrar de la mente de los ciudadanos los tratos que tuvo con el cuestionado exdirector de la Corporación Autónoma para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (Cdmb) y hoy parlamentario Fredy Anaya, así como su apoyo y financiación en 2011 al alcalde saliente, de quien terminó por distanciarse y convertirse en un acérrimo crítico.

“Yo asaltaría si no tuviera trabajo. Yo asaltaría si me viera abandonado por el Estado”, ha sido otra de las frases de un empresario que tiene en el desarrollo urbano una de sus principales preocupaciones y que no necesitó de los políticos tradicionales como Horacio Serpa Uribe, Édgar Gómez Román o Bernabé Celis Carrillo para convertirse a sus 70 años de edad en un alcalde que tendrá que demostrar que le interesa más la conservación de los cerros orientales y que no cederá ante la voracidad de empresas constructoras a las que hace años se les quedó pequeña la meseta de Bucaramanga. Igualmente deberá ratificar que echará para atrás las fotomultas y que sí levantará las 20 mil casas que prometió para los sin techo.

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