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El Petro alcalde le empieza a susurrar al Petro presidente

Mientras el Gobierno radica las reformas claves de este semestre y el Plan Nacional de Desarrollo, la agenda del entonces alcalde Petro revive en su mandato presidencial.

07 de febrero de 2023 - 07:00 a. m.
10 años después de que la Procuraduría lo suspendiera como alcalde de Bogotá, el hoy presidente retoma la agenda inconclusa que quedó de su mandato distrital y entra en conflicto con la actual alcaldesa Claudia López.
Foto: EFE - Matías Martin Campaya
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“La Alcaldía de Bogotá no está vacante” es la frase que la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, ha repetido durante los últimos días. Es, de alguna manera, su defensa a la gestión que ha realizado en los últimos tres años y que hoy se ve amenazada por el presidente Gustavo Petro. El problema tiene nombre y apellido: la construcción del metro que los mandatarios locales vienen prometiéndole a los bogotanos hace 81 años, y cuya estabilidad se debate hoy entre lo que se dice en el Palacio de Nariño y el Palacio de Liévano.

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Cuando López pensó que avanzaban las obras para la construcción de la primera línea del metro elevado, un viejo fantasma revivió: la propuesta de Petro de que el sistema de trenes sea subterráneo. Según la alcaldesa, la obra lleva un avance del 18,2 %. A pesar de esto, el jefe de Estado insiste en que a estas alturas todavía se le pueden hacer modificaciones al proyecto para que el tramo desde la Avenida 1 de Mayo, hasta la calle 72, sea soterrado.

López ha dicho en varias entrevistas que esta movida presidencial no la considera como un capricho de Petro, sino como un “dolor personal”. Un duelo no solo por la construcción del metro, sino por algo mucho más amplio como la agenda de cambios para Bogotá que trazó el entonces alcalde Gustavo Petro, y que desde hace 10 años se mantiene inconclusa, luego de que la Procuraduría lo suspendiera por la crisis de la basura en 2012.

“No creo que sea un capricho, pero sí creo que para el presidente es un dolor personal. El entonces alcalde Gustavo Petro tenía proyectos muy valiosos. Hacer la primera línea del metro subterráneo, hacer el programa Basura Cero, hacer la recuperación del San Juan de Dios, por solo enumerar algunas cosas. Pero, como la mitad de su mandato le tocó gastársela defendiéndose de una cosa absurda, injusta, abusiva, pues no las pudo concretar. Entendiendo humanamente su dolor y su duelo, creo que lo que nos corresponde como líderes públicos es estar por encima de esos dolores personales. Ese debate ya lo dimos en 2019, competimos cuatro candidatos y dijimos que tocaba continuar con ese contrato [del metro elevado que dejó pactado el exalcalde Enrique Peñalosa]. Posiblemente no era mi opción favorita, pero está contratado, consiguieron la plata, hay que respetar la democracia”, dijo Claudia López a la Silla Vacía.

La alcaldesa insistió que a Petro lo eligieron en 2022 como presidente, “no como alcalde de Bogotá”. “Tiene suficientes tareas siendo presidente”, agregó. Fue tajante en esa idea.

Sin embargo, este no ha sido el único tema en el que han salido a relucir las posturas del entonces alcalde Gustavo Petro. Durante la posesión de Ruth Maritza Quevedo como miembro de la Comisión de Regulación de Agua Potable y Saneamiento Básico, el jefe de Estado retomó el viejo, pero conocido, concepto de “basura cero” que promovió como jefe del Distrito y que ahora quiere replicar a nivel nacional.

“Pongamos unos caminos que sean fundamentales para que exista ‘basura cero’ en Colombia, de tal manera que no ayudemos, por mantener unas ganancias, unas codicias particulares, a agravar los problemas del calentamiento global y, por tanto, de la crisis climática del mundo”, dijo el presidente. En este caso, conservaría el modelo en el que une el trabajo por el agua potable con el cambio en el sistema de recolección de residuos. En 2013, la Procuraduría lo suspendió por asignar la prestación del servicio de aseo al Acueducto de Bogotá y a Aguas de Bogotá, que no tenían ninguna experiencia en el tema, pero cabe recordar que finalmente la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó a Colombia por haber destituido a Petro.

¿El Petro alcalde le susurra al oído del Petro presidente para revivir una agenda que quedó inconclusa?

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Para la concejala verde Lucía Bastidas, más que una continuación de la antigua agenda de Petro cuando fue alcalde, estas acciones hablan de un presidente que continuaría en campaña, y que tiene los ojos en las elecciones regionales.

“Yo no entiendo ningún dolor del presidente porque cuando fue alcalde no hizo absolutamente nada en Bogotá. En el TransMilenio, amplió los kilómetros de los buses, no hubo un bus eléctrico. En el tema del metro está mintiendo cuando dicen que estaba todo listo para licitar: le faltaba por lo menos un año de trabajo con Planeación Nacional, no hizo la empresa metro y tampoco aprobó vigencias futuras. Habían avanzado en unos estudios, que se tuvieron en cuenta cuando Peñalosa empezó. Es un ánimo impresionante de desbaratar las cosas. Está actuando como un candidato a la Alcaldía de Bogotá y no como un presidente porque cuando tuvo la posibilidad de ser alcalde, no mostró resultados en basuras, ni en movilidad, ni en ninguna materia”, aseveró.

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Según Bastidas, el presidente está poniendo el tema metro en la discusión pública con miras a los comicios del próximo 29 de octubre, y sus aliados políticos estarían funcionando en favor de ello: “Hay un concurso de petripuntos entre todos los candidatos de izquierda que están pensando que el que más hable de destruir el proyecto del metro va a ser el ungido por el presidente. Me parece irresponsable con la ciudad y la chantajea. Cuando dice que si no se hacen las cosas como él quiere entonces no le vamos a financiar la calle 13, el Regiotram del Norte, los cables de San Cristobal, y tantos tan importantes para Bogotá. Por otro lado, quiere abarcar el tema del San Juan de Dios, pero también con el tema de la PETAR. Es un ánimo de destruir. No creo que tenga nostalgia de poder. Debería actuar menos como candidato a la Alcaldía y actuar más como presidente”, reiteró.

La concejala de Colombia Humana, Ati Quigua, piensa todo lo contrario. En diálogo con este diario negó que las mencionadas declaraciones del primer mandatario tengan que ver con retomar la agenda que construyó para Bogotá en 2012. Para la política, el asunto va más allá de lo técnico y lo político pues “tiene que ver con el efecto urbanístico que tendrá la Avenida Caracas” y el impacto para la vida de los bogotanos.

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“El problema que desde mi posición cómo vocera del movimiento social es que la problemática es urbanística y es relacionada con las condiciones espaciales en las que vive y crece la ciudadanía, en todos sus sentidos. Bogotá necesita el metro, sí, pero ésta discusión es pertinente que se traslade a la voz de quienes impacta directamente en los barrios. Es la voz de la ciudadanía la que debe decidir dentro de esa toma de decisiones y que se ha sustituido en esta discusión actual” expresó.

Más allá de los posibles retrocesos que implicaría este cambio de paradigma en el proyecto, propuesto por Petro, para la concejala Ati Quigua el fondo del asunto es que se respete el mandato popular que las elecciones le entregaron al presidente. “Hay un plan de gobierno que se construyó y hay una base social que espera que ese programa se cumpla. Acá en Bogotá no solo acompañamos mayoritariamente esa opción, sino que esperamos que se vele por que se cumpla”.

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Al respecto, Omar Orostegui, profesor y director de Futuros Urbanos, señaló que no le sorprende que la agenda del alcalde Petro la reencauche el hoy presidente. “No es una sorpresa porque eso es lo que contenía su programa de gobierno. Lo interesante es que Petro, con esa movida, está tratando de interferir con el desarrollo urbano de Bogotá, de dar lineamientos. Eso está creando un choque de competencias con la administración del Distrito”, manifestó.

Para Orostegui, esta dinámica tiene impactos no solo en la autonomía local, sino que también genera impactos políticos que se escalan a nivel nacional, bajo el argumento del Gobierno de estar financiando la mayoría de los proyectos de la capital. No obstante, dice que es difícil estimar la magnitud de estos impactos, y de si podrá materializarse esa intromisión del presidente pues los tiempos de mandato de los alcaldes no está en concordancia con el del presidente. Mientras la alcaldesa cierra su agenda, el jefe de Estado está abriendo la suya y, en ella, retomando viejas batallas.

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“Esto no va traer nada bueno en términos de competencias político-administrativas de los entes territoriales porque de alguna manera sí se está violando el principio de autonomía de una región. Lo vemos con el metro, pero lo veremos con el San Juan de Dios, otra bandera de Petro que es distinta a la de López. Es posible que estos temas correspondan a la dinámica de las elecciones, pues todos los gobiernos lo han hecho. Lo que me preocupa es que se desinstitucionalice el orden establecido. Hay que respetar los mandatos sobre lo que los anteriores alcaldes hicieron. Con esta pelea, se están personalizando mucho los proyectos que son del Distrito. Petro está aprovechando el poder presidencial ejercerá presión para que los cambios urbanísticos se hagan bajo su visión. Así eso sea legítimo, entra en conflicto de competencias y eso es preocupante”, explicó Orostegui.

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