La cita fue en el restaurante argentino “El día que me quieras”, y para los candidatos Rafael Pardo y Germán Vargas, de los Partidos Liberal y Cambio Radical, respectivamente, resulta “sospechosa”.
Tanto Santos como Bohórquez reconocieron el encuentro. Santos dijo haber pedido al funcionario transparencia en el proceso electoral y que éste le comunicó que tuvo reuniones similares con la candidata conservadora Noemí Sanín, el congresista Wilson Borja, en representación del Polo Democrático, y Carlos R. González, de la dirección del Partido Verde. Bohórquez le dijo a El Espectador que en el almuerzo le notificó a Santos los correctivos adoptados para evitar que los errores de las elecciones del 14 de marzo se repitan. Agregó que a horas de las elecciones la gente ve fraudes en todas partes.
Sus argumentos no convencieron a Vargas: “Es grave, sospechoso, que en un día tan crucial un candidato no pida información al Registrador sino que se reúna con un hombre sobre el que pesan sospechas”, señaló.
Horas antes, el candidato vicepresidencial del Partido Verde, Sergio Fajardo, le expresó a este diario temores por un eventual fraude: “No soy miedoso, creo en el trabajo, creo que si uno lo hace con convicción, con decencia, con coherencia, tiene que haber resultados, pero me queda por allá una cosita, que no nos hagan trampa. Si perdemos que no sea porque nos hicieron trampa”.
El encuentro Santos-Bohórquez no es ilegal, pero los demás candidatos se preguntan por qué se efectuó en un restaurante y no con una cita oficial en la Registraduría.
La Registraduría prometió eficiencia y transparencia en el proceso, mientras el Ejecutivo dice que hay garantías para electores y candidatos. Para la OEA, el riesgo es la intervención del Gobierno a favor de un candidato; y para la Defensoría, la presión armada en la periferia del país. En ese escenario Colombia elegirá mañana a los dos candidatos presidenciales que irán a segunda vuelta el 20 de junio.