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Segunda vuelta: entre el hastío y las estrategias

La ciudadanía está cansada y espera que esta degradada y extenuante campaña presidencial acabe pronto. Esta es una de las elecciones más reñidas que ha tenido el país. Y por el talante de las campañas puede adivinarse cómo será su forma de gobernar. Análisis de Razón Pública.

13 de junio de 2022 - 07:04 p. m.
Aunque en primera vuelta Petro aventajó a Hernández por más de 2,5 millones de votos, la segunda vuelta se prevé mucho más ajustada.
Foto: AP - AFP
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Campañas negras y campañas negativas

Rodolfo Hernández y Gustavo Petro han usado todo el arsenal disponible para la segunda vuelta. Las campañas negras fueron especialmente importantes.

Hay dos clases de campañas políticas: las negativas y las negras. Las negativas resaltan las debilidades, las inconsistencias y los aspectos negativos de las propuestas del contrincante. Son efectivas para destacar aspectos ocultos o poco conocidos que puedan afectar la imagen del candidato.

Las campañas negras destruyen a los contrincantes mediante difamaciones, calumnias y sindicaciones deshonrosas. Las noticias falsas son el instrumento más poderoso para hacerlo, debido a su nivel de propagación y su efectividad. Los administradores de redes sociales y las propias campañas sufren tratando de combatirlas.

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La mayoría de las campañas alrededor del mundo son negativas, pero el límite es difuso. Una campaña negra puede ser una distorsión de una campaña negativa o un plan premeditado de personas que no aparecen en el equipo visible del candidato.

Por eso, es primordial que los candidatos reconozcan el daño que causan las campañas negras y rechacen las prácticas lesivas que puedan incitar a la violencia y las narrativas peligrosas. Esto no sucede en Colombia.

Además: Lo invitamos a ver “el último NO debate” entre Petro y Rodolfo Hernández, un duelo político en el que la ficción se alimenta de realidad.

Las estrategias para ganar la segunda vuelta presidencial de 2022 se enfocaron en destruir al contrincante: se filtraron grabaciones ilegales sobre las reuniones estratégicas del Pacto Histórico, Hernández los tildó de “banda criminal” y los ‘alfiles petristas’ instrumentalizaron la desaparición forzada de la hija de Hernández para aprovecharse del dolor ajeno.

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Ninguna campaña se salva y las repercusiones para la ciudadanía no pueden subestimarse. La soberbia al intentar justificar estas estrategias puede pasarles factura a los candidatos este próximo domingo. Las campañas son como las salchichas: a la mayoría de las personas les gustan, pero cuando se les muestra el proceso sienten asco.

Las filtraciones ilegales y las declaraciones erráticas y soeces de Hernández despiertan esta reacción. Incluso puede haber complicidad con quienes normalizan esta situación. Pero el grueso de la ciudadanía está cansado de los desaciertos del Gobierno Nacional y espera que esta degradada y extenuante campaña acabe pronto.

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Partidos y alianzas

Los acuerdos políticos y las alianzas también funcionan para recoger más votos, pero se necesitan las alianzas correctas. De lo contrario pueden sumarse votos y restar en imagen, o puede sumarse en imagen pero no en votos.

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El Pacto Histórico (PH) empezó esta campaña el día siguiente a la victoria de Iván Duque, en 2018. Desde la oposición a su gobierno se construyó una línea discursiva que permitió congregar diversos sectores políticos, a los cuales se han sumado otros apoyos recientes, que quedaron huérfanos con los resultados de la primera vuelta.

El PH consta de cinco grandes alianzas consolidadas desde hace cuatro años y dos nuevas. Las previas son:

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Las nuevas alianzas:

A estas alianzas hay que sumarles las poco conocidas y las vergonzantes: son las alianzas con las casas, clanes y políticos controvertidos que suman votos, pero restan imagen o incluso ni suman votos ni imagen. Se trata del clan de los Torres Villalba en Atlántico, Piedad Córdoba, el clan Calle en Córdoba, la senadora Ana María Castañeda y su esposo Mario Fernández Alcócer de Sucre, y el controvertido senador Julián Bedoya.

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¿Y Rodolfo Hernández? Lo que ha dicho es que no recibirá a las maquinarias ni el apoyo del uribismo y los votos de Federico Gutiérrez. Pero dentro de su organización hay dos representantes a la Cámara por Santander de la Liga Anticorrupción: el exmilitar Juan Manuel Cortés y Érika Tatiana Sánchez, una ficha del político tradicional liberal Édgar ‘El Pote’ Gómez.

Por lo demás, se sabe que recibirá los votos de las maquinarias y del uribismo, sin necesidad de hacer acuerdos, algo que parece inverosímil teniendo en cuenta que deberá garantizar gobernabilidad en el Congreso y acordar un plan de gobierno. Varios partidos manifestaron su apoyo, sin grandes adhesiones públicas:

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El álbum de partidos tradicionales no está completo, pero es claro que Rodolfo Hernández contaría con el respaldo o los votos de la clase política tradicional. Otros partidos que acompañaron a Federico Gutiérrez, como la U, o Colombia Justa Libres, dejaron en libertad a sus votantes.

Esta es una de las elecciones más reñidas que ha tenido el país. Y por el talante de las campañas puede adivinarse cómo será su forma de gobernar.

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* Coordinador de Democracia y Gobernabilidad de la Fundación Paz y Reconciliación, magíster en Gerencia para el Desarrollo y Profesional en Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia.

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