A Tibú llegaron ayer el alto consejero para el Diálogo Social, Luis Eduardo Garzón; el director del Departamento para la Prosperidad Social, Bruce Mac Master, y el ministro de Agricultura, Francisco Estupiñán, para instalar una mesa de concertación y entendimiento con los 200 líderes campesinos que representan a los más de 8.000 manifestantes.
A pesar de que al cierre de esta edición el ambiente estaba parcialmente tranquilo y todo parecía ir en camino de una solución pacífica a las peticiones de los manifestantes, en la mesa no se había llegado a ningún acuerdo y las discusiones sobre los problemas de fondo hasta ahora iban a arrancar.
Unos minutos antes de instalar la mesa, Garzón explicó que el Gobierno estaba plenamente dispuesto a dialogar con los campesinos y dar respuestas concretas a sus necesidades y peticiones. “Nuestra presencia en Tibú expresa de manera clara la disposición del presidente de la República de darles solución a las expectativas sociales de los campesinos”, señaló.
El consejero para el Diálogo Social enfatizó: “Nuestra disposición no es solamente darles solución a las expectativas de los campesinos que bloquean las carreteras, sino también a las de los 160.000 habitantes del Catatumbo que hoy son víctimas de la movilización y los bloqueos. Por eso queremos que el compromiso de llegar a entendimientos no refleje el más mínimo asomo de dilación sino que permita discutir las problemática social de una manera ininterrumpida”.
Por su parte, Guillermo Antonio Quintero, líder de la Asociación Campesina del Catatumbo, afirmó que aunque en la mesa no ha habido un acuerdo concreto que permita levantar los bloqueos, los ánimos están más calmados que en los últimos días. Del mismo lado, la Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina condenó la muerte de cuatro manifestantes y responsabilizó al Gobierno. Sin embargo, recibió con buenos ojos la instalación de la mesa de concertación e insistió en su petición de crear una zona de reserva campesina.