De nada sirvieron las palabras del presidente Juan Manuel Santos, pronunciadas el miércoles pasado, durante la posesión de Rigoberto Echeverri como magistrado de la Sala de Casación Laboral, en las que le agradecía a la Corte Suprema de Justicia el mantenerse en la discusión de la reforma a la justicia, en el Congreso, respetando los acuerdos alcanzados con su gobierno. Ayer, por decisión unánime, el alto tribunal anunció su retiro del debate del proyecto ante lo que consideran la “falta de garantías” en el mismo Legislativo.
Según conoció El Espectador, fueron varios los detonantes que provocaron la determinación de la Corte Suprema. El primero de ellos, como lo reveló este diario en su edición del lunes pasado, las proposiciones aprobadas en la madrugada del viernes anterior, en el tercer debate del proyecto en la Comisión Primera de la Cámara, con las que se les quitó a las altas cortes su poder de nominación en la elección del procurador y el contralor.
“¿Por qué, si eran tan importantes, se tuvieron que aprobar a última hora? Nosotros no peleamos por quedarnos con la función nominadora. Es más, es un alivio para las cortes. Pero creemos que no es sano que todo quede concentrado en el Congreso”, señaló un magistrado, pidiendo la reserva de su nombre. Además, en la Corte Suprema siguen viendo en la actitud del Legislativo un “ánimo revanchista” ante procesos como los de la parapolítica.
En el alto tribunal también causó molestia la declaración del ministro del Interior, Germán Vargas Lleras, quien negó que se le hubiesen colgado “micos” a la reforma y, al explicar que el proyecto radicado por el Gobierno eliminaba desde el primer momento las funciones nominadoras de las cortes, dejó una duda en el ambiente: “Sería bien útil preguntarles a las altas cortes por qué quieren conservar funciones nominadoras”, aseguró.
Ayer, al conocer la noticia, Vargas Lleras anunció que la reforma continuará su trámite y que espera que tanto la Corte Suprema como el Consejo de Estado “reconsideren” su decisión: “Este es un proyecto tan importante y de tanta envergadura, tan aplazado por tantos años, que no se comprende bien cómo una corte se margina del escenario natural de discusión que es el Congreso”, dijo.
Por los lados del Legislativo, el senador Jesús Ignacio García, quien fuera coordinador de ponentes, advirtió que si bien la decisión de la Corte no le quita legitimidad a la reforma, “porque el poder constituyente lo tiene el Congreso”, consideró que la participación de las cortes con el fin de lograr consenso es muy importante, por lo que pidió buscar una conversación con los magistrados del alto tribunal.
Sin duda, el retiro de la Corte Suprema de la discusión de la reforma a la justicia en el Congreso es un duro golpe a la legitimidad del proyecto. Ya en noviembre, el Consejo de Estado se había hecho a un lado al considerar que la iniciativa atentaba contra la independencia de la rama y los principios de separación de los poderes públicos.