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Entre Duque y Petro: el panorama de las alianzas para la segunda vuelta presidencial

Las miradas están puestas sobre la Coalición Colombia y sus casi 4,6 millones de votos. La U, los liberales y los conservadores hacen sus cálculos.

28 de mayo de 2018 - 09:00 p. m.
/ Óscar Pérez
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Pasado el fervor de las votaciones, la divulgación de resultados y los discursos de victoria y de derrota de los candidatos, las dos campañas que siguen en carrera por la Presidencia comienzan ahora a redefinir sus estrategias de cara a la segunda vuelta, el próximo 17 de junio, lo cual, más allá de acentuar propuestas, implica abrir las puertas a la posibilidad de establecer alianzas. Son cerca de 6,4 millones de votos los que pusieron Sergio Fajardo, Germán Vargas Lleras y Humberto de la Calle, los “eliminados”, de ciudadanos que tienen que decidir ahora hacia dónde pulsan o si prefieren el voto en blanco o la abstención al no compartir las ideas de Iván Duque o Gustavo Petro, los “clasificados a la final”.

Porque si algo quedó claro en la jornada electoral del pasado domingo es que los votos no siempre son endosables. Y hay que decir “no siempre” porque el caso de Álvaro Uribe es la excepción de la regla. Lo cierto es que en el pasado, un líder o jefe político direccionaba a sus seguidores, les decía por quién votar, y ellos disciplinadamente obedecían. Hoy asistimos a un momento en que los ciudadanos están más informados —o desinformados, dirán algunos— y se sienten en mayor libertad para decidir. De ahí que se esté hablando del fracaso de las maquinarias y el triunfo del voto de opinión. Una tesis también para analizar, pues después de la quema comienza a saberse que parte de la clase política supuestamente golpeada estuvo por debajo de la mesa del lado del candidato uribista. Y ahora podrá destaparse sin vergüenzas.

En este juego de probabilidades que se abre no cabe duda de que las miradas recaen sobre la Coalición Colombia, el movimiento que unió a Compromiso Ciudadano de Sergio Fajardo, la Alianza Verde de Claudia López y Antanas Mockus, y el Polo Democrático de Jorge Robledo, y sus casi 4,6 millones de votos. Ellos, como cabezas visibles de la alianza, tienen ahora la tarea de definir una posición. “Vamos a revisarlo con mucho cuidado, escuchando a mucha gente para decidir qué podemos hacer. Tenemos que ser capaces de seguir juntos, es un reto muy grande y una responsabilidad política que tendrá implicaciones para 2019”, dijo ayer el exgobernador de Antioquia. Dejando claro, eso sí, que durante la campaña electoral uno de sus lemas fue “ni Petro ni Duque”.

Por supuesto que se pueden hacer cábalas. Por ejemplo, que es muy posible que Fajardo siga en esa línea de no tirar para ningún lado; que a Claudia López es imposible imaginarla en tarima junto a Alejandro Ordóñez, Viviane Morales o el mismo Uribe, cimientos de la campaña de Duque; que Robledo ha sido un duro contradictor tanto de Petro como del uribismo, por lo que tampoco se le puede encasillar en alguno de esos dos sectores, y que Mockus es una verdadera incógnita. Además, que de esos apoyos que logró Fajardo, la gran mayoría son de opinión, por lo tanto, no es de esperar que lo que digan los líderes de la Coalición Colombia sea acatado a rajatabla por sus electores.

Tanto Duque como Petro le hicieron un guiño a Fajardo en sus discursos de triunfo del pasado domingo. Los dos le reconocieron el haber puesto como eje de su programa la educación, insinuaron querer recogerlo en sus campañas, hablaron de tener cierta “sintonía” con él, en el caso del candidato del Centro Democrático, y en el del candidato de la Colombia Humana hasta hubo una invitación directa a concretar un acuerdo para la segunda vuelta. Acuerdo en el que, enfatizó Petro —el de las mayores urgencias pues va 2,7 millones de votos por debajo de Duque— caben también De la Calle e incluso Vargas Lleras, si se atreve a “repensar la política”. Como quien dice, la idea de uno y de otro es sumar liderazgos que complementen su visión de país, ante una ciudadanía que, como ya se planteó inicialmente, es la que tiene la sartén por el mango.

A comienzos de abril, en un debate realizado en la Universidad de La Salle en Bogotá, en el que participaron las fórmulas vicepresidenciales Clara López (de De la Calle), Ángela María Robledo (de Petro) y Claudia López (de Fajardo), se estableció una especie de compromiso entre las tres, en el sentido de que la propuesta alternativa que pasara a la segunda vuelta sería apoyada por las otras dos campañas. Pero fue sólo de palabra, a la luz del fervor de la comunidad estudiantil que participó en el evento y que gritaba “unidad, unidad, unidad”. De hecho, antes del domingo, Fajardo salió a desmentir una alianza con Petro para el 17 de junio, ante versiones divulgadas en las redes sociales.

De cualquier manera, los movimientos en el país político serán intensos durante esta semana. Ayer, en el Club de Ejecutivos se realizó un almuerzo entre la bancada de Cambio Radical y Vargas Lleras para expresarle su apoyo —tardío dirá la gente, pues debió darse en las urnas— y comenzar a definir los acercamientos a la candidatura de Duque. Por los lados del Partido Conservador, el presidente de su Directorio Nacional, Hernán Andrade, anunció que el miércoles tomarán una decisión de a quién van a respaldar, aunque se trata más un formalismo, pues todo mundo sabe que la línea ideológica de la colectividad es más cercana al uribismo y que algunos de sus congresistas ya estaban en ese lado.

Además, Marta Lucía Ramírez, fórmula vicepresidencial de Duque, es de estirpe azul y fue su candidata hace cuatro años. Y Andrade peló el cobre con sus palabras de elogio: “Felicito sinceramente a Iván Duque: hizo una campaña admirable por su intensidad, mostró gran inteligencia y conocimiento de los temas del país, recorrió toda Colombia hasta los rincones más profundos, y es un hecho que logró conectarse con la gente (…) Marta Lucía hoy más que nunca llena de orgullo a nuestro partido”.

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Quedan los partidos de la U y Liberal, los más vapuleados en la jornada dominical. Según Roy Barreras, senador del primero, se debe tomar posición a favor de la paz y de una buena economía. Este martes, en reunión de bancada, se tratará de definir para qué lado cogen. Y entre los liberales —en medio de intensas pugnas internas y voces críticas al papel de su director, César Gaviria— la idea también es evaluar en estos días el panorama para tomar una decisión final. De todas maneras, en ambos casos no es de esperar que las bases acepten cual borregas lo que digan sus dirigentes. Por eso se dice en voz baja que lo mejor será dejarlas en libertad, pues la lección está aprendida: endosar los votos es difícil y tomar posición puede ser dañino.

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