El pasado jueves, las Farc aseguraron que “el general Alzate, el cabo Rodríguez y la doctora Urrego, al contrario de lo que ocurre con los nuestros en las cárceles de Colombia, podrán abrazar a los suyos el próximo domingo, si contamos con la venia de la meteorología”. Unos días antes, el presidente Juan Manuel Santos había dicho que ya tenían las coordenadas del área de liberación y que ésta se llevaría a cabo hoy.
La liberación de los dos uniformados y la funcionaria del Ejército se ha demorado más de una semana. Se han dado diferentes fechas, pero en ninguna se ha producido. Las Farc argumentaron que las operaciones militares impiden cumplir la promesa de ponerlos en libertad. El Ministerio de Defensa respondió que eran operaciones de área obligatorias.
Pero, simultáneamente, las Farc pusieron sobre la mesa el tema de los guerrilleros en las cárceles, a quienes denominan prisioneros de guerra y presos políticos, y señalaron que sufren terribles situaciones humanitarias en los penales. Incluso, un grupo de ellos se ha declarado en huelga de hambre y ha dado a conocer una serie de situaciones que sufren, entre las que se incluye la falta de atención médica.
En otro comunicado firmado por la delegación de paz de las Farc se señala la necesidad de darles atención, y denuncia: “las graves circunstancias que genera la indiferencia gubernamental, acompañada de amenazas y represalias contra quienes protestan, obligó a que la huelga de hambre que se inició esta semana, vinculando a más de un centenar de compañeros, tuviera que continuarse por cuatro prisioneros que optaron por coser sus bocas, siendo esta una manifestación extrema de indignación y de exigencia de soluciones urgentes a una situación de crisis humanitaria que no da más espera. Los compañeros que hoy tomaron tal determinación son Neil Garay Rusell (César Rondón), José Armando Cadena, Jhon Jairo Garzón, Sergio Luis Santos”.