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Expectativa por acuerdo de víctimas

Los negociadores de Gobierno y Farc reanudaron sesiones de negociación con la idea de concretar un acuerdo definitivo en el tema de las víctimas, que incluye el aspecto de justicia, y en la concreción del cese bilateral y definitivo del fuego.

10 de diciembre de 2015 - 09:16 p. m.
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Las delegaciones de paz del Gobierno y las Farc reanudaron sus labores en la mesa de diálogos de La Habana (Cuba) con un fuerte rumor de que se está muy cerca de un acuerdo. Se dice que podría ser el texto completo de justicia, y otros hablan de un acuerdo parcial en el punto de satisfacción de derechos de las víctimas. Pero más allá de los rumores, lo cierto es que en este ciclo de negociaciones -que para el Gobierno es la continuación del 45, y para las Farc el 46- las partes tienen la misión de entregar resultados.

Y es que es importante advertir que este podría ser el último ciclo del año y que la promesa de un cese bilateral del fuego antes de finalizar el año se ha convertido en un reloj de arena que corre en el Palacio de Convenciones. Respecto a qué tan cerca se está de un acuerdo en el tema de víctimas, una fuente de la insurgencia sostuvo que hay “aproximaciones” no acuerdo; mientras que desde la orilla del Gobierno se sostuvo que se está trabajando con ímpetu para poder darle buenas noticias al país, que se ha “avanzado mucho” y que en los próximos días se podrían dar a conocer.

Pero si bien en Cuba hay vientos de concordia, las diferencias se dan por cuenta de lo que pasa en Colombia. Así quedó claro tras la habitual rueda de prensa de la delegación de paz de la guerrilla, que, a través de Carlos Antonio Lozada, dijo: “Nos proponemos en este ciclo 46 de las conversaciones de paz cerrar el acuerdo sobre el punto 5: víctimas, que cumple ya un año y medio de discusiones, y dar con ello un paso más de avance en el camino que debe conducir a la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente”.

Con esto el jefe insurgente descartó que la mesa de diálogos haya convenido que el plebiscito sea el mecanismo de refrendación de un eventual acuerdo final. “El instrumento constitucional al que recurre el Gobierno con el pretexto de que reduciendo su original umbral electoral al 13%, es garantía de puesta en marcha de lo que eventualmente pudiera acordarse en un pacto final de paz, es política y jurídicamente insostenible. Losada agregó que la seguridad jurídica de todos los actores que han tenido parte en el conflicto, siendo combatientes o civiles, no la brinda este plebiscito.

En Colombia, mientras tanto, la plenaria de la Cámara de Representantes aprobó la conciliación del texto del plebiscito para la paz. El único cambio que se conoce por ahora es la eliminación de un apartado que obligaba al Gobierno a financiar, por igual, las campañas por el Sí y por el No. De esta manera, queda faltando que la plenaria del Senado apruebe el texto conciliado, y según este diario conoció, esta sesión se realizará entre el martes y miércoles de la otra semana.

Y es que la próxima es la última semana del primer semestre legislativo. Así que antes del 16 de diciembre el Congreso tendrá que haber evacuado los proyectos principales del Gobierno. Sobre todo de aquello que tenga que ver con paz, pues el Congreso sale de vacaciones y regresa a sesionar en marzo del próximo año, momento para el cual el acuerdo final estará a un hervor de ser dado a conocer.

De cara al debate que ha desatado el acto legislativo para la paz, por cuenta de que crear un procedimiento excepcional para tramitar las leyes y reformas constitucionales que implementen el acuerdo de fin del conflicto, el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, les salió al paso a las críticas del uribismo y explicó: “No hay ninguna posibilidad de que mediante las facultades extraordinarias que se le den al presidente, él pueda reformar la Constitución o expida reformas tributarias o nuevos códigos. Las facultades extraordinarias serán precisas, serán pro témpore, única y exclusivamente para garantizar el cumplimiento ágil, eficaz y fidedigno de los acuerdos de La Habana”.

En este contexto, el proceso de paz volvió a recibir un importante espaldarazo internacional. Primero por parte de Edmond Mulet, jefe del gabinete de la ONU, así como lo hizo el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, quien habría hablado con el mandatario colombiano para felicitarlo por los avances de la mesa de diálogos. “Ambos líderes estuvieron de acuerdo en que la paz en Colombia marcaría una nueva era en el hemisferio occidental, y prometieron continuar con sus esfuerzos para apoyar una paz justa y duradera”, refiere un comunicado de la Casa Blanca.

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Al final del día la agenda política del país tiene un ojo en la mesa de diálogos de La Habana, que se apresta a dar a conocer un nuevo y trascendental acuerdo; y otro en el Congreso de la República, que trabaja a contrarreloj para darles trámite a los proyectos más urgentes del gobierno del presidente Santos. En especial de todas aquellas iniciativas que impactan sobre el proceso de paz. Y mientras los días pasan y en Cuba se trabaja con vehemencia y sigilo, los colombianos entran en la alegría navideña, y los más sintonizados con los diálogos de La Habana esperan que los villancicos sean acompañados con la noticia de que en Colombia los fusiles se callaron para siempre.

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