El futuro de la consulta anticorrupción quedó en el mismo estado en el que llegó en la tarde de este martes a la plenaria del Senado. Después de varias horas de debate, no se votó la conveniencia de la iniciativa ciudadana por la que se recogieron más de cuatro millones de firmas y, de paso, se esfumó el deseo de sus promotores de realizarla el mismo fin de semana de la segunda vuelta presidencial. Pero lo que sí se logró fue un gran pacto político sin antecedes recientes entre todas las bancadas —salvo algunos legisladores de la U— y, al final, todos coincidieron en que la decisión sobre el futuro de la consulta debía darse al margen del debate electoral de primera vuelta. La conclusión: la plenaria decidió, con 60 votos a favor y 8 en contra, que esa conveniencia se vote el próximo 5 de junio.
“Hemos dado un ejemplo de que sí se puede llegar a acuerdos en medio de las diferencias. Con este nivel de legitimidad del Congreso, del Ejecutivo, de los partidos, de la Rama Judicial ninguna democracia es sostenible y este país no está tratando de salir de 50 años de guerra para poner en riesgo lo que ha logrado preservar aún en medio de ella”, dijo la senadora de la Alianza Verde, Claudia López, una de las promotoras de la consulta anticorrupción. Postura a la que se sumó la congresista del Centro Democrático, Paloma Valencia quien, eso sí, espera que no sea el gobierno del presidente Juan Manuel Santos el que tenga en sus manos convocar a los colombianos a las urnas. “Hemos llegado a un acuerdo que le quita el ruido a que vaya a tener en la consulta un contenido político en manos de un gobierno que que no merece ser quien convoque una elección que vaya a hacer las reformas en Colombia”, señaló Valencia.
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Las fuerzas en torno a la consulta, no obstante, se iban perfilando desde antes de que arrancara el debate. La intención era llegar con una posición unificada por bancada y ese era el ambiente que se respiraba por los pasillos del Capitolio. Querían definir por unanimidad el visto bueno que le darían a la iniciativa, por la que, en principio, no se esperaba una amplia discusión, según sus promotoras Claudia López y Angélica Lozano, senadora y representante de la Alianza Verde, respectivamente. El Polo Democrático, la Alianza Verde y el partido Liberal abiertamente con la consulta. Por otra parte, algunos senadores de la U también la apoyaban de frente, mientras que otros tenían sus reservas.
Fue precisamente el senador Roy Barreras, de la U, quien en su intervención intentó desacreditar la intención de la consulta, calificándola como un espejismo, un compendio de buenas intenciones, que no era ninguna solución al problema de la corrupción en el país y que, además, era tremendamente costoso. Las preocupaciones de Barreras estaban relacionadas con dos de los siete mandatos que propone la consulta. Argumentaba que son reformas constitucionales y que este mecanismo no tiene la facultad de hacer esas reformas a la carta política. En ese sentido también giraron las dudas del senador Carlos Fernando Galán, de Cambio Radical, aunque él y varios de su bancada, como Germán Varón Cotrino, se hayan mostrado a favor de la iniciativa.
Barreras expuso varias leyes que, según él, demuestran que los otros puntos de la consulta ya existen en la normatividad colombiana, como la eliminación del beneficio de casa por cárcel a personas condenadas por corrupción, la participación ciudadana en la asignación de recursos o la utilización de los llamados pliegos “tipo” en la contratación pública. En pocas palabras, para legislador de la U, la consulta es “innecesaria, costosa y populista”. Pero al senador no solo le salió disidencia en su propio partido, encabezada por los senadores Jimmy Chamorro, Armando Benedetti y Maritza Martínez. A ellos se sumó el senador del Polo Democrático, Jorge Robledo, quien calificó de “voltereta” la postura de Barreras frente a la consulta anticorrupción y afirmó que se trataba de un efecto de su decisión de “volver a ser el mejor amigo de Germán Vargas Lleras”. Evidentemente, sacando a relucir la decisión de la U de apoyar la candidatura del exvicepresidente.
Como ya estaba cantado, el Polo Democrático y la Alianza Verde anunciaron su apoyo a la iniciativa ciudadana. Más adelante, otras colectividades también mostraron estar de acuerdo con que sean los colombianos los que se pronuncien sobre asuntos en los que el Congreso no había sido capaz de legislar, por considerar inconvenientes o por falta de voluntad política. Una de esas colectividades fue Opción Ciudadana. El senador Mauricio Aguilar, de esa bancada, señaló que está a favor de la iniciativa, pero hizo un llamado a Claudia López y a la Alianza Verde en el sentido de que no se utilizara la consulta como caballito de batalla que, eventualmente, pudiera afectar los resultados en primera y segunda vuelta presidencial. Y lanzó críticas. “No creo que con estas propuestas se vaya a erradicar la corrupción como quieren hacerlo ver. Creo que se quedó corta esta consulta anticorrupción”, dijo.
La promesa del uribismo, tras acoger el llamado de su candidato presidencial, Iván Duque, fue clara. La votarán, harán campaña a su favor y convocarán a las urnas para que se logre una gran reforma que acabe con las prácticas corruptas desde las más altas esferas del Estado. “El compromiso de la bancada es que votará afirmativamente todos los puntos de la consulta, hará campaña en las calles por el sí», dijo la senadora Valencia. El Centro Democrático, del que se esperaba oposición al proyecto, especialmente, por algunas afirmaciones que en la mañana de ayer hizo el senador José Obdulio Gaviria en contra del mismo, se mostró muy, pero muy, a favor. Incluso, el expresidente y hoy senador Álvaro Uribe consideró la consulta como una oportunidad para que una institución tan desacreditada, como el Congreso de la República, pudiera volver a legitimarse.
Esa misma posición la compartió el congresista y actual director del Partido Conservador, Hernán Andrade. “No es que esto resuelva la médula, pero es un mensaje para la sociedad”, señaló Andrade. Desde el Partido Liberal, el senador Luis Fernando Velasco, resaltó que es importante valorar las críticas que ha tenido la iniciativa pero, a su vez, abrir el debate sobre este asunto. A pesar de las voces disidentes, hay consenso en darle vía libre a la iniciativa, y más aún porque, como dijo la senadora Claudia López, es en las urnas donde las sociedades democráticas construyen consensos, más allá de los textos legales, los incisos, parágrafos, artículos. “No es quejándonos por Facebook o Twitter, ni despotricando del Congreso como vamos a acabar con el flagelo de la corrupción”.