Según acuerdos internos, a partir del 1º de enero, una vez deje su cargo al frente de la Alcaldía de Bogotá, Clara López deberá ser la presidenta del Polo Democrático. Sin embargo, en los últimos días ha corrido el rumor de que ella preferiría hacerse a un lado, lo que dejaría la puerta abierta para que el hoy segundo vicepresidente del Senado, Alexánder López, asuma tal dignidad.
Exsindicalista, de posturas radicales cuando de hacer oposición al gobierno se trata, López es de los que piensan que se debe depurar al partido, sacando a los congresistas que no están de acuerdo con sus lineamientos y que simpatizan con Gustavo Petro, a quien, en su concepto, hay que apoyar en unas cosas y enfrentar en otras.
¿Cómo le fue al Polo Democrático en las elecciones?
Creo que el Polo baja mucho, en las elecciones pasadas tuvimos cerca de 800 mil votos, en estas tuvimos 650 mil. En las regiones nos sostenemos, por ejemplo, en el Valle del Cauca, Nariño y la Costa Atlántica podemos decir que se mantuvo el crecimiento. Pero la dificultad enorme fue en Bogotá, se perdió mucho y por eso el Polo en medio de la crisis debe analizar la situación.
Después de las elecciones del 30 de octubre hay quienes han pedido la salida de Jaime Dussán de la presidencia del Polo. ¿Se debe ir?
Hay un acuerdo que dice que la doctora Clara López debe asumir la presidencia a partir del 1º de enero. Por ahora, creo que lo que se debe hacer con el doctor Dussán es analizar las cosas positivas y negativas, y a partir de dicho análisis, sacar adelante al Polo.
En el caso de Bogotá, ¿cómo se construirán las relaciones con Gustavo Petro?
Es un tema que aún no se ha discutido, pero que naturalmente en algún momento se tendrá que plantear. Petro no es del Polo, él ahora tiene un movimiento que se llama Progresistas. Pero en lo personal, creo que los planteamientos sociales hay que apoyarlos y lo que se aleje del Polo, hay que enfrentarlo. Esa es la línea que deben tener nuestros concejales en Bogotá.
Pero, sin duda, Petro fue elegido con ayuda de algunos sectores del Polo…
Un sector grande e importante del partido lo apoyó, no lo negamos. Eso se demuestra con los resultados que tuvo nuestro candidato, Aurelio Suárez.
¿Cómo se perfila la alcaldesa Clara López dentro del Polo?
Clara es una de nuestras cartas importantes, es una mujer muy valiosa, el papel que ha venido desempeñando en la Alcaldía ha sido protagónico y creo que el país debe salir a reconocerlo. Clara López en estos momentos es muy útil dentro del partido.
Dicen que si ella no va a la presidencia, usted postularía su nombre…
Yo le mantengo el respaldo a Clara López y si ella no quiere, hay unos sectores del Polo que están manifestando que mi nombre debe asumir la conducción de la colectividad. Si logro el consenso, estaré dispuesto a hacerlo. El presidente que sea elegido, sea quien sea, debe recoger el consenso del partido.
Sin duda los resultados electorales no fueron los mejores, ¿cuál sería la tarea primordial de ese próximo presidente?
El Polo tiene que depurarse. Hay gente que esta aquí pero actúa y milita con el santismo o con otras fuerzas. Al Polo hay que ligarlo con las luchas sociales del país, debe ponerse al frente respaldando a los estudiantes, a los campesinos, en la lucha contra la corrupción. Esos son temas que se deben agitar. El Polo está manejado desde Bogotá y hay que descentralizarlo.
¿Cómo así? ¿Quiénes están con el santismo?
Es este sector de los cuatro senadores que han planteado una disidencia e inclusive han dicho que la oposición no puede ser a ultranza, sino moderada. Yo no conozco oposiciones moderadas: o se es de oposición o se es del Gobierno.
¿Se refiere a Camilo Romero, Mauricio Ospina y Luis Carlos Avellaneda?
Es claro que ellos no están con el Polo, sino en lo que llaman una “oposición reflexiva”. Y yo insisto: aquí no tiene nombre la oposición, o se está o no se está.
Si ellos continúan en esa línea, ¿deberían retirarse del partido?
Pues al menos deberían pensar si es justificado estar en un partido donde no acatan las directrices y tomar una decisión.
Como miembro de la Comisión Sexta, donde se ha debatido el tema de la reforma a la educación, ¿cuál es su percepción tras la decisión del Gobierno de retirar el proyecto?
Por dignidad, la ministra de Educación debería renunciar. Ha sido utilizada por el presidente, que es un hombre que sabe de política y utiliza a sus ministros a su amaño y antojo. La ministra no tiene ya autoridad para negociar con los estudiantes, que deben pedir que su interlocutor directo sea Santos.