El hecho de que el Congreso de la República haya alcanzado, sin necesidad de llamar a extras, el trámite de la ambiciosa agenda del Gobierno, se convirtió en un logro de los legisladores. El presidente del Senado, Armando Benedetti, saca pecho, cree que si el año de legislatura terminara hoy él saldría en hombros. Está convencido de que cambió la manera en que se relacionan los ministros con esta rama.
¿Cuál es el balance del Congreso?
Es un triunfo histórico y no lo digo yo, lo dicen el ministro Germán Vargas, el presidente Santos, El Espectador. Para esta época siempre llegan cuatro o cinco iniciativas y alcanzó a haber 16 de mucha envergadura.
¿Cuáles fueron los temas más complicados de tramitar?
Dos: regalías y estatuto anticorrupción. En regalías había políticos aduciendo objeción de conciencia a lo que yo llamo con Mario Laserna objeción de billetera, porque ellos o familiares de ellos han saqueado los departamentos, entonces se pusieron aquí de payasos y de hipócritas diciendo que no podían votar.
¿Qué quedó pendiente?
Nada. Completé la agenda al 100%. Lo planeé hace tres semanas, yo sabía qué día iba cada proyecto. Lo tenía estratégicamente planeado y se cumplió.
¿Por qué tantos choques con los ministros?
Yo llamé la atención y eso sirvió. No quise roces, lo que quise fue imponer una nueva forma de entendernos. Acá ellos venían a aprovecharse de nuestras debilidades, a ofrecer cositas. Siempre les hice entender que estaban de visita y que la visita se porta bien y que si se porta mal se echa. Hice respetar el Congreso, nunca antes un Legislativo se había relacionado así con los ministros.
Con tantas diferencias, ¿cómo se mantuvo la Unidad Nacional?
Por la ley conmutativa 3+2 = 5 y 2+3 = 5. Es decir, no importa si se une Cambio Radical con el Partido Conservador o la U y los liberales, el porcentaje sigue siendo el mismo, es una forma de hacer política y me parece bien que en el Congreso se haga política.
El PIN ayudó con iniciativas claves. ¿Lo reconoce como un apoyo de la Unidad Nacional?
Yo reconozco que el PIN en ocasiones, y en otras no, remó con la Unidad Nacional, pero también remaron el Polo y los verdes. Oposición no ha habido hasta ahora, lo que sí ha habido es veeduría, con lo que me siento tranquilo.
¿Usted peleó con todo el Congreso?
No fue grave, todos se fueron dando la feliz Navidad y el feliz año. A algunos compañeros les ha molestado que yo aplique el reglamento al dedillo. Durante mucho tiempo las cosas se hicieron mal y hasta yo creí que eso era parte del reglamento, pero no.
Hablando de hacer las cosas mal, hubo una proposición para que usted pasara de la Comisión Segunda a la Primera.
Yo vengo de la Comisión Primera, por estar de presidente no pude seguir allá. No he debido aceptar que propusieran mi cambio de comisión, porque yo no fui quien impulsó eso. Reconozco que cometí un error, que incomodé a algunos de mis compañeros, pero el hecho fue subsanado por mí de forma rápida.
¿Por qué quiere volver a esa comisión?
Para mí, la Comisión Primera es realmente mi nido, en la Segunda me siento como pescadito de mar en el acuario, pero aprenderé.
¿Cuáles son sus próximos retos?
Hacer lo mismo, pero le confieso que me gustaría que se acabara hoy la legislatura para salir en hombros. Habrá que estar muy pendiente los próximos seis meses, porque el reto es muy complejo. Recuerdo que yo siempre escuchaba de los medios: “El Congreso cerró a medianoche y aprobó pupitrazo limpio”. Nada de esas cosas, al contrario, a las dos de la tarde terminó la legislatura.
Usted y Vargas Lleras tienen su carácter. ¿Cómo lo manejaron?
Fácil. A él le va bien si a mí me va bien, y a mí me va bien si a él le va bien. Entonces, como somos políticos y ambiciosos, pues jugaremos a que todo salga bien.
¿La agenda de Santos es diferente a la de Uribe, el Congreso se volvió santista?
Eso es mentira, eso que usted dice es la coartada de los hipócritas para voltearse, sobre todo los columnistas, que fueron los que más molestaron al presidente Santos cuando era candidato y hoy son los más santistas, esos son los primeros sapos, volteados. Él dijo que acogía el tema de tierras, víctimas y primer empleo. ¿De dónde sacan que ha cambiado?
¿Entonces usted también se volvió santista?
Yo soy santista-uribista. Todo el que es santista es uribista, pero no todo el que es uribista es santista. Yo soy santista-uribista y uribista-santista.
¿Y eso depende del presidente de turno?
No, yo lo que tengo es una forma de hacer política que la gente no entiende. Yo puedo acompañar a alguien, pero no me suicido con él.
¿Cómo ve a Uribe en la arena política?
Tiene perfil para lo que sea, es un hombre inteligente, es el que más quiere al país, pero yo sé que Uribe mirará de acuerdo con la coyuntura si se lanza o no se lanza.
¿Ratifica la invitación al general Óscar Naranjo de entrar a la política luego del escándalo de Wikileaks?
Claro. A las personas que tienen un linaje militar no les afecta el miedo como a usted o como a mí, no se casan con posiciones fijas, no son apasionados, y Naranjo, en la Fuerza Pública, es el que más fuertemente tiene ese linaje que le acabo de describir. Me gusta su preparación, la coherencia de sus actos y el roce que ha tenido con la sociedad civil. Por eso estoy seguro de que es un buen candidato a la Presidencia.
Transparencia por Colombia sigue calificando al Congreso como la entidad más proclive a la corrupción…
Esos tipos son unos payasos que se ganan la vida de forma indigna, con mentiras. Ese informe fue de 2008 y 2009. Nos pusieron en riesgo porque no tuvieron información. Luego para mí es una forma indigna de vivir como viven esas ONG, que no sirven para un carajo. No saben de nada.