Divididos en comisiones, en compañía de un grupo de corteros de caña –quienes también adelantan una huelga– y de unas 100 ciudadanas miembros de la Ruta Pacífica de las Mujeres, los aborígenes concretaron las peticiones que le comunicarán al Primer Mandatario.
Además de la entrega de sus tierras y la protección a los miembros de sus comunidades, los protestantes le pedirán a Uribe que busque una salida pacífica al conflicto armado, que detenga la fumigación de los cultivos ilícitos, en los casos en los que se esté afectando a la población; y que permita el debate público en lo concerniente al Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.
Entre todos acordaron, además, que el diálogo con el Presidente se haga de manera abierta, y no a puertas cerradas, como lo propuso inicialmente el Gobierno.
“Lo que sucede es que no es justo caminar tantos días, y hacer tanto esfuerzo para después ver que sólo un grupo de personas se sienta a conversar con el señor Presidente”, dijo Feliciano Valencia, líder indígena.
Estas comunidades recibieron un ‘espaldarazo’ por parte del presidente de Bolivia, Evo Morales, quien desde su país aseguró que la marcha es “pacífica y sacrificada” y que espera que el diálogo sea la solución.
A las seis de la mañana de hoy, los pueblos indígenas emprendieron su marcha con rumbo a la capital del Valle. Al cierre de esta edición, la Presidencia no había confirmado el itinerario del Primer Mandatario.