Como se esperaba, la primera plenaria del Senado, que este martes empezó sesiones formales, dejó el primer round entre los senadores Álvaro Uribe e Iván Cepeda. Fue un choque cantado. El primero en tirar la piedra fue el senador del Polo Democrático, quien ha sostenido en el pasado ruidosos enfrentamientos con el expresidente Uribe.
Cepeda pidió la palabra para presentar una proposición de control político contra el exmandatario por sus presuntas relaciones con grupos paramilitares y explicó que el excomandante de las AUC, Ernesto Báez, en versión del 2 de julio de este año, aseguró que recibió la petición del expresidente Uribe de «presentarse ante el Congreso a defender el proyecto ideológico de las autodefensas».
El expresidente Uribe aceptó el debate y en su primera intervención no le respondió a su colega. “Yo aceptaría todo lo que se quiera debatir sobre mí, sobre mi carrera pública y de mi vida privada. Lo único que yo pediría en aras de las garantías es que yo pueda contestar en una fecha posterior a la fecha en la cual se escuche a los citantes”, respondió Uribe Vélez sin referirse directamente al parlamentario del Polo.
De inmediato la guardia pretoriana del exmandatario salió en su defensa. El senador Ernesto Macías señaló que “pareciera que la función única de Iván Cepeda, hijo de Manuel Cepeda, a su paso por el Congreso, es la de estar pendiente del presidente Uribe y de su familia, ya lo que parecía es una obsesión, que se convirtió en una enfermedad”. Y añadió que es tal la obsesión de Cepeda que “quiere suplantar a la justicia porque va a las cárceles a entrevistar a criminales y otras personas supuestamente para recolectar información, es decir montó una Fiscalía privada. A un tipo de apellido Monsalve lo ha visitado 21 veces”, y advirtió que “daremos un debate muy interesante que es el de la Farc-política y otros que este Congreso debe asumir. Lo que hace Cepeda es una presión indebida a la justicia”.
Terció en la controversia el senador Horacio Serpa, del Partido Liberal, quien dijo sentirse emocionado de regresar al Capitolio Nacional después de 24 años. El veterano político santandereano también le respondió a Macías sobre sus palabras contra el asesinado senador Manuel Cepeda y dio fe de su defensa de los derechos humanos. “Pido respeto por la memoria de Manuel Cepeda Vargas”, inquirió.
Luego volvió a tomar la palabra el expresidente Uribe y soltó una inesperada posición sobre el proceso de paz con las Farc en La Habana. “El Centro democrático piensa que dada la evolución de las circunstancias del país, el gobierno y las Farc deberían acelerar su acuerdo de paz y someterlo a consideración de la opinión pública porque lo que el país está viviendo es una tortura. De un lado un discurso que ilusiona de parte del gobierno y del otro lado un incremento de las acciones violentas de parte de los terroristas. Cuando se anunció este proceso propuse que consideraba un error el dialogo sin un cese de actividades criminales, se ha dicho que era un solicitud imposible. Ante el hecho de que los colombianos tienen una ilusión de paz, ante el hecho incontrastable del crecimiento de la inseguridad, hay que encontrar una salida, nosotros perdimos las elecciones pero por un margen que requeriría una actitud de examen de nuestras tesis, si no tiene cabida exigir un cese de actividades criminales que se firmen esos acuerdos de paz”, expresó Uribe.
Luego, remató la defensa del expresidente la polémica parlamentaria Paloma Valencia. “El presidente Uribe no tiene nada que ocultar, su vida siempre ha estado a la luz del sol de los colombianos. Por eso la invitación que le quiero hacer a este congreso es a que rechacemos un debate, porque acá hay un valor fundamental que está siendo vulnerado: que es el derecho al buen nombre del presidente Uribe. Pero al mismo tiempo, sea esta la ocasión para poner de presente que ese camino de llevar el debate político a la judicialización pidiendo además que la Corte Suprema de Justicia asuma los procesos de Uribe es irrespetuosa. Es sabido que magistrados de la Corte tiene una animadversión contra el expresidente Uribe. No podemos transitar por el camino peligroso de destruir las instituciones republicanas”, concluyó.
El debate, quedó sepultado por las decenas de intervenciones de diversos parlamentarios que pidieron enfocarse en problemas específicos de salud, educación, de casos puntuales de una y otra región, del acceso al Capitolio de los asesores y hasta de las necesidades en infraestructura. La marea bajó y sobre la arena quedó sembrado el germen de una pelea que volverá a la plenaria: el enfrentamiento entre Iván Cepeda y Álvaro Uribe. Un enfrentamiento que promete una dura batalla en “el Congreso de la paz”.