La tormenta arrecia. A sólo 19 días de la primera vuelta de la elección presidencial, si bien hay que decir que los cinco candidatos y sus respectivas fórmulas vicepresidenciales siguen recorriendo el país dando a conocer sus propuestas, el interés de los medios de comunicación y de la opinión pública nacional está centrada en los escándalos que hoy se tejen en torno a dos campañas: la del presidente-candidato Juan Manuel Santos, de la Unidad Nacional y la de Óscar Iván Zuluaga, del uribista Centro Democrático.
Primero fue el intento de intermedicación de Juan José Rendón, el estratega venezolano de la campaña santista, a nombre de varios capos del narcotráfico, quienes buscaban negociar su rendición ante el Gobierno a cambio de la no extradición y la entrega de rutas y laboratorios de drogas. Con un ingrediente adicional: el supuesto pago de US $12 millones. Un hecho en el que también se ha visto involucrado el actual director ejecutivo de la federación Nacional de Departamentos, Germán Chica, otra persona cercana al jefe de Estado.
Luego vino el allanamiento a una oficina de interceptaciones ilegales en el norte de Bogotá, donde según la Fiscalía se ‘chuzaban’ los correos electrónicos del presidente Santos, de los negociadores del Gobierno en el proceso de paz de La Habana y de los delegados de las Farc. En el operativo se dio la captura de Andrés Fernando Sepúlveda, el supuesto ‘hacker’, quien resultó vinculado a la campaña de Zuluaga. Un escándalo que hoy se agrandó más cuando Rodrigo Pardo, director de Noticias RCN, reveló que Luis Alfonso Hoyos, asesor de la campaña uribista, lo visitó junto a Sepúlveda para ofrecerle información contra Santos y las Farc.
Pero más allá de las implicaciones judiciales que todos estos asuntos puedan tener, lo cierto es que el clima político está más enrarecido que nunca y llueven reacciones de todos lados, o mejor, dicho, fuego cruzado entre santismo y uribismo. Al salir en defensa de Zuluaga, el expresidente Uribe arremetió contra el jefe de Estado, incluyendo a Germán Vargas Lleras, su fórmula vicepresidencial.
“Quieren tapar aportes del narcotráfico al asesor del presidente Santos, J.J. Rendón, y afectar a Óscar Iván que es decencia integral (…) Quieren tapar cabalgata de Vargas Lleras con narco Nieto y afectar a Óscar Iván que es sinónimo de decencia”, agregó Uribe. Por su parte, el mismo Zuluaga aseguró en un comunicado que no fue sino que su campaña comenzara a subir en las encuestas para que empezaran los ataques en su contra.
“Todas estas artimañas buscan desviar la atención de la grave denuncia hecha a las autoridades norteamericanas por un narcotraficante, que involucra a dos asesores directos del presidente Santos con tráfico de influencias a favor de mafiosos que afirman haber pagado US $12 millones a J.J. Rendón”, enfatizó Zuluaga, quien al cierre de esta edición anunciaba una rueda de prensa para responder por el caso de Luis Alfonso Hoyos.
A su vez, por los lados de la Unidad Nacional –la coalición de los partidos de la U, Liberal y Cambio Radical, que apoya al Presidente en la búsqueda de la reelección—salieron a atacar al uribismo e incluso hubo voces que pidieron la renuncia a su candidatura. “Que Francisco Santos se vaya preparando como candidato, porque Zuluaga es el jefe del ‘hacker’ y tendrá responsabilidades penales. Si lo de Rodrigo Pardo es cierto y Zuluaga es del clan, el Centro Democrático se va a quedar sin aspirante”, manifestó el senador Armando Benedetti, de la U.
Y Simón Gaviria, director del Partido Liberal, arreció: ““No me vengan a decir que uno contrata un ‘hacker’ ilegal para hacer cosas legales (…) No puede ser que el rencor y el odio personal estén por encima de los intereses del país. El odio que le tienen al presidente Juan Manuel Santos los está llevando a tomar acciones en contra de intereses del país y traicionando a la patria”, sentenció, refiriéndose también al caso del presunto ‘chuzador’, Andrés Sepúlveda.
Otro liberal, el representante Guillermo Rivera, señaló que si el candidato uribista, Ósrac Iván Zuluaga, está tan seguro de la transparencia de su campaña, se debe comprometer a renunciar a su aspiración si se demuestra que el saboteo del proceso de paz se planeó desde su equipo. “Lo que se denunció es muy grave y ya la persona capturada dijo que iba a colaborar con la justicia, si el revela que hubo premeditación para sabotear el proceso de paz y la campaña de Santos, esa campaña es inviable ética y jurídicamente, entonces que se comprometa a renunciar si eso se comprueba”, indicó.
Ripostando esa andanada de cuestionamientos, el senador Juan Carlos Vélez, en la U pero uno de los alfiles del uribismo y de la campaña presidencial del Centro democrático, calificó como “raro” todo lo que está pasando e insinuó que los hechos del ‘hacker’ le recuerdan el montaje que se hizo contra el almirante Arango Bacci hace varios años, cuando se le acusó de nexos con el narcotráfico, pero finalmente se demostró que era falso, por lo que la Corte Suprema de Justicia ordenó investigar al hoy presidente Sanos, en ese entonces ministro de Defensa.
Acusaciones van y vienen. Santistas y uribistas siguen empeñados en hacerse todo el daño posible. Hoy no se sabe cuál será el escándalo de mañana, mientras las otras tres campañas –la de Enrique Peñalosa, Marta Lucía Ramírez y Clara López—parecen no existir. El mismo Peñalosa ha dicho que el objetivo es invisibilizarlos para pelearse entre ellos el poder. ¿Y de las propuestas? Puede que las haya, pero el espectáculo es el del escándalo y los improperios.