El movimiento Estamos Listas se gestó hace unos meses con un objetivo principal: alzar las banderas de las mujeres en los cargos de elección popular. Pese a que apuntaron a obtener cinco curules en el Concejo de Medellín, en los comicios del domingo 27 de octubre lograron una. Dora Saldarriaga será la concejala que las representará desde 2020.
Según sus cuentas, tendrían más de cinco curules en el Concejo de Medellín, pero obtuvieron una en las urnas. ¿Qué pasó?
Nosotras teníamos una expectativa alta, pero creo que también la superamos por el hecho de tener 28.000 votos. Teníamos unas cuentas precisas que nos daban para una curul, de acuerdo con nuestro sistema de articulación en el interior del movimiento, pero sabíamos que nuestras expectativas también abarcaban el contacto con los medios y conquistar el voto de opinión. Entonces, estamos muy contentas con ese resultado porque logramos que un movimiento nuevo tuviera esa cantidad de votos.
Pero otros movimientos recién nacidos también han logrado, en su primer intento, llegar a puestos de elección popular… ¿Qué diferencia hay con el proceso político de Estamos Listas?
Hay varios fenómenos para analizar. Primero, somos un movimiento político de mujeres en un contexto como el de Medellín, algo que tiene una lectura específica sobre la confianza que nos está dando la ciudad. En segundo lugar, nosotras no íbamos con ningún candidato a la Alcaldía. Eso es diferente, porque usualmente los movimientos nuevos se jalonan de sus fórmulas al cargo administrativo. Por ejemplo, el anterior alcalde era de una organización política propia y logró sumar apoyos para que quedaran dos concejales suyos. Nosotras íbamos solas. Inclusive, muchos nos hacían la crítica: “¿cómo estas se van a lanzar sin apoyar a ninguno?”. Pero lo hicimos. Y finalmente, nuestra candidatura se dio sin el patrocinio de ninguna empresa, lo hicimos con autofinanciación. Esos tres fenómenos se deben resaltar de nuestro proceso político.
¿Por qué decidieron no apoyar a ninguno de los candidatos? Es decir, había opciones que uno pensaría que podrían ser afines a su corriente. Beatriz Rave, por ejemplo…
Porque queremos hacer un control político independiente, y lo que hemos revisado en las anteriores administraciones es que, aunque algunos se declaran independientes y tienen una postura crítica con respecto a las políticas públicas, en el momento de votar o de hacer control político eso puede ser diferente. Queríamos llegar al Concejo de Medellín sin ninguna atadura, sin que nadie nos diga cómo debemos votar. Eso es muy importante para la ciudad. Con esta curul, aunque somos una entre 21 concejales más, podremos hacer control político a lo que consideremos, sin estar atadas a alguna sugerencia o llamado de un dirigente. Somos totalmente independientes.
Ustedes llegan prácticamente solas, sin alianzas, sin patrocinios, con libertad. ¿Cómo funciona esa mezcla para ejercer control político e influir, sabiendo que tienen solo una curul?
Lo que pasa es que es diferente consolidar trabajo en equipo por proyectos que por personas. Si nosotras íbamos aliadas con un candidato, ahí tendríamos una marca concreta para defender, así no estuviéramos de acuerdo. Eso finalmente son las disciplinas de partido. Vamos a trabajar por proyectos de ciudad, lo que implica trabajar con otros que tengan unas posturas similares a las nuestras. No lo podemos hacer de forma aislada.
¿Y con qué vertientes políticas sienten afinidad para luchar por el proyecto de ciudad que sueñan?
Al Concejo llegaron siete del Centro Democrático, más el puesto de Alfredo Ramos; dos del Partido Conservador, uno liberal, uno de la U, dos de la Alianza Verde y dos independientes. Y nosotras. Ahora nos estamos reuniendo para tomar decisiones sobre nuestro aterrizaje. Vamos a definir nuestras posturas y las coaliciones que haríamos. Hay claridad en que Estamos Listas es un movimiento proderechos, y específicamente de derechos de las mujeres, una vertiente que también está en los verdes, pero aún estamos dando la discusión interna sobre el proceder. El foco lo pondremos en la defensa de los derechos humanos de las mujeres, porque hemos retrocedido. El presupuesto asignado a la Secretaría de las Mujeres se redujo, y eso es grave porque mengua los dineros para intervenir las violencias. Se eliminó, por ejemplo, el presupuesto para la defensa técnica que tenían las mujeres víctimas. Y se necesita más formación en la Policía en ese sentido. Esos son algunos de los casos.
¿Cuáles son los puntos que van a apalancar en el Concejo y sobre los que quieren construir en Medellín?
Vamos a trabajar, entre otras cosas, la economía del cuidado. Existe un acuerdo que trata la economía solidaria, al que le meteremos el diente. También nos interesa impulsar el tema de la seguridad humana y para las mujeres. Sobre eso hay dos acuerdos municipales a los que les haremos control político.
¿Qué lectura hacen de los resultados de las elecciones? Los ejemplos de Bogotá y Medellín son dos de los más notorios y dicientes…
Mi lectura es desde el tema de mujeres. Aunque no cerramos brecha, pues no hemos alcanzado el estado óptimo del 30 % en los escaños, es muy importante que Claudia López, una mujer con sexualidad diversa, llegue a la Alcaldía de Bogotá. Pedagógicamente le pondrá otra mirada a la ciudad para subsanar unas de las falencias que tenemos desde la Constitución del 91 y es que no hemos aceptado la diversidad. En el Cauca fueron electas ocho alcaldesas, dos de ellas indígenas. Eso habla de un país que está siendo más inclusivo e incluyente. Daniel Quintero fue un fenómeno desde el ala independiente, y es interesante revisar sus propuestas en temas de mujeres.
Pero ¿qué dicen los resultados, al menos en Medellín, un lugar donde no ganó el uribismo?
El panorama habla de que la gente está cansada de los discursos de odio. Hacer una política de odio, de tergiversar y engañar, no paga. La madurez política y los votos de juventud ponen una marca, sobre todo por los procesos que han venido haciendo los jóvenes en la ciudad. Los colectivos como El Derecho a No Obedecer, No Copio, las feministas en contra del acoso, son una muestra de que esta generación es muy política y que pasó del activismo en la sociedad al activismo político electoral.
¿Cree que es un mensaje a la clase política?
Claro. Es algo pedagógico para los políticos hegemónicos tradicionales. La ciudadanía está pidiendo que no le hablen con discursos baratos, de guerra. Yo no me como el cuento de que los jóvenes no participan. Lo hacen, pero no de la forma tradicional, y eso nos lo demostraron los resultados. Estamos Listas, por ejemplo, tuvo mayoría de votos de las cédulas de los más jóvenes. Es algo maravilloso.