A mediados de septiembre, cuando en la campaña por la Alcaldía de Bogotá la mayoría de candidatos se negaban a revelar quienes formarían su gabinete, el entonces candidato Gustavo Petro les salió al paso a sus competidores y publicó, en su pequeño diario de campaña, la foto de su futuro gabinete.
Más de la mitad de quienes posaron entonces ante las cámaras, distendidos y sonrientes, provenían de círculos académicos de izquierda, muy lejanos al ejercicio práctico de la administración pública. Entonces, algunos pudieron suponer que la foto formaba parte de una táctica de campaña: revelar la totalidad de los futuros secretarios de Petro y dar cuenta de que éstos fueran personalidades destacadas, técnicas y progresistas, para luego, una vez obtenida la victoria, nombrar secretarios con perfiles políticamente menos correctos.
Sin embargo, a un día de que el nuevo mandatario confirme los nombres de quienes serán sus nuevos secretarios, lo más seguro es que cumpla su promesa y que buena parte de los rostros que aparecieron en aquella foto dejen los salones de clase y los centros de investigación para gobernar con él.
Es vox pópuli que el nuevo secretario de Hacienda será Ricardo Bonilla, economista y director del Observatorio de Coyuntura Socioeconómica del Centro de Investigaciones para el Desarrollo (CID) de la Nacional.
Candidato a doctor de la Universidad de Rennes I, en Francia, Bonilla es, en palabras de uno de sus colegas, un “socialdemócrata y keynessiano”, devoto creyente en “la regulación y en la intervención del Estado en la economía”. También es un experto en mercados laborales y en la relación entre macroeconomía y bienestar social.
A excepción de su paso por las Ligas Socialistas, cuando en los setenta estudió economía en la Jorge Tadeo Lozano, Bonilla no ha militado en organizaciones políticas. Sólo hasta la campaña presidencial de 2010 decidió trabajar con el candidato Gustavo Petro coordinando su programa económico. De ahí pasó a ser jefe programático de la campaña progresista a la Alcaldía.
En la Secretaría de Planeación está confirmada la llegada de la abogada María Mercedes Maldonado. Con un doctorado en urbanismo de la Universidad de París XII y un prestigioso historial como investigadora del Instituto de Estudios Urbanos de la Unal, Maldonado es hoy, según uno de sus colegas, una “gran especialista en sistemas de reglamentaciones urbanas y desarrollo urbanístico”.
La futura secretaria participó en el diseño de la Ley 388 de 1997, que reglamentó la gestión territorial de los municipios. Consecuentemente, “es una convencida de las potencialidades que tiene el suelo de esta ciudad. Su lucha ha sido mostrar que las ciudades tienen una capacidad impresionante de generar recursos”, aseguran sus colegas.
Maldonado también fue asesora de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), cuando ésta se enfrentó a la administración actual para que no reformara el Plan de Ordenamiento Territorial sin antes subsanar serios problemas en materia de vivienda y protección ambiental.
La tercera académica que entrará al ruedo del gabinete es la profesora de la Universidad Javeriana Consuelo Ahumada, quien asumirá la Secretaría de Integración Social. Doctora en Ciencia Política de la Universidad de Nueva York, cuenta con una hoja de vida de 35 páginas, en las que sobresalen sus libros y artículos académicos sobre integración económica, política latinoamericana y políticas públicas en salud y educación. Ahumada es una reconocida crítica del modelo neoliberal en la región, así como una estudiosa de los gobiernos de izquierda surgidos en la última década.
Además, ha sido una activa militante política: primero del Movimiento Obrero Independiente Revolucionario (Moir) y luego en el Movimiento Progresistas de Gustavo Petro, al que migró en 2010 junto al marxista Marcelo Torres, disidente del Moir.
Finalmente, en la Secretaría de Desarrollo Económico está por confirmarse el nombramiento del economista Jorge Pulecio, también investigador del CID y quien fue un cercano asesor del exalcalde Luis Eduardo Garzón. Pulecio es un experto en comercio exterior, fue vocero de Bogotá durante las negociaciones del Tratado de Libre Comercio con EE.UU. y funcionario del Departamento Nacional de Planeación en el área de comercio exterior entre 1989 y 1991.
Entre hoy y mañana, el alcalde Gustavo Petro sostendrá reuniones con estos y otros futuros funcionarios, para oficializar su gabinete. Entonces, llegará la hora para que estos profesores dejen sus tribunas académicas para presentar un examen sin precedentes en sus carreras: conducir un gobierno técnico, progresistas y sostenible, enfrentando el hambre burocrática de los concejales, las mañas de los contratistas y las torpes inercias de las instituciones colombianas.