Han pasado pocos días desde que usted asumió la Presidencia del Congreso y ya ha tenido que lidiar con polémicos episodios, como la bajada de pantalones de Antanas Mockus el 20 de julio y ahora la renuncia al Senado del expresidente Álvaro Uribe. ¿Cómo está sobrellevando tantas cosas en tan poco tiempo?
Lo más complejo es entrar en un ambiente que arranca por la misma conformación de la coalición y de las comisiones constitucionales y legales, lo cual no ha sido fácil. Todo esto está sobre los hombros del presidente del Senado, porque ahí están involucrados todos los partidos. Y desde luego, lo de la renuncia del presidente Uribe, que nos afecta emocionalmente al Centro Democrático. De llegarse a concretar, es decir, si Álvaro Uribe se va del Congreso, le haría mucha falta. La misma oposición lo reconoce. Entonces, todo eso repercute y, en mi caso como presidente del Congreso, pertenecer a la bancada del presidente Uribe sí golpea esa decisión. Pero aquí hay que lidiar con mucha cosa pequeña, mediana y grande; no se trata solo de dirigir la sesión.
Hay colegas suyos que dicen que la gobernabilidad de Iván Duque se vería afectada por la ausencia de Álvaro Uribe en el Senado, entre otras cosas, porque la bancada se queda sin un líder fuerte del Centro Democrático. ¿Usted lo ve así?
La renuncia no se ha radicado. Desde la bancada confiamos en que él reconsidere esa decisión. Entonces, no hemos pensando dentro del partido en quién va a liderar la bancada si él se va y no se va a abordar mientras la renuncia no se haga efectiva.
¿O sea que todavía albergan la ilusión de que él se quede?
Yo por lo menos sí. He conversado con él y le he insistido en que no debe irse, obviamente respetando el fuero personal. Él mismo dijo que la renuncia era un tema de dignidad personal y que no se sentía bien estando en el Congreso con una situación como en la que lo han puesto.
¿Qué lectura hace de la decisión de la Corte Suprema de Justicia de llamarlo a indagatoria?
No quiero entrar a discutir sobre la decisión en sí. Lo que le critico a la Corte es que la indagatoria al presidente Uribe se sabía desde hace más de un mes. Periodistas lo supieron, en la calle se rumoraba, en los pasillos del Palacio de Justicia se decía… Eso no le hace bien a la Corte ni al país. Las decisiones de los jueces y magistrados de las altas cortes deben darse a través de fallos, no con filtraciones ni con comunicados. Y un detalle adicional: no hay fecha para la indagatoria. Entonces, mi crítica va en ese sentido y creo que la Corte debe recuperar la buena imagen que ha perdido.
Es decir, ¿usted cree que hay persecución judicial en contra del expresidente Uribe? Algunos miembros del Centro Democrático dicen que la Corte está dando una especie de golpe de Estado para dañar la gobernabilidad de Duque…
No voy a hacer ese tipo de juicios. Simplemente, creo que la justicia espectáculo no le conviene al país, menos a una Corte que no está bien de prestigio. Se filtran muchas cosas, comentarios de los mismos magistrados. Hace mal el comportamiento, la forma, el procedimiento que han utilizado. Mire lo que pasó: hoy el tema es ese y si la Corte buscaba eso, lo logró.
Arranca en forma un nuevo periodo legislativo y ustedes están en una incipiente confección de una coalición. ¿Cómo va ese tema?
La coalición que hicimos es una coalición atípica, porque no se comprometió un solo cargo del Gobierno, ni contratos ni prebendas de ninguna naturaleza. Se hizo una coalición sobre las dignidades del Congreso, y los partidos que están allí han expresado su voluntad de apoyar al presidente Duque y a su gobierno en la agenda legislativa. Eso es muy bueno para el país, porque aquí no hay una coalición amarrada a mermeladas. Los integrantes de la coalición saben que el país espera mucho del Congreso y no es bueno que continúe con esa práctica de que cada vez que se va a aprobar un proyecto llegan los ministros a ofrecer y a repartir. Si sumamos a los integrantes de la coalición, somos alrededor de 85.
¿A quiénes incluye ahí?
Al Partido Liberal y al Conservador, a Cambio Radical, a la U, al MIRA, Colombia Justa-Libres y al Centro Democrático, por supuesto. Una coalición de 85 integrantes tiene un colchón para superar y aprobar las iniciativas del Gobierno.
Pero, eventualmente, estos partidos querrán tener representación en el Ejecutivo y en ese sentido, intentarán ejercer presión a la hora de votar las iniciativas del gobierno Duque…
El presidente Iván Duque recibió muchos apoyos en campaña, pero no firmó un solo acuerdo. Yo soy de los que no cree en eso que llaman ‘acuerdos programáticos’. Eso no existe. Los acuerdos programáticos son burocráticos e Iván Duque no firmó ninguno. Esa es una garantía para que los partidos entiendan que esa no es la vía.
¿No cree que están siendo un poco ingenuos al creer que este Congreso se puede manejar sobre apoyos y no sobre puestos como siempre ha funcionado?
Yo también soy comunicador social y le respondo con una pregunta: ¿usted no cree que alguien debe poner la primera piedra para que esto empiece a cambiar? No podemos ser más papistas que el papa y por algo hay que empezar, pero el presidente Iván Duque tiene toda la intención y si logramos sacar adelante unas iniciativas sin ese aliciente, vamos a avanzar. De pronto somos ingenuos, pero hay que pecar por ingenuos para producir un cambio. El Congreso hace mucho tiempo tiene la peor imagen.
En Cambio Radical y la U, al momento de negociar las dignidades en las mesas directivas, se quejaron de una actitud soberbia del Centro Democrático. ¿Se ha replanteado la actitud frente la oposición y los demás partidos?
Lo dijeron, es cierto, pero se sorprendieron al final, porque el partido menos favorecido en la distribución de las dignidades en las comisiones fue el Centro Democrático. Fue el más sacrificado. Hace cuatro años, al Centro Democrático, que era la segunda bancada más grande, ni siquiera le preguntaron si quería participar en una coalición. Hubiésemos dicho que no, por supuesto, pero no nos invitaron y hoy nosotros sí invitamos a todos. Hace cuatro años, un solo partido se quedó con dos presidencias del Senado y en un año tenía las siete presidencias de las comisiones. En cambio, el Centro Democrático tiene la primera presidencia, que es la mía, y no va a volver a tenerla en Senado.
¿No es incoherente que el Centro Democrático, que criticó a partidos como el Liberal, la U, Cambio Radical, el Conservador, ahora resulten en la misma coalición? La Unidad Nacional de Santos ahora con Duque…
No hay incoherencia, sino una gran diferencia. La coalición anterior estaba pegada con otra cosa. Yo denuncié la ‘mermelada’ hace cinco años y de ahí estaba pegada esa coalición. Si esto estuviese pegado con favores del Gobierno, puestos o contratos, no lo daña nadie, pero es una prueba de fuego que ahora tiene la clase política.
¿Cuáles son las prioridades desde el Centro Democrático en materia legislativa?
El presidente Duque se ha comprometido con una reforma política, una reforma tributaria que busca bajar impuestos, una reforma a la justicia, una reforma pensional. No sé si se alcancen a presentar todas el 7 de agosto. En materia social, Duque tendrá muchas dificultades porque encuentra al país en bancarrota, no es fácil recuperar la economía y recuperar fiscalmente al país.
En los pasillos del Congreso se percibe cierta molestia de un sector del Centro Democrático porque no se siente representado en el gabinete. ¿Están unidos o hay fisuras internas?
Sería tapar el sol con el dedo decir que esto es una luna de miel permanente. Aquí hay distintas opiniones y sectores dentro del partido, unos más radicales que otros, y es cierto que hay incomodidad por parte de algunos porque el presidente Duque no consultó con nadie su gabinete. Eso es algo que ha celebrado el expresidente Uribe. Los otros partidos también lo entendieron.
¿No resulta contradictorio eso si se supone que en el Centro Democrático lo que se quiere es gente preparada y no una representación de sectores y amigos en el gabinete?
Lo que quiere el Centro Democrático es el rescate del país. Yo apoyo totalmente lo que ha hecho Duque en materia de gabinete, y si así sigue todo su gobierno, lo sigo aplaudiendo. Esta es una prueba que tiene Duque para demostrar que con un gabinete como el que escogió, para el que no hizo consultas políticas, puede trabajar bien.
¿Cómo ha sido para usted, como presidente del Congreso, lidiar con la llegada la FARC, dadas sus reiteradas críticas a ese hecho?
Nunca estuvimos de acuerdo con eso y seguimos en la misma posición, pero es una realidad y un hecho. Mientras las normas no cambien, conviviremos con esa situación que no nos gusta, es el peor ejemplo para el país. No deja de ser incómodo saber que ahí están.
¿Eso quiere decir que intentarán modificar esa situación?
Pero para que no siga ocurriendo hacia el futuro, como con el Eln, por ejemplo. Los acuerdos de paz deben ser ajustados y no volverlos trizas, como dijo alguien equivocadamente. Hay cosas que no tiene caso reformar y otras que requieren ajustes, como este de la participación política. ¿Ustedes creen que el Eln se va a tranzar por menos de lo que les dieron a las Farc? Mire el daño que se hizo. ¿Y las bandas criminales qué van a pedir? Tristemente para el país, lo que advertimos en la campaña del plebiscito está resultando. Dijimos que iban a llevarlos al Congreso, y así fue; dijimos que iban a seguir con el narcotráfico, y ahí está el caso Santrich. Que hoy el narcotráfico sea un delito conexo con el político es triste.
¿En la reforma política que va a radicar el uribismo, cree pertinente revivir la reelección presidencial?
De eso no se ha hablado. Lo que sí creemos es que deben limitarse los periodos de los congresistas. Por ejemplo, en el Centro Democrático se establece que una persona sólo puede elegirse por dos periodos en la corporación. Este es mi segundo periodo. Termino y me voy. Eso es bueno para la democracia. Y ese es uno de los puntos de la reforma política. Hay muchos otros, como reducir el Congreso. Sé que esa propuesta causa escozor, pero hay que hacerlo. Éramos 102 senadores hace cuatro años y ahora somos 108. Y viene el proyecto de curules para las víctimas. Entonces el Congreso cada día crece más y nadie dice nada. Sólo aplaude.
Pero no me dijo si buscarán revivir la reelección…|
Ese no es un tema del país en este momento. Para qué ocupar al país en un tema que no le interesa hoy.
El año pasado usted lanzó un trino diciendo que Santos no iba a permitir las elecciones porque quería darle paso a un gobierno de transición para entregarle el país a las Farc. Hoy vemos que no fue así. ¿No cree que se le fue la mano con mentiras?
Que Santos diga que fuimos mentirosos suena a lo mismo que un criminal pidiendo a Uribe que se someta a la justicia. El trino lo puse con mucha responsabilidad, con una información que me entregó un funcionario de Palacio, a quien destituyeron por ese trino. Eso no lo saqué de la imaginación. Vamos a las mentiras: dijimos que los guerrilleros venían al Congreso, así fue; dijimos que le iban a pagar a los desmovilizados, así ha sido. Los que criticaron a Uribe por el acuerdo de sometimiento con los paras, afirmaban que cómo les iban a dar sólo ocho años de cárcel. Tenían razón, se merecían 80 años de prisión. Pero quienes criticaron esa ley aplaudieron que las Farc no fueran a la cárcel.
Pero la propuesta del Gobierno Uribe era que vinieran al Congreso. No fue gracias a Uribe que eso no ocurrió, sino a la Corte Constitucional que tumbó el tema de la sedición…
Pero eso nunca se incluyó en el Acuerdo de Ralito.
Pero si nunca han dado a conocer el acuerdo de Ralito… Hoy, diez años después no sabemos qué negociaron Uribe y los paras…
Fue de sometimiento a la justicia. No se modificó la Constitución, a diferencia de las Farc. Hoy un paramilitar no puede ser elegido.
La elección del Contralor es uno de los asuntos complejos que va a enfrentar en la Presidencia del Senado y desde ya dicen que usted exigió un concepto que no estaba en la ley para favorecer a una universidad…
Lo primero que hice fue pedir acompañamiento de la Procuraduría al proceso, porque no podía entender que a pesar de que la ley fue sancionada hace rato, sólo hasta la noche del 19 de julio la mesa directiva anterior decidió otorgarle el contrato a la Universidad Industrial de Santander. No tengo nada contra esa universidad. Lo que me genera suspicacia es que les moleste que la Procuraduría acompañe el proceso. Y desde ya le cuento que vamos a tener que suspender por unos días el proceso porque se supone que la comisión de acreditación tiene que darles el visto bueno a las hojas de vida, y hasta el momento no tenemos comisión de acreditación. Pedí el acompañamiento porque yo estoy poniendo el pellejo. A mí no me van a amedrentar con trinos o chismes de pasillo las personas interesadas en este proceso. No me importa. No voy a arriesgar mi pellejo porque alguien se moleste. Mientras yo esté aquí, no va a haber una compra sin toda clase de medidas preventivas. No voy a pasar después por señalamientos de ladrón o corrupto.
Pero lo que dicen es que ustedes están buscando sacar a la UIS para entregarle el contrato a la Universidad Sergio Arboleda, de conocida cercanía a su partido, para que esta avale a sus candidatos…
No le paro bolas a los chismes. Lo que estoy haciendo es curarme en salud. Si mañana alguien me demanda por haber tomado tal o cual decisión, yo le mostraré que obré de acuerdo al concepto de la Procuraduría. No voy a dar un paso sin estar seguro. Para eso contraté como asesora a una exmagistrada del Consejo de Estado. Que me critiquen no me importa. Tengo familia y quiero salir bien de la presidencia del Senado.
Y finalmente, a usted lo critican por un rollo con sus credenciales de estudio, ¿al fin es bachiller o profesional?
Ese cuento se lo inventó el exfiscal Montealegre, porque el vicefiscal era paisano mío, y cuando yo denuncié la corrupción en la Fiscalía, Montealegre sale refiriéndose a mí, primero como el abogado Macías, y terminó diciéndome bachiller. Y pegó tanto el cuento que me llevaron ante la Corte Suprema acusado de tener títulos falsos, y allá llevé mis certificados. Hace dos semanas, la Corte profirió un fallo inhibitorio. Yo soy comunicador social, y he venido escribiendo unas crónicas que serán publicadas con el título: “crónicas de un bachiller”.