Aunque las designaciones de Germán Vargas Lleras como ministro del Interior y Justicia y Rodrigo Rivera como jefe de la cartera de Defensa en el futuro gobierno de Juan Manuel Santos cayeron bien en la gran mayoría de fuerzas políticas del país, las primeras declaraciones de los futuros funcionarios abrieron una puerta de expectativas, sobre todo en el caso del jefe de Cambio Radical, quien con sus anuncios de que buscará echar atrás el proyecto que pretende dejar en manos del Presidente el nombramiento del Fiscal General y el querer recomponer las maltrechas relaciones entre el Ejecutivo y la Corte Suprema de Justicia, tiene pensando a más de un uribista radical, que lo sigue viendo como una “amenaza”.
En efecto, al poner este jueves las cartas sobre la mesa, Vargas Lleras dijo que no apoyará la iniciativa de cambiar la elección de Fiscal, presentada esta semana por el gobierno de Álvaro Uribe, y que le recomendará al Presidente electo su retiro: “Ese proyecto debería retirarse y lo que he escuchado en el interior del Congreso, con quienes he tenido la oportunidad de conversar, creo que ellos también comparten ese criterio”, dijo.
Además, en criterio del designado Ministro del Interior y Justicia, una iniciativa de esa naturaleza no contribuye en nada a las intenciones que ha anunciado el mismo Juan Manuel Santos de querer superar los enfrentamientos entre la Presidencia y la Rama Judicial. De hecho, agregó, uno de sus objetivos será sacar adelante una reforma integral a la justicia y por ello, a partir de mañana, iniciará una serie de visitas a las altas cortes para “comentar” con ellas los alcances de los proyectos que se propone el nuevo gobierno.
Tanto el tema de la elección de Fiscal como el de las relaciones con las cortes son muy sensibles para quienes se autoproclaman uribistas ‘purasangre’. Sin embargo, en criterio de la analista Elisabeth Ungar, tarde que temprano se impondrá el pragmatismo. “No hay nadie, por más uribista que sea, que no piense que restablecer las relaciones entre los poderes públicos es fundamental. Esos uribistas ‘purasangre’, por cuestiones de supervivencia, no se van a enfrentar a Santos, que como era de esperarse, sigue sumando fuerzas a su favor”.
Lo mismo piensa el hoy presidente del Congreso, senador Armando Benedetti —uno de los acérrimos defensores del presidente Uribe—, quien está convencido de que las relaciones entre el Legislativo y Germán Vargas Lleras serán las mejores, ya que se trata de un “animal político” que “conoce lo que es el Congreso” y que llega con la intención de “hacer historia”. Por otra parte, en el Capitolio confían en que la conformación de una “mesa de acuerdo” —tal y como lo anunció Juan Manuel Santos— es el mejor camino para sacar adelante la agenda.
Dicha “mesa de acuerdo”, integrada por los jefes de los partidos de la coalición, será la encargada de definir con los ministros del despacho las iniciativas a presentar en bancada y buscar los consensos en el interior de las colectividades, estrategia que evita el desgaste que sufre todo gobierno cuando le toca negociar la aprobación de sus iniciativas al menudeo. Incluso, el jueves mismo Germán Vargas Lleras reveló los puntos principales de la agenda que el gobierno Santos presentará al Congreso el próximo 7 de agosto.
Serán 12 las iniciativas, entre ellas la modernización del Estado en el tema de la creación de los ministerios del Trabajo, Vivienda y Justicia; la reforma a la salud con una ley estatutaria y otra ordinaria; un proyecto que formaliza el primer empleo y una de reforma a las regalías. Asimismo, se presentará un proyecto de ley de reordenamiento territorial y se buscará la creación de un fondo de compensación para las regiones Caribe y Pacífica. El gobierno Santos planteará también la adopción de medidas para luchar contra la corrupción, el manejo de tierras, la ley de víctimas de la violencia, la reforma judicial y la reforma política, con cambios al sistema electoral actual.
En lo que tiene que ver con el Ministerio de Defensa, el nombre de Rodrigo Rivera es considerado como una señal al presidente Uribe de que su ‘huevito’ de la seguridad democrática queda en manos confiables. Al fin y al cabo, se trata de la persona que se echó al hombro el intento de la segunda reelección. El mismo Rivera da señales de seguir siendo fiel al uribismo, cuando asegura que su reto es darle continuidad a esa estrategia que fue el caballito sobre el cual cabalgó la popularidad del Primer Mandatario a lo largo de sus ocho años de mandato.
Rivera también ha dado muestras de tener una posición firme frente a los actores de la violencia y su discurso en los últimos tiempos ha sido en el sentido de que el país no puede perder el rumbo que ya le marcó Uribe. De lo que sí no cabe duda es que el gran desafío para él será meterle mano al tema de la seguridad urbana, crítico en estos momentos, sobre todo en ciudades como Medellín, Cali y Bogotá. Y en cuanto a sus relaciones con las Fuerzas Armadas, todo pronostica buen viento y buena mar.
El Espectador conoció que el nombre de Rodrigo Rivera como nuevo mindefensa fue bien recibido por los estamentos militares, que lo ven como un “político” y un “conciliador”, que no va a generar caos interno, pues llegará con la cúpula ya armada, y creen que el lenguaje y la actitud serán diferentes, sin que ello implique “aflojarle la cabeza a la culebra”, como lo ha pedido el presidente Álvaro Uribe.