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La mala hora de Andrade

El futuro del senador huilense como presidente del Congreso depende de las explicaciones que entregue este martes a sus compañeros.

20 de octubre de 2008 - 04:32 p. m.
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Con la apertura de una investigación disciplinaria formal por parte de la Procuraduría General a cuestas, el presidente del Congreso, senador Hernán Andrade, tendrá hoy su prueba de fuego cuando le explique a la Plenaria de la corporación las razones y el uso que dio a los $250 millones que le prestó Armando Cabrera, uno de los más grandes desfalcadores de Cajanal, tres días antes de las elecciones parlamentarias de 2006. Y aunque Andrade ha reconocido que recibió dicho préstamo, que lo utilizó para pagar deudas personales, que lo pagó parcialmente hasta cuando Cabrera fue capturado, que no conocía de sus líos judiciales y que no ha cometido ningún delito, no cabe duda de que de las explicaciones que entregue a sus compañeros dependerá su futuro en el Legislativo.

En ese mar de dudas e imprecisiones en que se ha convertido el caso, el congresista huilense reveló también, sin dar nombres, que probablemente él no fue el único dirigente político que le pidió dinero prestado a Cabrera, ya que se trataba de una persona reconocida como una de las más grandes prestamistas del Huila. Lo que sí enfatiza, al menos por el momento, es que no va a renunciar y que responderá todas las dudas que se tengan al respecto: “Yo no he defraudado la dignidad del Congreso y afrontaré el debate con toda dignidad”.

El consenso general entre las bancadas es que se le debe dar la oportunidad de defenderse. Sin embargo, lo que más preocupa a algunos es el desprestigio del Legislativo. Así lo advierte el senador Parmenio Cuéllar, del Polo Democrático, quien si bien señala que prefiere escuchar primero las explicaciones de Andrade, “de ser cierto lo denunciado implicaría un escándalo más en contra del Congreso”. Más drástica fue la vocera liberal Cecilia López, quien le recomendó a Andrade reflexionar sobre el costo que la situación le puede traer al Senado y a la política colombiana. “No cabe duda de que se trata de un problema ético, aunque en este país ya nos acostumbramos a que la frontera de la ética se corre hasta que se pierde el norte”, agregó.

Por su parte, los partidos uribistas comenzaban ayer a cerrar filas en torno a Andrade, con el argumento de no juzgarlo sin darle la oportunidad de presentar explicaciones. “Los entes judiciales son los que deben adelantar con total rapidez las investigaciones pertinentes, para que no haya duda en la gestión de Andrade”, dijo el senador conservador Alirio Villamizar. Lo cierto es que de darse la renuncia, la Presidencia del Senado sería asumida provisionalmente por el liberal Luis Fernando Duque, su primer vicepresidente, mientras se vuelve a barajar y se escoge el reemplazo.

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