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La reforma electoral de las Farc

Para el presidente de la Cámara de Representantes, Hernán Penagos, antes de exigir cambios institucionales, la guerrilla debería dar verdaderas muestras de paz.

09 de agosto de 2013 - 05:00 p. m.
El negociador de las Farc ‘Rodrigo Granda’, en su declaración ayer a la prensa en La Habana. / EFE
Foto: EFE - Ernesto Mastrascusa
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Las Farc insistieron en la creación de una cámara territorial que sustituya a la actual Cámara de Representantes, que, según dicen, garantiza una mayor participación política de las regiones. Dicha cámara haría parte del Poder Legislativo y se elegiría en circunscripciones territoriales y especiales. “Las circunscripciones territoriales corresponden a los departamentos y al Distrito Capital de Bogotá. Cada una tendrá cuatro representantes. Veinte curules adicionales se distribuirán y elegirán atendiendo criterios poblacionales”, explicó Rodrigo Granda, uno de los negociadores de la guerrilla en La Habana.

A su vez, las circunscripciones especiales serían para las comunidades campesinas, indígenas y afrodescendientes. Cada una de ellas tendría derecho a cinco representantes, mientras que los colombianos residentes en el exterior elegirían dos. Pero además, se plantea una “circunscripción especial de paz”, para permitir y garantizar la participación de las Farc y de los partidos o movimientos políticos y sociales que surjan como resultado de la firma de un eventual acuerdo con el Gobierno en la cámara territorial. El número de curules se definiría según lo pactado.

Para las Farc, se hace necesario establecer en Colombia un nuevo orden territorial y jurídico-político que permita la “descentralización” y “democratización” de las actuales estructuras del Estado. Además, en su propuesta, se incluye la creación de un fondo de compensación para superar las “desigualdades regionales”, el cual estaría financiado principalmente por un alza a los impuestos de los grandes contribuyentes y los tributos sobre la propiedad de la tierra y el latifundio improductivo. Piden también medidas extraordinarias para “enfrentar los problemas de hambre, pobreza extrema y miseria de los departamentos de Chocó, Cauca, Córdoba, La Guajira y Magdalena”.

En general —según el documento leído por Rodrigo Granda— , el grupo guerrillero considera que ese “rediseño” apunta a “erradicar y proscribir las estructuras y prácticas clientelistas, corruptas, criminales, paramilitares y mafiosas, que caracterizan la actual organización del régimen y el sistema político y de la representación electoral en el nivel territorial en Colombia”. “Estas medidas harán parte de la necesaria reestructuración democrática del Estado y de la reforma política y electoral”, enfatizó el jefe guerrillero.

En respuesta a las reformas planteadas, el presidente de la Cámara de Representantes, Hernán Penagos, señaló que lo que los colombianos esperan son resultados concretos del proceso de paz y no más dilaciones: “Queremos demostraciones de una verdadera intención de paz, antes de exigir cambios que sólo se pueden resolver con una reforma constitucional”. Para el congresista, debe ser el Gobierno el que determine hasta dónde puede avanzar en cuanto a propuestas como la de sustituir la Cámara de Representantes, al tiempo que criticó la actitud reiterada de las Farc de estar descalificando la labor democrática adelantada por dirigentes políticos del país.

Por su parte, el senador del Partido Verde, John Sudarsky, autor de un proyecto de reforma electoral que espera abrirse paso en el Congreso, considera que si bien la idea de la guerrilla es buena en cuanto a tratar de hacer que la representación sea más clara, de todas maneras el hecho de que se siga con el sistema de listas hace que se pierda la perspectiva sobre a quién se elige.

Su tesis apunta a la creación de “distritos uninominales”, que implica dividir a los departamentos en pequeñas zonas o territorios que concentren, aproximadamente, una población de 800.000 habitantes. Cada distrito tendría candidatos al Congreso y el derecho a escoger un representante y un senador, lo cual hace más transparente y más eficaz la elección y la rendición de cuentas. “Se debe apuntar a resolverle un problema al país y no a las Farc”, concluyó Sudarsky.

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