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Las altas consejerías que se esfumaron

Dos cargos del Gobierno desaparecieron: la Alta Consejería Presidencial para Bogotá y el puesto de asesor de Seguridad Nacional.

04 de julio de 2013 - 05:10 p. m.
El 6 de marzo, el presidente Juan Manuel Santos posesionó a Gina Parody como la nueva directora del Sena. / Sig
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Más de dos años después de que el presidente Juan Manuel Santos le saliera al paso a las críticas que le llovieron cuando creó el cargo de asesor de Seguridad Nacional y la Alta Consejería Presidencial para Bogotá, argumentando que eran producto de un estudio y “no una improvisación”, además de una forma “de organizar mejor el Estado y hacerlo más eficiente”, estas figuras se fusionaron con otras altas consejerías presidenciales, como si su existencia en la estructura del Estado no fuera imprescindible.

Lo cierto es que desde que Santos hizo esta defensa mucha agua ha pasado bajo el puente. Gina Parody, quien fuera la alta consejera presidencial para Bogotá, es la nueva directora del Sena, y Sergio Jaramillo, quien figuraba como el asesor de Seguridad Nacional, es el comisionado de Paz, encargado de lleno en las conversaciones entre las Farc y el Gobierno en La Habana (Cuba). Tras la salida de estos funcionarios rumbo a nuevos cargos sus antiguas responsabilidades no tuvieron reemplazo ni cabeza a la vista. Parody se posesionó como la directora del Sena el 6 de marzo, con el guiño y aliento de Santos, que la recibió diciendo que “el Sena no había podido quedar en mejores manos”, aunque no se refirió al futuro de su antiguo cargo.

En ese momento ya habían pasado seis meses desde la posesión de Sergio Jaramillo como comisionado de Paz, el 18 de septiembre de 2012. Ese día Santos dijo: “Doctor Sergio, asume usted ya en propiedad —porque estaba encargado hace mucho tiempo— este importante cargo como es el de comisionado de Paz. Yo había dicho desde hace dos años que este cargo lo haría oficial cuando viera que las condiciones para buscar un proceso que nos llevara a la paz estuvieran presentes. Luego de dos años de un trabajo muy intenso, con la debida cautela, con la debida discreción, llegamos a ese momento —creo que muy importante— de estar convencidos de dar el paso como lo dimos hace algunos días, de iniciar el proceso de acercamiento ya formal con las Farc, con el fin y con el objetivo de terminar el conflicto”.

En el aire quedaron los anteriores cargos que recientemente fueron unificados con otros. El decreto 1397 de 2013 así lo señaló cuando ordenó: “Fusionese dentro de la estructura del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República la Alta Consejería Presidencial para Bogotá en la Alta Consejería Presidencial para las Regiones y Participación Ciudadana”.

Además se modificó el artículo que define las funciones de la Alta Consejería para las Regiones y se le añadieron las funciones que antes tenía la Consejería para Bogotá: “Asesorar y presentar a consideración del presidente de la República políticas, planes y programas que el Gobierno debe adelantar en el Distrito Capital y los municipios vecinos. Y hacer el seguimiento a las políticas, planes y programas que el Gobierno adelante con la capital”.

Lo mismo sucedió con el cargo de asesor de Seguridad Nacional: lo reestructuraron y ahora sus funciones hacen parte de la Alta Consejería Presidencial para la Convivencia y Seguridad Ciudadana, que dirige Francisco Lloreda. Estas fueron algunas medidas que firmó Juan Meza antes de entregarle su cargo a Aurelio Iragorri como secretario general de Presidencia. Hay quienes creen que esta decisión es una movida estratégica del Gobierno para evitar críticas de sus detractores. Uno de ellos, el expresidente Álvaro Uribe, quien ha dicho que las altas consejerías son un “derroche innecesario”.

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