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Las pretensiones de Duque con su nueva estrategia de comunicaciones

El mandatario nombró ayer al periodista Hassan Nassar en la Consejería de Comunicaciones en momentos en los que enfrenta bajas tasas de favorabilidad y con el paro a cuestas. Expertos analizan su arribo, las implicaciones y sus desafíos.

08 de enero de 2020 - 03:00 p. m.
Una de las misiones de Nassar será, entre muchas otras, tender puentes, más que con los opinadores, con los colombianos. / Presidencia – Referencia
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Si hay algo que le han cuestionado en casi un año de gobierno al presidente Iván Duque –tanto defensores como opositores–, ha sido su estrategia para comunicar su obra. Por eso, la llegada del periodista Hassan Nassar como nuevo consejero para las Comunicaciones, apunta, como lo dijo el mismo primer mandatario, a tener “una pedagogía cada vez más efectiva sobre la gestión de nuestra administración”.

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Y todo esto porque, aunque siempre se diga que no se gobierna para las encuestas, la realidad muestra una alta desaprobación de la labor del primer mandatario y su gabinete, un tema que de una u otra manera pesa a la hora de hablar de estabilidad. No puede pasar por alto tampoco el desafío que encara el mandatario en este primer trimestre de 2020: el vigente paro nacional y la amenaza de un recrudecimiento del estallido social.

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Nassar, un uribista “purasangre”, llega en reemplazo de Álvaro García, fuertemente cuestionado por sectores del Centro Democrático, que nunca le perdonaron, por ejemplo, el manejo que le dio al cruce de información en el caso de los menores de edad muertos en el bombardeo de la Fuerza Pública a un campamento de disidentes de las Farc en Caquetá.

La idea, según enfatizó Duque, es afianzar frente a los colombianos la idea de un gobierno que cree “de manera consciente y permanente, en la decencia de hacer política; que cree en la gerencia, pensando siempre en el mayor beneficio colectivo; que cree en el diálogo permanente con la sociedad y la presencia constante en las regiones”.

Y esa será la tarea de Nassar quien, sin embargo, no ha estado exento de polémicas, sobre todo por las posturas que ha mostrado en las redes sociales. Incluso, la más reciente se dio a mediados de diciembre pasado, una vez se conoció de su nombramiento como consejero presidencial. El columnista Daniel Samper le recordó un mensaje escrito en Twitter frente a ocupar cargos públicos en la era Santos: “Una rata sabe dónde se tira comida. Sobre todo, la mermelada”, escribió Nassar el 23 de febrero de 2013. Se dio entonces un cruce de mensajes y muchos detractores aprovecharon para recordar otros trinos del hoy consejero en los que, por ejemplo, calificó de “inútiles” las altas consejerías de la Presidencia.

Ahora su misión será tender puentes, más que con los opinadores, con los colombianos. El propio Nassar lo admite, señalando que uno de sus primeros desafíos será llevar los mensajes y las obras de gobierno más allá de Bogotá, logrando impactar en las regiones para que se deje de lado la creencia de que Duque no tiene liderazgo, no está incorporando a todos los sectores y no está pensando en una agenda plural de país.

“Llevo varias semanas haciendo empalme, es un trabajo muy extenso. (No quiero dar muchos detalles), porque dar la estrategia es como contar la receta del menú. Las instrucciones que ha definido el presidente incluyen escuchar mucho, comunicar más, mostrar los resultados del gobierno y enfocarnos en el tema regional. El mensaje transversal no puede quedarse en Bogotá, debe llegar a las regiones. Hay que trabajar también en un mensaje unificado de gobierno, una narrativa conjunta”, sostuvo el ahora consejero en diálogo con la emisora La FM.

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Pretensiones

Pero ¿qué hay detrás del relevo del exconsejero Álvaro García y el aterrizaje de Nassar? Según Carlos Arias, experto en comunicación política y electoral, con su nombramiento Duque busca tener mayor cercanía con diferentes tipos de audiencias y seguramente, una de sus primeras tareas será “generar un vínculo emocional con el pueblo colombiano a partir de una estrategia digital y tener mayor incidencia en temas sensibles que al grueso de los ciudadanos le importe más”.

A diferencia de Álvaro García, opina Arias, Hassan cuenta con un talante más periodístico, político y de manejo de la opinión pública, lo que le puede aportar al tema de la imagen del presidente, especialmente en la coyuntura del paro nacional. “Álvaro García era un periodista que trabajaba en dinámicas de entretenimiento y que buscó trivializar la imagen del presidente sin contexto y fondo político. Mientras que Hassan, es además de politólogo, un profesional que conoce el medio periodístico y las dinámicas de generación de climas de opinión”.

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Por su parte, el analista político Miguel Silva Moyano afirma que un cambio de la estrategia de comunicaciones bajo la dirección de Nassar difícilmente mejorará la percepción sobre la gestión del presidente. ¿Por qué? Su explicación es simple: la crisis de gobernabilidad y legitimidad del jefe de Estado es un problema de fondo y depende, mayoritariamente, en la capacidad de apertura y escucha, de la que, dice, carece este gobierno.

“Sí hay un problema de comunicaciones, pero lo de fondo es la desconexión con la ciudadanía. Revisar la estrategia de difusión es apenas una parte. El Gobierno debe ser mucho más abierto a la hora de escuchar y, sobre todo, mucho más realista sobre lo que pasa en el país, porque niega la realidad. Por ejemplo, con el paro nacional fue un error garrafal endilgar la protesta social a un grupo político específico o incluso, decir que Gustavo Petro estaba detrás de todo. Eso demuestra que está pensando aislado del contexto”, afirmó el analista.

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El cambio en la Consejería de Comunicaciones podría ser apenas el abrebocas de una serie de cambios y transformaciones en el Gobierno Duque, que abarcan un revolcón en la relación con los partidos y en la propia composición del gabinete. De un lado, el presidente ya concretó una serie de encuentros con Cambio Radical para viabilizar su entrada al Gobierno, la cual se apuntalaría con algunos nombramientos en ministerios claves, como el de Agricultura.

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Por otro lado, el Ejecutivo busca recomponer la relación el Partido de la U, que se ha visto averiada por la existencia de un sector que hala hacia la independencia a través del senador Roy Barreras. En la Casa de Nariño se rumora que la otra semana se daría un encuentro con algunos de los dirigentes de este partido y también se busca nombrar a algunos militantes de esta colectividad en el gabinete, por ejemplo, crece el rumor de la entrada de la exgobernadora Dilian Francisca Toro a la primera línea del Gobierno Duque. El año apenas comienza.

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