Durante la campaña, Jaime Castro siempre se destacó por su experiencia administrativa y su conocimiento para enfrentar las crisis de la ciudad y “poner la casa en orden”. De Gustavo Petro dijo que era “un populista ilustrado. Que estaba ofreciendo el pan y el oro”. Luego de que se conocieron los resultados de los escrutinios que le daban la victoria al progresista, Castro le expresó su felicitación y recordó el compromiso que tiene de “cumplir sus ofrecimientos”. A continuación, el exalcalde analiza algunos de los retos que enfrentará el nuevo alcalde.
Durante la campaña para la Alcaldía usted se refirió siempre a la época de penuria que deberá afrontar el Distrito. ¿Qué le espera a Gustavo Petro frente a esta crisis?
Hay una crisis preocupante sobre el estado de las finanzas en el Distrito. Es un problema político y administrativo. Por ejemplo, no se ha medido el tamaño del hueco que dejó el carrusel de la contratación, que podría ser de $2 billones. También hay un colapso en el sistema nacional de salud. Las EPS le deben a la red pública del distrito más de $500.000 millones. Adicionalmente el Director del IDU, dijo que se necesitan $2.000 millones para reparar las losas de Transmilenio. Todo esto requiere un manejo muy cuidadoso, porque además viene acompañado de ofrecimientos que no tienen fuente de financiación.
Una de las propuestas de Petro se relacionó con el derecho al agua. En entrevista a La Silla Vacía, señaló que “aproximadamente 20 metros cúbicos deben ser gratis” y que se podrían financiar con “un excedente de 250 millones de dólares mal usados en la Empresa de Acueducto. ¿Qué piensa usted respecto a la posibilidad de concretar este plan?
El consumo promedio en Bogotá es de 12 metros cúbicos por usuario residencial. A Petro le escuché varias versiones de esa propuesta. En un principio dijo que se trataba de llevar seis metros por segundo de agua gratis al estrato 1. Luego expuso que el servicio debería ser gratuito para todos los vinculados al Sisben. Finalmente dijo que para todos. Pero las utilidades de la Empresa de Acueducto son $250 mil millones, no de dólares. Esta cifra la recibe el Distrito para sus diferentes inversiones. De manera que para cubrir este plan de regalar el agua, el Distrito se quedaría con $50.000 millones menos. Esto sería lo preocupante.
Petro ha planteado cambiar el modelo de ciudad expansionista por uno en el que se considere el centro ampliado que implica un crecimiento en altura. ¿Qué opina usted respecto a este proyecto?
Esa es una propuesta que compartimos varios candidatos durante la campaña. Me parece apropiado que la ciudad crezca hacia arriba, eso es válido. Tiene unos costos, pero sobre todo para el sector privado. Entonces sí se puede llevar a cabo.
¿Cuál será el reto de Petro en su relación con el Concejo de la ciudad?
Yo imagino que él va a hacer la unificación del Polo. Este partido votó por él. Ahí hay una tradición de repartir cargos en el Distrito. Petro ha dicho que no lo hará, vamos a ver si cumple. Pero hay un riesgo. Además el alcalde debe conseguir la gobernabilidad y para eso necesita 25 concejales que apoyen su programa desde el Concejo. De acuerdo con los resultados de los ganadores en esta corporación, había 8 progresistas y 4 del Polo. Le faltarían 13 más.
Y en relación a los uribistas en el Concejo ¿Qué posición pueden tomar ante la nueva Alcaldía?
Si son serios deberían hacer oposición. Pero lo dudo mucho, porque los concejales no se resisten ante el cañonazo de una secretaría, un hospital, una Alcaldía local o la gerencia de un instituto. Además, también tendrán que ver las medidas que tome la Fiscalía respecto a los 17 llamados a indagatoria por sus posibles nexos en el cartel de la contratación. Puede que varios de ellos, que fueron reelegidos, tengan que agachar la cabeza.