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“Los conservadores están conmigo”

La aspirante a la Gobernación de Antioquia dice que defenderá a Luis Alfredo Ramos aunque le cueste las elecciones.

10 de mayo de 2015 - 09:00 p. m.
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Liliana Rendón ganó la semana pasada, mediante una encuesta, la candidatura del Centro Democrático a la Gobernación de Antioquia y se perfila como una alternativa frente al fajardismo y la Unidad Nacional. En esta entrevista la exparlamentaria habla de los cambios de partido que ha hecho durante su carrera, le plantea una alianza al conservatismo, reflexiona sobre la situación judicial de Luis Alfredo Ramos, su padrino político, hoy investigado por presuntos nexos con paramilitares, y ofrece disculpas por haber legitimado la violencia contra la mujer. Cuando renunció al conservatismo, en 2013, ¿tenía clara la oportunidad de ser candidata a la Gobernación? Mi candidatura a la Gobernación la tengo pensada desde hace 17 años, cuando empecé mi carrera. Siempre quise ser la primera mujer en ocupar la Gobernación. Para ganar tenemos una fusión entre una persona que tiene un reconocimiento adquirido en la región, que soy yo, y otra que despierta fervor, como el expresidente Álvaro Uribe. ¿La fuerza del Centro Democrático en Antioquia alcanza para competir con la Unidad Nacional y el fajardismo? Fue difícil en las campañas a la Cámara y al Senado. El Centro Democrático era un sentimiento a favor de un líder; hoy es una realidad política de siete millones de votos. Estoy acompañada por candidatos a las alcaldías de 125 municipios, por 21 aspirantes al Concejo de Medellín y otros tantos que van a la Asamblea. Tengo un valor agregado: que me reconocen como conservadora. ¿Entonces se la juega por una alianza con el Partido Conservador? Las bases conservadoras en su mayoría están conmigo. Los jefes políticos, los congresistas conservadores, grandes electores, están por definir candidato en el partido. Todos los días sacan un nuevo aspirante y uno ya no sabe quién está y quién no. Esperemos qué sale de su proceso interno, pero creo que lo están haciendo para adherir a una candidatura más fuerte y la opción clara para esa alianza soy yo. Pero hace dos años usted le dio la espalda a ese partido cuando renunció al Senado…Tenía la idea de respaldar al presidente Uribe. Renuncié con honores. Tomé la decisión a pesar de la posibilidad de echar por la borda quince años de carrera política que ya me habían llevado al Senado. Yo confié en la idea del Centro Democrático. Luis Alfredo Ramos, que hoy está acusado de tener vínculos con paramilitares, ha sido su jefe político. ¿Cree que esas acusaciones van a jugar en contra en la campaña? A Luis Alfredo Ramos lo respeto, lo admiro y creo completamente en su inocencia. Las responsabilidades ante la justicia son individuales, pero las amistades como la que yo tengo con él, que está basada en la lealtad, perduran y son innegables. Si las acusaciones en su contra son limitantes para que una persona vote por mí, lo respeto, pero no lo comparto. Yo lo acompañaré hasta el fin. El hijo de Ramos que hoy es senador, Alfredo Ramos, apoyó la precandidatura de Andrés Guerra. Eso implicaría una división en su sector político… A Alfredo lo apoyamos desde el Centro Democrático para que llegara al Congreso. No quiso acompañar mi candidatura por una amistad muy fuerte que tiene con Andrés Guerra. Él hace parte de un grupo que estuvo con José Obdulio Gaviria en mi contra. Me sometí a las reglas del partido; espero que ellos ahora trabajen con nosotros en equipo. Ellos aceptaron la derrota, que fue significativa, y eso lo celebro. La fuerza del doctor Ramos la tengo en 95%. Aquí tenemos un jefe, que es el presidente Uribe, al que se le obedece. A los que no les guste mi candidatura, trabajarán por la unidad del partido. En 2011 usted legitimó la agresión de Hernán Darío Gómez contra una mujer, eso también se lo van a cobrar… Fue una ligereza, lo reconozco. Nunca aceptaría la violencia contra la mujer. Tengo dos hijas y no aceptaría que fueran violentadas. En ese momento primó el conocimiento que tengo de las calidades personales del Bolillo, que la señora que fue agredida no daba la cara y que siempre he sido una defensora de la presunción de inocencia. En ningún momento se justifica un acto violento, pero yo escuché a Hernán Darío ofrecer disculpas y arrepentirse. Siempre digo: a la gente hay que darle una segunda oportunidad. Usted habla de oportunidades, ¿se la daría a la paz? ¿Trabajaría con el Gobierno por ella? Yo pienso que la paz es un anhelo, pero una paz sin impunidad. Con todo lo que pasa a diario en Antioquia y en el país, no creo en las Farc. Como no les creo, no voy a hablar de paz y posconflicto hasta que vea muestras claras de esa voluntad. Pero la paz yo la quiero, sobre todo, por las víctimas del departamento. ¿Qué le cambiaría al modelo del gobernador Sergio Fajardo?  Siempre he dicho que hay que construir sobre lo construido. Fajardo ha avanzado en temas de educación. En el resto de temas se rajó. Vea lo que ha hecho con el deporte: les quitó la mitad de los recursos a nuestros deportistas de alta competencia. ¿Qué podemos esperar de un gobierno que no le apuesta al deporte como antídoto contra la violencia? Por eso mi apuesta es sobre todo de seguridad. Salud y deporte van a ser mis otras banderas.

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