El jueves pasado, en el discurso de instalación de la Tercera Cumbre Mundial de Alcaldes y Mandatarios Afrodescendientes, en Cali, el presidente Juan Manuel Santos destacó a los recién nombrados ministros de Justicia, Alfonso Gómez Méndez, y Minas, Amylkar Acosta, como las cuotas afrodescendientes en su gabinete. Palabras que no cayeron muy bien en el auditorio y entre los principales líderes del movimiento afro presentes en el evento en la capital vallecaucana, muchos de los cuales las consideraron como “una ligereza difícil de tragar”.
No tanto por las raíces que puedan tener los dos —al fin y al cabo, cerca del 60% de la población de Colombia es considerada mestiza, es decir, aquella mezcla de tres grupos principales: indígenas, españoles y africanos—, sino por lo que ha sido y podría ser su compromiso con las comunidades negras del país. Por ejemplo, para Ray Charrupi, de la ONG Chao Racismo, “una cosa es ser negro y otra cosa parecerlo. Amylkar Acosta y Alfonso Gómez Méndez pueden ser estéticamente afros, pero ya serán sus hechos como ministros los que demostrarán si lo son, porque hoy en día la comunidad no los reconoce como tales. Esperamos conocer a unos afrodescendientes que hasta ahora no hemos visto en ellos”.
A su vez, un activista de la causa afro, que pidió la reserva de su nombre por trabajar con el Gobierno, rechazó las declaraciones del jefe de Estado, sin demeritar la trayectoria de los recién designados ministros: “Fue un acto de populismo del presidente al pretender hacerlos pasar como representantes de las comunidades afrocolombianas. El problema no se circunscribe a un asunto de melanina. No vamos a sacar un ‘negrómetro’ para determinar si el tono de la piel encuadra en ciertos parámetros fenotípicos. Ese no es el problema. El problema es que se está haciendo un juego entre raza y etnia, y como el muro es muy bajito, el presidente decidió saltárselo y lo que hizo fue confundir a la comunidad afro”, agregó el citado funcionario.
Una activista caucana, que por razones de seguridad también pidió la reserva de su nombre, dijo sentirse ofendida por las declaraciones del mandatario. “Personalmente no me siento representada por ellos, que nunca —en su larga trayectoria pública— han defendido los intereses de las comunidades negras. Ellos no han estado vinculados a la causa afro, pero ya que los nombraron, queremos ver ahora que enfrenten las problemáticas que nos agobian, como el tema de la minería en territorios colectivos, la grave situación de derechos humanos y la defensa de una consulta previa, libre e informada con las comunidades”, sostuvo.
Igualmente, José Santos Caicedo, de Proceso de Comunidades Negras —organización nacional del movimiento afro—, dijo no sentirse representado por los dos ministros, pues nunca se les preguntó si eran buenos representantes de sus intereses. “Que yo sepa, ellos nunca se han presentado como representantes negros y menos han defendido nuestros intereses”, enfatizó.
Lo cierto es que los asistentes por Colombia a la Cumbre Mundial de Alcaldes y Mandatarios Afrodescendientes creen que el asunto no es de nombres, sino de obras. Y con las palabras de Santos, tanto Gómez Méndez como Acosta tendrán ahora la responsabilidad de defender los intereses de los afrodescendientes. Sobre todo el segundo, quien tendrá que intermediar en el enfrenta miento entre minería tradicional y minería a gran escala, que afecta los territorios colectivos. Y también tendrá incidencia en la consulta previa, uno de los temas más espinosos para las etnias en Colombia.