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Más santismo, menos uribismo

El jefe de Estado insistió en que la prosperidad económica se tiene que traducir en favor de los pobres. Se habla de un nuevo estilo que busca acercar a diferentes sectores del país, pensando en la reelección.

24 de abril de 2012 - 05:05 p. m.
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“Nada de populismos baratos, eso es responsabilidad social”. Así respondió el presidente Juan Manuel Santos a las críticas surgidas tras el anuncio del revolcón en la política de vivienda de su gobierno, que apunta a entregar casas gratis a los más pobres del país y que estará liderado por Germán Vargas Lleras. Un anuncio que generó múltiples interpretaciones, pues se dio en el momento en que la favorabilidad del jefe de Estado cayó del 71 al 58%, según una encuesta de Ipsos-Napoleón Franco.

¿De dónde va a salir la plata para financiar una propuesta que, en su primer paso, pretende entregar 100 mil viviendas gratis?, fue la pregunta que se planteó casi de inmediato. Y el martes, el mismo Gobierno trató de resolverla: “Por Dios, nosotros pusimos en marcha y gracias al Congreso, la política más responsable en materia económica que puede tener cualquier país”, dijo Santos.

A su vez, el ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, aseguró que la financiación de esas 100 mil viviendas, cuyo costo oscila entre 3 y 4 billones de pesos, está garantizada: “Si diferimos esa cifra a seis años, con recursos de entre 600 y 700 mil millones de pesos anualmente, se puede costear ese objetivo, de manera que es algo fiscalmente responsable”, explicó.

Una respuesta que obliga a otra interpretación: Echeverry habla de seis años y a Santos le quedan algo más de dos de mandato. Sin quererlo, el minhacienda habría revelado la intención aún no expresada por el primer mandatario de buscar la reelección en 2014. Por eso, la movida de colocar a Vargas Lleras, su ministro estrella, a liderar el ambicioso programa de vivienda, buscaría ganar réditos en lo social, que es donde están los votos.

Pero también, según fuentes cercanas a la Casa de Nariño consultadas por El Espectador, el desgaste que se palpa ante la opinión pública y la pelea abierta con el expresidente Álvaro Uribe, obligan a un cambio en el estilo de gobierno. La idea es rodearse de ‘santistas fieles’ y acercar a sectores como la justicia y las Fuerzas Armadas. Y, de paso, tomar distancia del uribismo.

Aunque nadie lo dice, la nueva estrategia tendría precisamente el objetivo fundamental de la continuidad de Santos. Incluso, hay quienes afirman que el reacomodamiento busca también promover a Vargas Lleras como una posible fórmula vicepresidencial en la próxima contienda electoral.

Por los lados del Capitolio los análisis son de todo tipo. “Ya es hora de que el tema de la vivienda popular despegue”, manifestó el senador liberal Juan Manuel Galán, para quien el retiro del gabinete de Beatriz Uribe (ministra de Vivienda saliente y reconocida uribista) podría leerse como que Santos quiere tomar distancia en firme de su antecesor.

Sin embargo, para Galán, esa tesis sólo se podrá corroborar cuando se conozca el reemplazo de Vargas Lleras en la cartera del Interior. Hasta ahora todos son especulaciones: que Gabriel Silva, que Gina Parody, que Aurelio Iragorri Valencia, que Federico Rengifo. Lo que se afirma es que será alguien “muy santista” y del Partido de la U.

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El senador conservador Mario Laserna tiene otra mirada. Para él, quien pierde es su partido: “Hoy los ministerios del gasto son los más importantes. Y Germán Vargas va a entrar a uno que va a ejecutar un importante monto de recursos y que va a generar réditos políticos. Le están quitando espacio al Partido Conservador y se nota hacia qué lado se está inclinando Santos”.

En la oposición no creen en promesas. “El anuncio se hace cuando hay caída en las encuestas y una marcha con miles de personas reclamando equidad. Estos contextos dificultan creer en la buena intencionalidad del Gobierno. Parece una iniciativa a la defensiva, buscando ganar lo que venían perdiendo”, dijo el senador del Polo Camilo Romero.

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Por cierto, en los mentideros políticos se sigue hablando de más cambios en el equipo del presidente Santos. Y nuevamente Enrique Peñalosa suena para el Ministerio de Transporte, otra ‘jugada’ que obligaría a Gustavo Petro a negociar el asunto del metro con el más enconado crítico de su administración. La cosa política seguirá moviéndose.

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