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"Me la juego por la paz"

El mandatario pidió a los colombianos unidad frente a la paz y dijo que, más que creer en las Farc, cree en la seriedad del proceso de diálogos y ve sus resultados. Ante la protesta social, advirtió que está dispuesto a dialogar, pero sin bloqueos.

“Gobernar, ejecutar y cumplir”, es la consigna que les dio el presidente Santos a ministros y colaboradores. / El Espectador
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Siguiendo una línea de discurso basada en lo que se ha convertido en su lema de gobierno —la construcción de un país “justo, moderno y seguro”—, el presidente Santos instaló ayer la legislatura 2013-2014 del Congreso de la República, la última del cuatrienio, respondiéndoles a quienes arrecian en las críticas por el incierto proceso de negociación con las Farc en La Habana: “Que otros se feliciten por la guerra. Yo, Juan Manuel Santos, con la esperanza de 47 millones de colombianos en mi corazón, me la juego por la paz”, dijo

En este sentido, el jefe de Estado invitó a los partidos y a todos los colombianos a unirse en torno al propósito de la paz y a no dejarse confundir “por los cantos de sirena de los oportunistas políticos que anteponen sus ambiciones personales para desinformar sobre el proceso de paz, para oponerse a la paz. Vamos con paso firme hacia la terminación del conflicto”, señaló. Sin embargo, reconoció también que aún falta mucho camino por recorrer e insistió en que no se está negociando el modelo político o económico del país con la guerrilla, ni se está bajando la guardia en lo militar.

“Voy a hacer todo lo que esté a mi alcance para que ese fin del conflicto sea una realidad. La historia nos mira. No nos perdonará si no intentamos acabar de una vez por todas con este desangre inútil. Si no se logra, podremos tener la conciencia tranquila de que hicimos todos los esfuerzos, con seriedad y prudencia”, manifestó casi al final de su intervención ante el Congreso. Previamente, Santos había recalcado que Colombia tiene hoy una real oportunidad para liberarse del yugo de la guerra y de la pobreza: “Lo digo no porque crea en las Farc, sino porque creo en la seriedad del proceso y veo sus resultados”, agregó, no sin antes hacerles un reconocimiento a las Fuerzas Armadas, “que luchan por la libertad y la democracia”.

El presidente admitió que si bien el país registra en la actualidad los menores índices de homicidio y de secuestro de las últimas décadas, todavía hay que “apretar más”, pues aún existe insatisfacción con los resultados frente a delitos como la extorsión y el crimen callejero. “Todos los días estamos afinando las estrategias y las tácticas, presidiendo consejos de seguridad a lo largo y ancho del país, tomando medidas precisas y eficaces, y seguiré en esa tarea hasta el último día de mi gobierno”, aseguró, insistiendo en que no basta con que las estadísticas mejoren y dándoles la orden al ministro de Defensa, al director de la Policía y a los gobernadores y alcaldes de ser “más eficaces”.

En materia económica, Santos señaló que a pesar de la turbulencia internacional, el momento que vive Colombia es positivo, pues se está creciendo por encima del promedio regional y mundial. Y destacó la reducción del desempleo, la buena calificación que tiene el país ante las calificadores de riesgo mundiales, la internacionalización de la economía, el crecimiento del agro en los dos últimos años, la implementación de un ambicioso plan de infraestructura y los esfuerzos que se han hecho para alcanzar una tasa de cambio competitiva y para dinamizar la industria, “que ha tenido un primer semestre bastante pobre, pero debe repuntar en la segunda mitad del año”.

A estas alturas de su discurso, el primer mandatario calificó de “absurda” la convocatoria a un paro agrario o cafetero, después de que ha sido un sector al que se le han destinado, en lo que va de su gobierno, $1,6 billones. Y tras enfatizar que respeta el derecho a la protesta y que no va a permitir bloqueos ni vías de hecho, lanzó una dura pulla: “Ustedes, señores congresistas, saben mejor que nadie que detrás de estos paros a menudo se esconden candidaturas políticas, cuando no oscuros intereses de grupos ilegales”.

Igualmente, sobre los paros campesino en el Catatumbo y minero en otras regiones del país, dijo que aunque se levanten ampollas, la obligación del Gobierno es proteger la vida, la tranquilidad y la movilidad de los colombianos, por encima de cualquier otra cosa: “Que nadie se equivoque (…) diálogo sí, pero no con bloqueos. No vamos a poner en juego la autoridad del Estado ni la seguridad de los colombianos”. En un momento de su intervención, el presidente Santos aprovechó también para enviarle un mensaje al país y a la isla de San Andrés de que su gobierno sigue luchando por la defensa de sus derechos. Y concluyó: “Entramos a nuestro último año y no es momento de bajar la guardia, sino de aumentar el ritmo para culminar nuestras tareas”.

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