La tan anunciada pelea entre el presidente Juan Manuel Santos y el expresidente Álvaro Uribe por fin hizo metástasis. El primero en lanzar la piedra fue el actual jefe de Estado, quien en entrevista con CNN en Español afirmó que “Uribe es cosa del pasado”. La respuesta del exmandatario no se hizo esperar y esta vez, lejos de las ironías con que había manejado la relación, trinó con furia desde su cuenta en Twitter.
El jueves, muy temprano, el exmandatario empuñó su arma digital: “Lo grave es que regrese el pasado anterior a la seguridad democrática”, escribió. “Todo lo contrario de aquello que se decía como ministro de Defensa y candidato”, agregó. “Los elige un gobierno y una plataforma, la abandonan después de elegidos y sacan disculpas burocráticas”, remató.
Pero la cosa no paró allí. En la tarde, Uribe insistió con vehemencia cada vez mayor. “Pero sí le importaba nuestro apoyo para ser elegido”, continuó. El presidente Santos fue ministro de Defensa del gobierno Uribe. El ministro estrella, afirmaron muchos en su momento. El heredero, auguraron otros. Pero cumpliéndose el axioma que dice que “la política es dinámica”, el tiempo trajo otros vientos. Durante el primer semestre de 2010, en antesala de la campaña presidencial, la incertidumbre de a quién le daría la bendición el presidente fue total. El exministro Andrés Felipe Arias se disputaba el aval del Partido Conservador con Noemí Sanín, mientras que Santos ya apuñaba la candidatura bajo el sello de la U.
“Legalización de drogas, burocratismo, inseguridad, laxitud con albergues terroristas, lo contrario de plataforma que lo eligió”, volvió a trinar Uribe. En mayo de 2010 la cosa estaba caliente. Dos exministros del mismo gobierno se peleaban por cuidar los “tres huevitos de Uribe”, como se dijo en su momento. Pero la derrota de Arias en la consulta conservadora decidió el destino de la elección presidencial. Santos se acercaba a su sueño: la Casa de Nariño.
“Sorpresas: cambio de discurso frente a gobierno de Venezuela, del ministro al presidente, de acuerdo con el aplauso”, volvió a cargar ayer el expresidente. Fue hasta junio de 2010, cuando se acercaba la segunda vuelta de la elección presidencial, que el camino se le aclaró a Santos. Por esos días, en la campaña de Santos Presidente apareció Jerónimo Uribe Moreno, hijo del entonces presidente Álvaro Uribe, y afirmó que Santos era quien “mejor responde a las necesidades de fortalecimiento empresarial de los colombianos”. Este fue el guiño que le faltaba a la candidatura del hoy presidente.
“Sorpresas: gobierno quiere ocultar con disculpas burocráticas el abandono del rumbo que lo eligió”, volvió a escribir en Twitter Uribe. E insistió con el encabezado. “Sorpresas: olvidan discursos del entonces mindefensa contra presidente Chávez y esfuerzos contra el terrorismo del entonces presidente de Colombia”. Y arremetió más deferente: “Presidente Santos miente, jamás le recomendé un ministro”. “El derroche y el boato del actual gobierno contrasta con la austeridad del gobierno que lo eligió”, concluyó. Sin duda, lo que muchos querían evitar y otros buscaban propiciar se dio ayer: una auténtica metástasis presidencial y Uribe es visto ya como el jefe de la oposición a Santos.