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Mockus, el camaleónico

Es incierto el camino que tomará el excandidato a la presidencia del Partido Verde. Lo único claro es que, irónicamente, por persistir en sus ideas ha cambiado varias veces de partido.

10 de junio de 2011 - 01:52 p. m.
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Fuera de las implicaciones políticas y electorales que generará la salida de Antanas Mockus del Partido Verde, hay dos factores que quedaron en evidencia tras la ruptura que se presentó en la colectividad: la primera es el personalismo con el que se ha movido Mockus en su trayectoria pública, que lo ha llevado a arroparse en diferentes partidos y movimientos sin que exista una clara identificación de principios. En segundo lugar, es un reflejo de la poca solidez de las alternativas políticas que surgen en el país y que luego de unos años se desvanecen por falta de coherencia programática y exceso de personalismo.

Y es que Mockus, en los 16 años de trayectoria pública, ha cambiado con singular facilidad de camiseta. Su incursión en la política, como alcalde de Bogotá en 1995, la hizo gracias al apoyo del ahora candidato a la Alcaldía de Bogotá Gustavo Petro, quien en ese momento era representante a la Cámara del ADM-19. Sin embargo, la candidatura de Mockus se realizó en nombre de un movimiento denominado Ciudadanos en Formación. Posteriormente, en 1998, renuncia a la Alcaldía y se pone como meta llegar a la Presidencia. En una encuesta que realizó con Noemí Sanín es derrotado y se convierte en candidato a la Vicepresidencia, esta vez por el movimiento Sí Colombia.

En 2000 inicia su proyecto más estable: Los Visionarios, se lanza a la Alcaldía en 2001 y es elegido bajo la bandera de la Alianza Social Indígena (ASI), partido que se convierte en su franquicia para la candidatura presidencial de 2006, en la que fue derrotado. Al mismo tiempo fracasó la lista que apoyó al Congreso, que no era propiamente de la ASI, era un grupo de intelectuales denominado Visionarios con Antanas Mockus.

Su última travesía política, que lo llevó a la segunda mejor votación para la Presidencia el año pasado, fue en nombre de otra colectividad: el Partido Verde, y ante las diferencias que se presentaron con la dirigencia, nuevamente dio un paso al costado.

Esta facilidad con la que Mockus migra de un partido a otro ha generado algunas reservas. Para el analista político Rafael Nieto, obedece a “que es un hombre profundamente vanidoso, con un ego enorme, que piensa que es el único honesto y sus proyectos políticos son excesivamente personalistas”. Para Nieto, apegándose al argumento de la legalidad Mockus debió aceptar la decisión que tomó el Partido Verde de recibir apoyos políticos, en este caso de la U, que se tomó acorde con las normas de la colectividad.

Para el politólogo y catedrático de la Universidad Javeriana Fernando Giraldo, “acá hay un tema de orden cultural y social y es que, salvo los partidos tradicionales, muchos grandes dirigentes han tratado de construir proyectos políticos basados en personalismos, porque aunque son muy buenos, tienen dificultad para construir proyectos colectivos. Así ha sucedido con Luis Carlos Galán, con Juan Manuel Santos, con Germán Vargas Lleras y en este caso Mockus no es la excepción. No hay reglas de juego que comprometan a los dirigentes a mantener su filiación a un partido”.

Otro de los puntos de vista que quedan en evidencia con la mala etapa por la que atraviesa el Partido Verde es la poca solidez de las alternativas que surgen en Colombia y que en pocos años desaparecen al perder la personería jurídica por falta de respaldo popular en las urnas o, simplemente, porque no hay quien tome esas banderas.

Casos hay muchos: la Alianza Nacional Popular (Anapo), el M-19, la Unión Patriótica y, en la actualidad, el declive del Polo Democrático Alternativo y el Partido Verde. Al respecto Nieto sostiene que “lo que está pasando es bueno para Santos y malo para el país, porque los dos partidos que están fuera de la Unidad Nacional son un desastre y cumplen muy mal la tarea de ofrecerles a los colombianos una alternativa política”.

Giraldo explica que “estas alternativas políticas se basan en acuerdos muy generales y con poca profundidad programática, no logran una plataforma ideológica y priman los intereses personales y no están preparados para luchar por poder. Las elecciones de octubre van a dejar en evidencia estos matices: el Polo Democrático va a ser castigado en las urnas por la negligencia en Bogotá y el Partido Verde, que hasta hace poco era protagonista, se va a desinflar por completo”.

Así las cosas, señalan los expertos, la hecatombe del Partido Verde no es un asunto nuevo y era algo que se podía prever. Además, ratifican que la trayectoria política de Mockus deja en evidencia su personalismo.

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