A través de su cuenta en Twitter, el expresidente y senador Álvaro Uribe Vélez negó que haya ordenado a su otrora asesora María Claudia Daza, conocida también como Caya o Cayita, ir a La Guajira a recaudar dinero para la campaña de Iván Duque, “ni se autorizó” que pidiera recursos.
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Todo ello en medio de la controversia por la revelación de interceptaciones legales a José Guillermo Hernández Aponte, conocido como Ñeñe –en las que habla de la necesidad de que entren dineros “bajo la mesa” a favor de la campaña presidencial de Iván Duque–. El nombre de Cayita había salido a la luz tras ser señalada de ser la interlocutora con la que hablaba el Ñeñe sobre supuesta compra de votos en municipios de La Guajira y que es identificada como “MD”.
“Cayita: Nadie la envió a la Guajira. Nadie autorizó que pidiera dinero”, declaró Uribe, quien manifestó que en la segunda vuelta presidencial no hubo donantes y que el exjefe de la campaña Duque Presidente, Luigi Echeverri, manejó todo correctamente. “Nunca intervine”, agregó, precisando que su campaña al Senado la gerenció Vicky Restrepo, “nadie más autorizado para dinero, que nunca recibo”.
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A través de un comunicado, Daza aseguró que el escándalo mediático fue gestado “por los enemigos del Gobierno” y que no hay ningún fundamento para suponer que ella es la mujer que figura en la interceptación telefónica legal al Ñeñe, advirtiendo además “que nadie ha escuchado” dicha llamada.
“Ante la pérdida de confianza de quien más que mi jefe, ha sido mi mentor y amigo, doy un paso al costado y presento mi renuncia irrevocable al cargo que he desempeñado a su lado”, asegura la funcionaria, quien trabajó como asesora de Uribe en el Senado desde 2017 con un grado de asistente V, pese a que en su hoja de vida registrada en Función Pública solo registra estudios en básica secundaria.
Daza negó ser la interlocutora con la que hablaba el Ñeñe sobre supuesta compra de votos en municipios de La Guajira y que es identificada como “MD” y rechazó que se le endilgue la autoría de una conversación que, “de ser cierta, sería completamente contraria a lo que ha sido mi vida de servicio abnegado y leal a una persona y una causa en la que he creído con honradez, convicción y afecto”.
Señalando que está siendo ‘sacrificada mediáticamente’, siendo expuesta “sin pruebas”, Daza dice que con este hecho se está haciendo entrega de insumos a “los enemigos de las causas del uribismo y del gobierno, pero en nada esclarece” la controversia. En esa línea, alega que “teme” que los audios sean apócrifos y la grabación termine siendo “otra fabricación de los malquerientes de Álvaro Uribe”.
La ahora exasesora concluye dando fe de la “conducta intachable” de Uribe, asegurando que es un hombre que “aun cuando humanamente se equivoca, como esta vez, ha sido y seguirá siendo para mí el más alto referente de probidad y corrección”.
En sus redes sociales, Caya aparece en fotografías junto al presidente Iván Duque, el propio Uribe y miembros del Centro Democrático. Incluso, en Instagram subió fotos tras la muerte del Ñeñe en los que se refiere a él como su «amigo del alma».
La charla grabada es del 3 de junio de 2018 cuando los únicos comicios pendientes de realizarse eran la segunda vuelta presidencial que enfrentó al ahora presidente Duque y al candidato de izquierda Gustavo Petro. “Yo ayer le decía a Priscila que nos tenemos que poner las pilas, hay que buscar una plata para pasar bajo la mesa para soltarla en los departamentos”, fue la respuesta de Hernández.
Su interlocutor dice que ya había conseguido 1.000 paquetes, haciendo referencia, según el analista de la Dijín, a millones de pesos, y que solo necesitaban que unos empresarios les ayudaran así: «Uno les da la lista, yo tengo una empresa que les da la plata y nadie va a saber». Hernández le responde: «En la pasada nos aprovechamos de la plata que se robaron de Vargas Lleras, de transporte y de cosas, en estas otras no la vamos a tener, usted se imagina dónde nos hubieran cogido esos ciento y pico de millones de pesos, qué hubiera pasado en el Valle».