Necesito su voto. Lo necesito para que juntos hagamos realidad el valor supremo de alcanzar la paz; lo necesito para que construyamos esperanza; lo necesito para seguir luchando en el propósito de reducir mucho más la pobreza y acabar la miseria; lo necesito para que hagamos de nuestra querida patria una nación más justa, moderna y segura; lo necesito para hacer de Colombia el país más educado de América Latina.
Lo necesito para crear más empleo, más y mejores oportunidades para la educación de nuestros hijos y para dar vivienda a todas las familias colombianas que hoy no tienen techo propio.
Necesito su voto para que nuestros campesinos, víctimas del desplazamiento y abandono forzado de sus tierras, las recuperen y tengan nuevamente la oportunidad de cultivarlas y labrar un nuevo futuro.
Necesito su voto para darles más seguridad a las ciudades y hacer de nuestro país un país de oportunidades para todos, y para consolidar y hacer sostenible nuestro buen momento económico.
Experiencia, capacidad para dar resultados y el inquebrantable propósito de dejar a Colombia en paz son tres importantes razones para que usted vote por mí.
Colombia es maravillosa, pero administrarla y manejarla requiere mucha experiencia. Esa experiencia la tengo yo.
Después de 50 años de guerra tenemos la posibilidad, como nunca antes, de alcanzar la paz, una paz sin impunidad en la que los derechos de las víctimas a la justicia, a la verdad, a la reparación y a la no repetición estarán garantizados.
Imagínense lo que sería Colombia sin conflicto armado y sin esta guerra que nos ha dividido como país; que nos ha llenado de odios y rencores; que ha producido tantas muertes y dolor; que ha frenado nuestro desarrollo y nos ha impedido realizar el enorme potencial que tenemos.
Imagínense también lo que podría ser nuestra Colombia sin el flagelo del narcotráfico y el negocio maldito de las drogas. Esta paz no es mía, no es de Juan Manuel Santos, no es de mi gobierno. Es de todos, de cada uno de los colombianos. No hay guerra buena ni paz mala.
La capacidad que tengo para dar resultados está a la vista: lideré, como ministro de Defensa, la acción militar más exitosa en la historia de Colombia, como fue la ‘Operación Jaque’ y durante mi gobierno se dio de baja a los dos principales jefes de las Farc: Alfonso Cano y el Mono Jojoy.
Así como lo es nuestra selección de fútbol en el Mundial de Brasil, Colombia es cabeza de serie en América Latina en generación de empleo, en reducción de la pobreza y de la miseria, y en el control de la inflación.
Muchos más colombianos tienen hoy vivienda propia tanto en el campo como en las ciudades; en mi gobierno, 2,5 millones de ciudadanos lograron conseguir trabajo y los resultados en la cadena educativa, como la gratuidad de los grados cero al 11, son evidentes.
Hemos multiplicado los cupos en el Sena y en las universidades públicas, incluimos en el servicio de salud más de millón y medio de colombianos, acabamos con el odioso sistema de pacientes de primera y de segunda clase, aumentamos el número de tratamientos que cubre el sistema y estamos construyendo infraestructura vial, de doble calzada, como nunca antes.
En mi plan de gobierno para los próximos cuatro años me he comprometido con el país a reducir la tasa de desocupación al 7%, a generar 2,5 millones de nuevas fuentes de trabajo, a construir 1,2 millones de viviendas, a ampliar en al menos 400 mil los cupos en educación pública superior para que nuestros jóvenes bachilleres tengan la oportunidad de realizar sus sueños y vamos a asegurarles a los colombianos una mejor y oportuna atención médica.
Por lo que ya hice, estoy haciendo y lo que me propongo hacer en el próximo cuatrienio es por lo que este 25 de mayo espero y necesito su voto.