Una negativa a la ratificación del TLC entre ambos países, mandaría un mensaje muy negativo a la región, que sólo “alimentaría el discurso neopopulista” de algunos gobiernos, dijo Santos.
El Vicepresidente puntualizó que un eventual voto negativo del Congreso de EE.UU. movería a los países latinoamericanos a decir “con amigos como esos, para qué enemigos”.
Asimismo, expresó su convencimiento de que, si eso sucediese, los efectos serían demoledores, ya que enviaría el mensaje de que Colombia “no es un buen amigo de Estados Unidos” y, además, frenaría la “inversión extranjera” y la “globalización de su economía”.
“No hacerlo sería una equivocación geoestratégica grandísima” de EE.UU., aparte de que el “pueblo colombiano no entendería que se tomara una determinación de esa naturaleza”, afirmó el Santos en una conferencia celebrada este lunes en Miami.
Human Rights Watch pidió en días pasados al gobierno de ese país que supedite la ratificación del TLC a que Colombia muestre avances sustanciales en el ámbito de los derechos humanos, especialmente en la lucha contra la impunidad de los crímenes de sindicalistas.
A juicio de Santos, Human Rights Watch comete una grave equivocación al creer que “la mejor manera de presionar para generar mejores resultados en materia de protección de derechos humanos es cerrando las puertas del TLC” con Colombia.
Al contrario, el camino para promover mejores resultados en derechos humanos pasaría, en su opinión, por “mantener el compromiso con Colombia y que se aprueben los acuerdos de libre comercio”, expresó el vicepresidente.
En ese sentido, reivindicó el “modelo de responsabilidad social, política y económica” por el que ha apostado Colombia y el “papel protagonista que tendrá en la región”, gracias a su “fuerte crecimiento”.
Unas premisas que le sirvieron para desgranar uno de los objetivos prioritarios del Gobierno del presidente Uribe: consolidar la seguridad nacional.
En ese sentido, recordó que los secuestros han bajado un 55 por ciento en Colombia, los homicidios un 50 y los ataques terroristas un 85 por ciento, algo que ha convertido al país en “uno de los países más seguros en el continente”.
En concreto, Santos explicó que, “aunque los índices de violencia siguen altos”, la “reducción de la violencia es una prioridad del Gobierno y lo será en los próximos tres años”.
Una tarea que descansa, destacó, en la solidez de las instituciones colombianas, la “separación de poderes” y su compromiso de “profundización en la democracia y derechos humanos”.
Santos agregó que todo ello ha propiciado la cristalización del ambiente adecuado para las inversiones extranjeras y el robustecimiento del “crucial” sector privado.
Así, aludió a la drástica reducción de impuestos, que ha pasado en unos años del 38 por ciento al 32 por ciento en 2007 y al incremento espectacular de la inversión directa extranjera en el país, que alcanzó los ocho mil millones de dólares el pasado año.
Por eso, reiteró, es “tan importante y necesitamos” la ratificación del TLC, en un país cuyo crecimiento del PIB alcanzó en 2007 el 7 por ciento y ha apostado sin ambigüedades, expresó, por la “chilenización de su economía”.
Colombia, al contrario que otros países de la región, tiene “muy buenas relaciones históricas con Estados Unidos” y no manifiesta ninguna “fobia a la inversión extranjera y al sector privado”.
Santos se mostró convencido de que las Farc son un “cáncer” que el Gobierno Nacional ha logrado reducir a “áreas marginales” y que, pese a sus fuentes de ingresos derivados del negocio del narcotráfico, “tienen un mínimo impacto” en el país.
“No hay una solución fácil, pero ellos saben que el único camino posible” consiste en iniciar “un proceso de paz”, destacó.
En cuanto a la política del Gobierno, sobre los secuestrados en poder de la guerrilla, Santos hizo una cerrada defensa de la gestión de los planteamientos de Uribe, y aseguró que el Estado colombiano “no piensa dejar de buscar la manera de rescatar a los secuestrados”.
De no ser así, destacó, “sería legalizar el secuestro” y un Estado “no puede renunciar al rescate de las personas” en poder de los grupos terroristas.
Preguntado por la repercusión económica de las tensas relaciones diplomáticas entre Colombia y Venezuela, Santos señaló que “se debe mantener las inversiones entre ambos países, aunque la situación es difícil”.
“La relación histórica entre ambos países debe ser preservada”, subrayó, tras indicar que las relaciones comerciales bilaterales alcanzaron el año pasado cuatro mil millones de dólares.