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‘No descarto la Presidencia en 2018’

Dice que se siente tranquilo en su condición de exvicepresidente, sin nostalgias de nada.

30 de octubre de 2014 - 10:35 p. m.
Para Angelino Garzón, la llegada de nuevos voceros de las Farc a la mesa de negociación de La Habana fortalece el proceso de paz. / Archivo – El Espectador
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Si hay algo que queda claro en esta entrevista con Angelino Garzón, es que quiere seguir jugando en las grandes ligas de la política nacional. Tanto que incluso aspirar a la Presidencia en 2018 está dentro de sus opciones, si es que no puede postularse el próximo año a la alcaldía de Cali o Bogotá. El exvicepresidente habló también de la pelea entre Santos y Uribe y dijo que deben hablar en una agenda abierta y respetando sus diferencias. También se refirió a la paz; al papel de Henry Acosta Patiño, el enlace en los diálogos con la guerrilla, y propuso una nueva constituyente.

¿Cómo sigue su salud?

Me siento bien en materia mental y de salud. Obviamente, hago terapias para seguir en el proceso de recuperación de mi parte motriz izquierda. El milagro es que estamos hablando.

¿Se siente con la fortaleza física suficiente para ser alcalde de Bogotá o de Cali?

Yo tuve un accidente cerebro vascular en junio de 2012 y en septiembre estaba cumpliendo todas mis funciones como vicepresidente. En ningún momento justifiqué razones de salud para parar cualquiera de mis actividades.

¿Y al fin qué: la Alcaldía de Bogotá o la de Cali?

A mí me gusta mucho Cali. Ya fui gobernador del Valle , por lo tanto conozco muy bien a Cali, como conozco muy bien a Bogotá. Pero para ser candidato tengo que esperar el fallo del Consejo Nacional Electoral y qué define. Si define que puedo aspirar por un partido diferente a la U, ya hay varios movimientos que me han dicho que no tienen ningún problema en avalar mi nombre. Si define que puedo ser candidato pero por firmas, ya tomé la decisión de no salir a recoger firmas. Y si define que solo puedo ir por la U, pues me toca esperar qué decide el partido.

Claro que usted ya renunció a la U…

Pero el partido puede tomar la decisión de invitarme a que sea su candidato en Bogotá o Cali. Y si lo hacen, me sentaría a conversar con ellos. Pero si no me avalan, pues de malas Angelino. En ese caso tendría que esperar a las elecciones de 2018, cuando se eligen presidente y vicepresidente, y de pronto alcaldes y gobernadores, si pasa lo de la reunificación de períodos.

Por cierto, ¿y si por la reunificación los próximos alcaldes van apenas por tres años?

Entonces yo no me presentaré, porque no voy a legalizar con mi candidatura un hecho que me parece que es contrario al espíritu constitucional.

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¿Qué lo trasnocha más en este momento, ser alcalde o la Presidencia?

Yo no tengo sino palabras de cariño y agradecimiento, tanto como por Bogotá como por Cali. Si la población con su voto me respalda, contribuiré con mi experiencia y mis conocimientos a la gobernabilidad de esas ciudades, sobre la base de que gobernar es el arte de trabajar en función de las personas. Pero también he dicho que no tengo como propósito de vida ser candidato a la Alcaldía de Bogotá o de Cali o a la Presidencia.

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Pero por lo que dice, la Presidencia en 2018 es una opción…

En 2018 se eligen presidente y vicepresidente, Congreso y quizás también alcaldes y gobernadores. No descarto ser candidato a cualquier cargo de elección popular, incluyendo la Presidencia o la Vicepresidencia.

¿Y entre los partidos que le han ofrecido aval está el Centro Democrático?

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En ningún momento, ni yo le he pedido ese apoyo.

 Usted hizo de componedor entre Santos y Uribe, ¿será que la reciente invitación a dialogar en la Casa de Nariño es un primer paso o es más un mensaje diplomático?

Yo no he hecho de componedor, pero considero que es positiva esa iniciativa para conversar. El diálogo debe ser entre diferentes, porque entre iguales es cocinarse en la misma salsa. El presidente Santos debería tener toda la tranquilidad de aceptar y conversar en el sitio que le proponga el expresidente Uribe. Además, debería aceptar una agenda abierta y ojalá en esa conversación hubiera testigos de parte y parte. El tema del diálogo no se puede volver un asunto de formalidad, al punto que si no es en la Casa de Nariño, no se hace. Es mi recomendación personal.

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 ¿Quién es Henry Acosta, el contacto de los gobiernos Uribe y Santos con las Farc y quien trabajó con usted en la Gobernación del Valle?

Es un profesional que por mucho tiempo estuvo ligado al Comité de Cafeteros del Valle y también a la Fundación Coomeva. Fue integrante de mi gabinete departamental como secretario de Desarrollo Social y contribuyó enormemente a los procesos de paz del expresidente Uribe y del actual presidente, Juan Manuel Santos. El deber del Gobierno es proteger su integridad física, porque si le llega a pasar algo, eso puede tener una incidencia muy negativa en la paz.

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¿Por qué Henry Acosta es tan próximo a las Farc?

Creo que tiene que ver con su trabajo campesino. Lo que sí puedo decir es que contribuyó de manera positiva a un camino de paz.
Uribe habló con usted cuando era gobernador sobre la posibilidad de un despeje en una zona del Valle, ¿fue por razones del intercambio o para adelantar un proceso de paz?

En 2006, el presidente Uribe nos manifestó a Luis Eduardo Garzón como alcalde de Bogotá, a Sergio Fajardo como alcalde de Medellín y a mí como gobernador del Valle, su voluntad de acoger la iniciativa de los gobiernos de España, Francia y Suiza de despejar una zona rural de Pradera con el fin de dialogar con las Farc, procurando la liberación de los 12 diputados del Valle, que estaban secuestrados.

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¿Cómo ve el desarrollo del proceso de paz en La Habana?

Es importante que se hayan publicado los preacuerdos, pero esto no es el acuerdo final y ahora tienen que venir las particularidades. De pronto eso puede demorar mucho más la firma de la paz, e incluso me preocupa que las Farc, por dudas y desconfianzas, terminen no firmando. Por ejemplo, una de las grandes dudas de las Farc es quién les garantiza que una vez firmen, los guerrilleros no van a ser asesinados, encarcelados o extraditados. Y otra pregunta que se pueden estar haciendo es cuál es el gobierno que en 2018 les va a garantizar la continuidad de lo pactado.

¿Leyó las capitulaciones del uribismo sobre el proceso de paz?

El expresidente Uribe y el Centro Democrático tienen el derecho de opinar en contra, y el Gobierno tiene todo el deber de explicar lo que significan los preacuerdos de paz. Ahora, la paz implica cambios profundos en la vida política, democrática y económica del país, y creo que las actuales reformas que se están haciendo deberían ser miradas con esos ojos, porque si son para resolver un problema de coyuntura, estamos perdiendo el tiempo. Si queremos reformar las estructuras del Estado, entonces sería mejor convocar una constituyente, que puede contribuir más a un camino de paz y un mejor ordenamiento jurídico y político.

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