Usted se enfrenta en sólo cuatro meses del año a tres votaciones que podrían llegar a cuatro: revocatoria de Petro, elección de Senado y Cámara, primera vuelta presidencial y, tal vez, segunda vuelta. ¿La Registraduría está preparada?
Completamente. La logística está prevista para los tres o cuatro procesos y cubre todas las exigencias. Los escrutinios comenzarán a las 4 de la tarde y tenemos calculado que, en el caso de Senado y Cámara, en los que hay gran cantidad de candidatos, los resultados del preconteo se conocerán hacia las 7 de la noche. Y el resultado proveniente del escáner de las actas de jurados de más de 100 mil mesas de votación estarán antes de las 12 de la noche en un 90%. En las otras votaciones los resultados se verán más pronto.
Siempre se pueden presentar complicaciones los días de votación. ¿A cuál le teme?
Es vital que las comunicaciones funcionen perfectamente. Para garantizarlas se ha contratado a UNE, que siempre ha estado a cargo y que tiene conectados por red fija a mil municipios. También contamos con cuatro centros de datos de los más modernos del mercado en Barranquilla, Cali, Medellín y Bogotá. En cada departamento hay centro de cómputo y sala de prensa. En Bogotá, además, se dispusieron unos canales para transmisiones en directo de los noticieros más importantes. Y habrá disponibilidad de mil computadores para los periodistas. Nuestra prioridad serán las comunicaciones, porque lo que pone más nerviosa a la gente es la falta de información.
¿Contrató alguna protección especial contra bloqueos de los ‘hacker’?
Además de que internamente tenemos todos los servidores, el proveedor cuenta con suficiente respaldo tecnológico para soportar un ataque informático. En 2011 nos fue muy bien contratando a los que llaman ‘hacker buenos’, o sea, los que se encargan de proteger los datos y de desviar filtraciones. Ese año, a pesar de que se pudieron identificar ataques en la red, no se presentó ninguna vulnerabilidad.
La jornada de votación más complicada a la que va a enfrentarse es la de la revocatoria del mandato del alcalde Petro por el debate político y jurídico que ha desatado. ¿Es el primer intento de salir de un mandatario local antes de que concluya su período?
No. Ha habido bastantes solicitudes en ese sentido. Sólo este año se han hecho peticiones de 35 municipios, 7 llegaron a las urnas y hay 2 pendientes (ver parte superior de esta página). Lo que sucede es que ninguna revocatoria concluyó con salida del mandatario local. Tal vez estos procesos no fueron notorios porque los sitios en donde se adelantaron no tienen la importancia de Bogotá y, como no han prosperado, tampoco han sido noticia.
¿Por qué nunca se ha podido revocar a un alcalde?
Tal vez una de las razones más importantes es que el umbral es muy alto, pero hay otras circunstancias que influyen en la dificultad de sacar adelante la revocatoria.
¿La jornada de votación para revocatoria es idéntica a la de una elección?
Desde el punto de vista logístico es idéntica, pero las respuestas de los votantes son distintas porque en una revocatoria usted dice simplemente sí o no. Y eso es lo que se escruta. Algo fundamental es que debe alcanzarse el umbral exigido para que la decisión sea válida.
¿Cuál es el umbral que se requiere, es decir, cuántos votos tienen que entrar en las urnas para que sea válida la decisión?
Debe ir a las urnas el 55% del total de los que participaron en la última elección de alcalde, es decir, la de 2011.
O sea, el alcalde se queda si, uno, es superior el número de votantes que dice que no quiere que se vaya. Y dos, si no se alcanza el umbral.
Sí. En esas dos circunstancias no es revocado.
¿Cuántos votos deberían llegar a las urnas en el caso de Bogotá para que proceda la revocatoria del alcalde Petro?
La votación total para alcalde de Bogotá en 2011 fue de 2 millones 243 mil. El umbral es, entonces, de 1 millón 234 mil votos.
¿Cuántos de esos votos debe tener a favor el alcalde para permanecer en el Palacio Liévano o para ser revocado?
La mitad más uno. En números es de 617 mil votos más uno.
¿Sólo pueden participar los bogotanos?
No tienen que ser bogotanos. Pueden participar quienes estén inscritos en el censo electoral de Bogotá, que es, en total, de 5 millones 500 mil personas.
¿Pueden participar todos los que aparezcan en ese censo o tienen que haber votado en 2011
No. De acuerdo con la Ley 742 no es necesario haber participado en las elecciones, sino estar en el censo de electores de la capital.
¿Esta votación podría ser teóricamente más alta que la que eligió a Petro, dada la polarización de los habitantes de la ciudad?
Se podría decir que sí, pero Bogotá es una ciudad con tradición abstencionista. Mientras en 2011 en el resto del país la participación electoral fue de alrededor del 60%, en Bogotá fue sólo de cerca del 40%.
¿No cree que con un caso tan discutido y tan discutible la abstención se reduciría?
No lo tengo claro. La revocatoria es un proceso que ha demostrado ser difícil para el electorado.
¿Por qué?
Porque, a mi juicio, el ciudadano no vota en abstracto ni vota por un papel. En la revocatoria la gente no sabe qué va a pasar después ni quién llegará a sustituir al que se vaya. Y puede terminar pensando que más vale malo conocido que bueno por conocer, lo que conduce a la confusión o a la abstención. Creo que el mecanismo está mal diseñado.
¿Debido a qué?
A que se incluyen dos procesos: el primero es el de revocar a un alcalde. El segundo, que no está explícito, es el de elegir a otro. Y esta es una votación posterior. Lo ideal sería tener los dos procesos en uno solo. Por ejemplo, que quien recoja las firmas diga que es el candidato a reemplazar al que pretende revocar. Sería distinto si se llega a una votación con el alcalde elegido en el cargo y con el que recogió las firmas aspirando a desplazarlo de manera clara.
¿No es extraño que alguien recoja firmas para poder aspirar a ser alcalde?
No. Es preferible que se presente de una vez como candidato para que la gente sepa a qué se atiene. Es extraño que en las elecciones se vote por unos programas que propusieron los ganadores y que después se les revoque sin saber por cuáles propuestas van a ser sustituidos.
Según su planteamiento, los fracasos de la revocatoria no son un problema de abstencionismo sino de mal diseño de la figura.
Exactamente. Y, como le dije, de un umbral muy alto. La incertidumbre política es seria y a la gente no le gustan los saltos al vacío. Prefiere no participar y por eso no se alcanza nunca el umbral.
¿Para la revocatoria habrá un tarjetón y cómo será?
Es una tarjeta electoral que dice: “¿Vota usted por la revocatoria del mandato del señor fulano de tal?”, y en la primera casilla dice SÍ y en la segunda casilla dice NO.
¿La gente sí entiende qué quiere decir ‘revocar el mandato’?
Esa frase textual viene de la ley y no se puede modificar.
¿Hay opción en blanco?
No, porque allí se revoca o no se revoca. No hay más opciones.
¿Da lo mismo decir NO que abstenerse?
La experiencia indica que los alcaldes o gobernadores que van a ser revocados promueven la abstención. Hay casos indicativos en algunas pequeñas comunidades, en donde el alcalde se lleva de paseo a los electores para que no voten.
No dé ideas.
(Risas).
Dijimos que si quedaba en firme la destitución del alcalde hasta ahí llegaba el proceso de la revocatoria, porque si ya no había alcalde, tampoco podía haber revocatoria de su mandato. Y dimos la fecha del 2 de marzo, si procede la votación.
¿Implica que la fecha se puede mover mientras continúe el lío jurídico?
Nosotros tenemos cerrada la fecha al 2 de marzo por ahora, pero nos han puesto en un escenario muy complejo en el que, por un lado, hay un mandato provisional de unas tutelas y, por el otro, una destitución. Para la Registraduría esta es una situación que merece condicionar la votación a que se resuelvan las tesis jurídicas que están en juego.
¿Está en duda la fecha de votación de la revocatoria?
Todavía no está en entredicho, porque hasta ahora no está en firme la destitución.
¿Cuánto dinero necesita usted para adelantar la revocatoria?
Unos $37 mil 500 millones, que ya estarían aprobados por el Ministerio de Hacienda.
¿Las votaciones para Senado y Cámara, así como para revocatoria del alcalde de Bogotá se pueden hacer el mismo día?
Esta es una opinión jurídica personal: la revocatoria es un mecanismo de participación ciudadana asimilable a un referendo en torno a una persona. Y la ley dice que el ejercicio de este tipo de mecanismos no puede coincidir con las fechas de elección. Esa es mi interpretación.
Entonces, ¿hay discusión jurídica al respecto?
A mi juicio, sí, porque lo que quería el constituyente era que la participación ciudadana no estuviera influida por las elecciones ordinarias.
¿No cree que el electorado se confundirá con tres o cuatro votaciones tan seguidas?
La gran discusión que se ha dado en torno a la revocatoria sí puede haber confundido al electorado, porque se habla de destitución, de tutelas, de medidas cautelares, de revocatoria. Además, suponga usted —hipotéticamente— que haya un alcalde interesado en promover la abstención y a los congresistas insistiendo en que la gente concurra a las urnas. El desorden sería evidente.
La revocatoria, umbral imposibleLos habitantes de 35 municipios colombianos solicitaron, en 2013, la realización de una votación para revocar al alcalde que eligieron en 2011. Pero sólo siete cumplieron con los requisitos legales: Angostura (Ant.): el 7 de julio votaron por el sí (a la revocatoria) 899 personas y por el no, sólo 18, pero no alcanzó el umbral requerido. Achí (Bol.) intentó sacar del cargo a su mandatario el 17 de noviembre y a pesar de que 1.685 votaron sí y 32 dijeron no, la revocatoria tampoco prosperó. Campoalegre (Huila) votó el mismo 17 de noviembre: 3.680 habitantes apoyaron el sí, mientras 84 acompañaron al alcalde; se quedó. Florencia (Caq.) tuvo jornada revocatoria el 7 de septiembre. El 92,6% de los participantes, es decir, 10.492, votaron por la salida del alcalde. Para que permaneciera, solo 513; se sostuvo. San Marcos (Sucre) acudió a las urnas el 24 de marzo. 7.762 dijeron sí, 152 apoyaron el no; la revocatoria no sirvió. Santiago (Putumayo) intentó utilizar ese mecanismo el 20 de noviembre. 1.073 opinaron sí, 19 dijeron no; no alcanzaron el umbral. Usiacurí (Atlántico) acudió a las urnas el primero de diciembre. 509 dijeron sí, 45 no; no prosperó. Y están pendientes de la realización de la misma jornada, San José del Guaviare (que fue convocado para hoy) y Bogotá, prevista para el 2 de marzo.
Un millón de trabajadores en elecciones
¿Cuántos recursos económicos y humanos necesitará la Registraduría para realizar las tres o cuatro votaciones de este semestre?
Se asignó un total de $570 mil millones. Van a instalarse 105 mil mesas de votación. Ya estamos adelantando el sorteo de jurados, que serán alrededor de 800 mil: 660 mil estarán en las mesas y 200 mil se reservan para cubrir contingencias. En la Registraduría tenemos 3 mil funcionarios, pero en elecciones por cada puesto de votación se pone un delegado. Como son cerca de 12 mil puestos, habrá ese mismo número de delegados. Además habrá un apoyo adicional para ellos de mil personas. Vamos en 16 mil. Las empresas contratistas que se encargan de quienes transmiten el número de votos a los centros de cómputo cuentan con otras 16 mil. Y quienes digitalizan y pasan por escáner cerca de 60 mil actas de escrutinio son 10 mil más. Total: 42 mil funcionarios dedicados a la logística, más los 660 mil jurados, los 200 mil de reserva y alrededor de 10 mil de todos los órganos de control del país. A estas cuentas súmeles 200 mil uniformados, aproximadamente, que garantizan el orden público en esas jornadas. Esto nos da un gran total de alrededor de un millón de personas trabajando para las elecciones.