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Ofensiva contra legalización

Ante la propuesta internacional sobre despenalizar del consumo de marihuana, el Primer Mandatario pidió impedir la legalización de las drogas a través de leyes en el Congreso de la República.

12 de febrero de 2009 - 05:00 p. m.
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Un candente debate se revivió luego de que el ex presidente César Gaviria propusiera en Brasil la despenalización de la marihuana, en el marco de la reunión de la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia, donde la principal conclusión fue que la lucha contra el narcotráfico en la región ha resultado “ineficaz”. Este jueves, el primero en salirle al paso a la propuesta fue el presidente Álvaro Uribe, quien se reunió con varios miembros de su bancada para darles una puntual instrucción: desde el Congreso de la República impedir la legalización de la droga.

Así, mientras la comisión creada por los ex presidentes Fernando Henrique Cardoso (Brasil), César Gaviria (Colombia) y Ernesto Zedillo (México), y 17 personalidades independientes, coincidía en la necesidad de un cambio de paradigma en América Latina frente al consumo de marihuana, en el país los legisladores de la coalición planeaban la manera de hacerle contrapeso a dicha sugerencia.

En Colombia, un fallo de la Corte Constitucional de 1994 —con ponencia del entonces magistrado Carlos Gaviria Díaz— despenalizó la dosis personal. Sin embargo, desde la llegada de Uribe al poder se han presentado en tres oportunidades sendos proyectos de ley buscando reversar dicho ordenamiento constitucional y sancionar la dosis personal. La iniciativa nunca ha surtido trámite y se ha hundido.

Para el ex presidente Gaviria el problema es que las actuales políticas están basadas en los “prejuicios y temores y no en los resultados”, y puso como ejemplo el uso de la marihuana para fines terapéuticos y el fracaso de las políticas de represión. Muy diferente piensa Uribe, quien dio seis argumentos en contra de la despenalización: “En Colombia no hay manera de prohibir eficazmente el consumo. Hay que combatir el tráfico al mismo tiempo que hay permisibilidad. La droga es el gran enemigo de la ecología. El consumo estimula el tráfico y corrompe. Mientras se hacen esfuerzos por incrementar el turismo, hay gente que llega exclusivamente a consumir drogas. Este es el factor que sostiene al terrorismo”, dijo.

En materia de estadísticas no existe claridad, al menos en el país. Se calcula que existen por lo menos 160 millones de consumidores de marihuana en el mundo. En Colombia, según el Ministerio de Protección Social, los estudios que se han realizado deben ser examinados con “cautela” debido a la “discontinuidad institucional y a la rotación de responsabilidades en los programas” en materia de reducción del consumo.

Lo cierto es que acogiendo el pronunciamiento del Primer Mandatario, el uribismo ya prepara una ofensiva en contra de la despenalización de la dosis personal de droga. El senador Samuel Arrieta, de Convergencia Ciudadana, dijo que aunque el consumo debe ser tratado como una enfermedad, “las drogas son algo para combatir y no legalizar”, al tiempo que para Jorge Visbal, senador del Partido de la U, “soltar la rienda” puede resultar peligroso, y legitimar el narcotráfico implicaría que los niños se levanten en un ambiente donde no hay ningún castigo o freno al consumo de droga.

“Está comprobado que si se despenaliza, se dispara el consumo. En Holanda, hace 15 años, había 5.000 establecimientos de venta de drogas; ahora no quedan más de 300 lugares de éstos, sencillamente porque el problema de salud se les salió de las manos”, agregó, por su parte, el senador Juan Carlos Vélez. Es de esperar, entonces, un nuevo proyecto gubernamental para sancionar la dosis personal. Frente a esto, el presidente de Cambio Radical, Germán Vargas Lleras, advirtió que la propuesta no pretende llevar a “todos los jóvenes a la cárcel, sino que la venta sea una infracción, no un delito penal, para que las autoridades ejerzan algún tipo de control”.

Lo que ya se avizora eso sí es un choque con la oposición por el polémico tema. El senador liberal Héctor Helí Rojas dijo que el consumo no es un problema criminal, sino un problema de salud generado por la desprotección del Estado hacia los niños y jóvenes, en la medida en que no se educa y no hay empleo: “Nosotros somos partidarios de no penalizar el consumo a nivel de dosis personal, pero creemos que se debe castigar el narcotráfico. Creemos que se deben despenalizar algunas conductas en que puedan incurrir los consumidores”.

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El asesor en prevención integral de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, Carlos Arturo Carvajal, dijo que aunque la ONU no obliga a los Estados miembros a penalizar el consumo de droga, en ningún país ha resultado eficaz la penalización del consumidor; por el contrario, ha agravado la condición de la persona dependiente que debe recibir tratamiento y rehabilitación. “En Colombia, como en muchos países, el consumo de marihuana no está permitido o legalizado. Una cosa es que a las personas no las metan a la cárcel por esto y otra que esté legalizado o permitido”, agregó el experto.

La polémica está sobre la mesa, sobre todo porque cuando surgen este tipo de propuestas sobre despenalización comienzan a aparecer estudios a favor y en contra. Como por ejemplo, el adelantado por los investigadores de la Universidad de Concepción de Chile, Marcelo Glavic y Ómar Barriga, que señala que el proceso mediante el cual el consumidor de marihuana comienza a ser etiquetado como drogadicto se potencia en la medida que se endurecen las estrategias jurídicas para lidiar con el tema.

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