Por una escasa diferencia de 55.853 votos, el No al acuerdo de paz suscrito en Cartagena el pasado 26 de septiembre ganó el plebiscito que convocó el presidente Juan Manuel Santos para refrendar las negociaciones con las Farc en La Habana. Una apretada victoria con un elemento predominante: la alta abstención electoral, que rondó el 62 %, es decir, cerca de 20 millones de colombianos no acudieron a las urnas para expresar su punto de vista sobre ese acuerdo de reconciliación. (Vea aquí el especial Rumbo a la Paz)
Un resultado sorpresivo. Cuando todos daban por ganador al Sí, y de hecho así lo marcaron los primeros boletines que ayer comenzó a divulgar la Registraduría, a última hora se cambió la tendencia y el No pasó adelante por un estrecho margen que resultó definitivo. Más allá de las cifras, lo que queda en evidencia es que el país está polarizado, que las jornadas electorales no convocan a los ciudadanos y que ahora lo que prevalece es la incertidumbre sobre el futuro del proceso de paz. Con un ingrediente adicional: nadie sabe tampoco cuál será el camino para el presidente de la República, el principal derrotado de esta jornada.
En lo inmediato, quedan la tranquilidad de que el cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo sigue y seguirá vigente, como lo anunció anoche el jefe de Estado. Y también que las Farc, en sus primeras reacciones, a través de una declaración de su líder, Rodrigo Londoño, Timochenko, manifestó que mantienen el compromiso de lograr la paz y de seguir trabajando con la palabra y no con las armas: “La paz triunfará”, escribió en Twitter.
El reto ahora es hacer realidad eso que la oposición —léase uribismo— tanto pregonó: reorientar los acuerdos. No se sabe cómo. Santos habló anoche, en una alocución radiotelevisada, de convocar a todas las fuerzas políticas, y en particular a las que se manifestaron por el No, para escucharlas y determinar el camino a seguir. Llamado que el uribismo ya aceptó sobre la base de hacer correctivos y de un gran acuerdo nacional. Por lo pronto, Humberto de la Calle y Sergio Jaramillo, sus principales negociadores, volverán a Cuba para mantener informados a los delegados guerrilleros del diálogo político.
Hablando de ganadores y perdedores, además de Santos, los grandes derrotados de la jornada fueron el expresidente César Gaviria, coordinador de la campaña por el Sí y los partidos de la Unidad Nacional, encargados de jalonar con sus maquinarias la votación a favor de la refrendación. A su vez, cantan victoria el expresidente Uribe y su Centro Democrático, el también expresidente Andrés Pastrana y el exprocurador Alejandro Ordóñez, abanderados del No. Y habría que decir que la Iglesia católica, que nunca quiso tomar partido así su máximo guía, el papa Francisco, haya hecho votos por el plebiscito.
El otro hecho notable fue el fracaso rotundo de las firmas encuestadoras. Algunas alcanzaron a dar cálculos de 70 % por el Sí frente a un 30 % por el No. Ninguna acertó. Una situación que pone sobre el debate las metodologías utilizadas para hacer los sondeos, pues no se tiene en cuenta que muchos de los que responden no van a las urnas. En medio de la sorpresa cabe también una reflexión sobre la falta de regulación, como se discutió en medio del proceso.
A la hora de mirar los resultados, en términos generales, en los departamentos de la región Andina y el centro del país, a excepción de Bogotá y el departamento de Boyacá, ganó el No. Mientras que los partidarios del Sí se concentraron en los departamentos de la Costa Atlántica, el occidente y el sur del país, y en los antes llamados Territorios Nacionales. El No fue mayoritario en Antioquia, Santander, Norte de Santander, Arauca, Eje Cafetero, Huila, Casanare y Meta.
Cuatro departamentos del país fueron determinantes para la victoria del No. En primer lugar, en la casa del expresidente Uribe: Antioquia, donde el No alcanzó el 62 % de los votos escrutados, frente al Sí, que apenas alcanzó el 37,99 %. Asimismo, en Norte de Santander la victoria del No llegó al 63 %. El Sí se quedó en el 36 %. Mayor diferencia se dio en el departamento del Meta, donde los partidarios del No alcanzaron el 63,58 %, en tanto que el Sí apenas registró un 36,41 %. En el Huila, el No consiguió un apoyo del 60,77 %, y el Sí se quedó en 39,22 %.
En cuanto a las principales capitales departamentales, mientras en Bogotá la victoria del Sí fue contundente, con el 56 %, frente al 43 % del No, lo contrario sucedió en Medellín, donde el triunfo del No alcanzó el 62,97 %, frente al 37,02 % del Sí. Esta diferencia fue superada en dos ciudades: Villavicencio y Cúcuta. En la capital del Meta el No registró el 63,58 % de los votos, y el Sí sólo obtuvo el 36,41 %; en tanto que en Cúcuta el No llegó a su máximo caudal, el 65 %, por apenas 34 % de los partidarios del Sí. Cali, y en general el departamento del Valle, fue de las zonas más equilibradas, pero se inclinó hacia el Sí, con una estrecha diferencia.
Paradójicamente otra de las lecturas del resultado electoral es que en algunos territorios donde la guerra hizo mayores estragos, el Sí fue ganador. Por ejemplo, en el municipio de Ovejas (Sucre), donde el paramilitarismo causó varias masacres, como la del Salado, ganó el Sí con el 72 %, frente al 27 % del No. En Bojayá (Chocó), donde las Farc protagonizaron uno de los más crueles hechos de guerra en 2003, el Sí obtuvo el 95 % de apoyo. En Toribío (Cauca), otra de las zonas afectadas por la confrontación armada, el Sí alcanzó el 84 % del respaldo. En Apartadó, donde hace unos días las Farc pidieron que los perdonaran por sus errores, el Sí alcanzó el 52 %, contra el 47 % del No.