A dos días de las elecciones legislativas, está claro que la gran expectativa gira en torno a cuántos congresistas alcanzará el Centro Democrático, el movimiento que lidera el expresidente Álvaro Uribe y del que es cabeza de lista al Senado. Las encuestas y los analistas hacen pronósticos a diario, pero lo que nadie duda es que el exmandatario tendrá una curul fija en el próximo cuatrienio, no sólo porque la lista es cerrada —es decir, que de acuerdo con el umbral, en la votación total de la corporación se define quiénes entran, contando desde el primero de la lista hasta donde le alcancen los votos—, sino porque su arraigo en una gran parte de la ciudadanía sigue siendo muy fuerte.
“Con mis convicciones y defectos, pero con amor a Colombia, estoy en esta causa del Centro Democrático. Hemos aprendido, queremos hacerlo mejor”, dijo Uribe el 16 de septiembre de 2013 desde Rionegro (Antioquia), cuando anunció su postulación al Legislativo. Y se podría decir que desde ese entonces, quienes en el reciente pasado fueron sus rivales políticos, se vieron afectados por alguna actuación durante los ocho años de mandato uribista —léase ‘chuzadas’ del DAS o acusaciones judiciales directas— o incluso tuvieron discusiones públicas con él, y también aspiran al Senado, lo esperan ansiosos para cobrar esas cuentas que creen aún pendientes o para enfrentarlo en debates en el Capitolio.
Es el caso, por ejemplo, del senador y candidato Alexánder López, del Polo Democrático, a quien Uribe, siendo presidente, mandó a detener durante un consejo comunitario en Florida (Valle), en mayo de 2008: “General Gómez Méndez, hay congresistas que en el pasado lideraron la destrucción de Emcali. Deberían estar en la cárcel. Y ahora son los mismos que estimulan, tras bambalinas, la violencia de los invasores. Judicialícelos y métalos a la cárcel”, le dijo entonces al comandante de la Policía Metropolitana de Cali. No lo dijo con nombre propio, pero claramente se refería a quien entre 1997 y 2002 fue presidente del Sindicato de Trabajadores de las Empresas Municipales de Cali (Sintraemcali).
“A mí, Uribe sí me va tener que explicar, de senador a senador, sobre el daño que le hizo a mi vida. Como presidente era intocable, pero ahora vamos a quedar en igualdad de condiciones. A mí que me explique lo de la liquidación de Emcali; lo de la Operación Dragón, en la cual miembros del Ejército y de la Superintendencia de Servicios Públicos intentaron matarme en 2004; lo de la liquidación de Telecom, por lo cual le puse denuncia penal; las ‘chuzadas’ y seguimientos que me hizo el DAS; las acusaciones y el montaje que hizo por la huelga de los corteros de caña. Yo sí voy a llevar todo hasta ante la Corte Suprema de Justicia y la Corte Penal Internacional”, manifestó López.
De hecho, el congresista es de los que creen que Uribe tiene tantas “culebras”, que algún pretexto va a sacar para no posesionarse en el Senado. “Y ni crean que nos van a ver juntos en la oposición, como insinúan algunos, porque para mí, Santos y Uribe son lo mismo y su pelea es por el poder y por plata”, agregó. Otro duro contradictor del exmandatario en el Polo ha sido el también senador y su cabeza de lista Jorge Robledo, quien prefiere ser cauto y esperar las discusiones que se planteen en el nuevo legislativo: “No hago política sobre pleitos personales y vamos a ver cómo se desarrollan las cosas. Si hay que mirar hacia el pasado, miraré hacia el pasado, sin olvidar que hoy el presidente es Juan Manuel Santos. Seguiré en mis causas y vamos a ver qué posiciones fija cada sector y si entramos en controversia, pues habrá controversia”, indicó.
Eso sí, otros candidatos, como Claudia López, de la Alianza Verde —dura contradictora de Uribe en las denuncias de la llamada ‘parapolítica’—, esperan confrontarlo en el terreno de las propuestas: “No voy a usar el Senado para volverlo un cuadrilátero de deudas personales. A mí, Uribe me persiguió, pero el debate que voy a plantear es que si queremos una paz estable, hay que aplicar el mismo rasero de justicia transicional para todos: paramilitares, guerrilla y los mismos militares. Y en eso también hay que incluir a quienes fueron promotores de las autodefensas. Le preguntaré: ¿qué propone para judicializar a los paramilitares y sus promotores? Ese es el debate que hay que dar con él, porque si bien reconozco que fue clave en el debilitamiento de la guerrilla, también tiene responsabilidad en el narcoparamilitarismo con el que gobernó”, enfatizó López.
Y también está Iván Cepeda, representante a la Cámara y candidato al Senado del Polo, quizás uno de los rivales políticos más duros del exmandatario. Y desde ya, anuncia por dónde empezará su pelea: “Voy a abrir mis debates con uno en el que espero el expresidente Uribe le explique al país cómo fue que consiguió instalar el distrito de riego Mocarí, en un predio de su familia, con recursos del Estado. Y también que nos cuente cómo acumuló predios baldíos de más de una Unidad Agrícola Familiar en esa misma zona. Eso para empezar el tema de la austeridad de Estado”, reveló. Como se sabe, Cepeda es parte demandante contra Uribe en el asunto de las ‘chuzadas’ del DAS y otras acciones ante la Corte Penal Internacional.
Hay otros candidatos que podrían llegar al Senado y con los que el expresidente tuvo choques directos. Por ejemplo, a Germán Varón, de Cambio Radical, Uribe alguna vez lo llamó “manzanillo perfumado”, acusándolo de estar pidiendo puestos. Y a la exfiscal Viviane Morales, hoy en la lista del Partido Liberal, el uribismo llegó a acusarla de persecución, cuando durante su gestión al frente del ente acusador abrió investigaciones contra más de un funcionario del gobierno, como el exministro de Agricultura Andrés Felipe Arias, por el caso de las irregularidades en el programa Agro Ingreso Seguro. Incluso, en la lista podría estar Juan Luis Castro, también candidato liberal, hijo de Piedad Córdoba, una de las más acérrimas rivales políticas del exmandatario.