La Unesco proclamó el 3 de mayo como el Día Mundial de la Libertad de Prensa, bajo la premisa de una prensa libre, pluralista e independiente. Sin embargo, la conmemoración tiene un sabor agridulce. En Colombia, al igual que en otros países, la situación que más afecta la labor periodística es la autocensura.
Con ocasión del día, el Proyecto Antonio Nariño (PAN) realizó una encuesta nacional a 603 periodistas sobre libertad de expresión y acceso a la información pública. Los resultados muestran que el cierre de medios, el despido y el riesgo para la integridad de sus vidas son las principales causas de dicha autocensura.
El estudio reveló que el 59% de los periodistas afirmaron que la situación de seguridad en sus departamentos obstruyó su labor durante 2011. Esto sin contar con las demandas por injuria y calumnia y la presión de los gobiernos departamentales y municipales sobre los medios a través de la pauta oficial.
Aunque las organizaciones defensoras del oficio reconocen una disminución en los asesinatos a periodistas durante los últimos diez años en Colombia, aseguran que persisten los ataques a la libertad de prensa. Así lo indicó Andrés Morales, director de la Fundación para la Libertad de Prensa (Flip): “Todavía hay una situación de violencia muy fuerte (…) y hay gran autocensura en los temas de conflicto armado, narcotráfico, corrupción de autoridades locales, y minería ilegal”.
Pese a que el panorama para entregar información y opinión mejora, casos como el ocurrido el 28 de abril con el reportero francés Roméo Langlois abre el debate sobre los peligros de informar. A propósito del tema, la Asociación Colombiana de Editores y de Diarios y Medios Informativos (Andiarios) extendió su mensaje de solidaridad con el periodista y pidió respetar su vida e integridad.