Este miércoles el diario El Espectador dedicó su editorial a las comisiones de empalme que trabajan en la administración entrante y saliente de Bogotá.
En esta edición se advierte que en una de las comisiones está presente “Alejandro Botero, exsubcontratista del Distrito, ligado en su época con el empresario Julio Gómez, a quien la Fiscalía le ha imputado cargos por el desfalco multimillonario que vivió el Distrito durante los últimos años”.
Al conocer del tema, el alcalde electo Gustavo Petro Urrego primero dijo que “ni las comisiones de empalme son el gabinete, ni el señor Botero está en una comisión de empalme”.
Luego señaló en su cuenta de Twitter que “cumplió su papel de transmitir la información sobre contratación que necesitábamos, le agradecemos por ello y ya no está”.
Ante la insistencia de los ciudadanos en esa red social, el alcalde tuvo que repetir su aseveración y trinó: “Por 2 vez escribo en un trino que el señor Botero nos entregó toda la información que tenía y ya no hace parte de la comisión”.
Lo que extrañó a muchos en la red social es que Ricardo Bonilla, asesor de Petro, ha dicho que el nombramiento de Botero puede considerarse como un “riesgo político” pero que, primero, no necesariamente se trata de un nombramiento en el futuro equipo de trabajo y, segundo, es mejor verlo desde el lado de la lucha contra la corrupción.