La coalición uribista en el Congreso está dispuesta a jugársela al todo o nada, en lo que tiene que ver con el trámite y la aprobación de las reformas política y a la justicia y el referendo para una segunda reelección presidencial. Así quedó demostrado este martes tras una reunión en la Casa de Nariño entre el ministro del Interior y Justicia, Fabio Valencia Cossio, los presidentes de las comisiones primeras de Senado y Cámara, y los voceros de los partidos uribistas, en la que se acordó algo así como una especie de ‘pico y placa’ para la realización de los debates.
Según el presidente de la Cámara, Germán Varón, la estrategia es que los martes el Legislativo discuta el referendo en comisiones primeras conjuntas y los miércoles la Comisión Primera de Cámara tramite la reforma política y la de Senado, la de la justicia. Además, durante las próximas dos semanas, mientras se definen los ponentes del referendo, se trabajará a toda máquina en esas dos reformas constitucionales, tratando de ganar tiempo mientras llega el proyecto del referendo, en la primera semana de octubre.
Para algunos analistas la apuesta de la coalición resulta arriesgada e implica una verdadera carrera contra el reloj, ya que el plazo para sacar adelante el referendo y las reformas política y de la justicia en la primera vuelta vence el 16 de diciembre próximo. Eso sin contar la postura que asumirán los movimientos de oposición, que seguramente jugarán a dilatar las discusiones.
Sin embargo, los participantes de la reunión son optimistas y creen que hay tiempo más que suficiente. El representante a la Cámara del Partido de la U Óscar Mauricio Lizcano aseguró que “los tres temas van a salir en estos tres meses, la demora es que sean nombrados los ponentes para arrancar”. Y a la pregunta sobre la solicitud del presidente Uribe de darles prioridad a las reformas antes que al referendo, piensan que más que contradecir al Primer Mandatario, lo que se quiere es cumplir con una obligación moral y constitucional ante el país.
Por los lados de la oposición la vocera en el Senado del Partido Liberal Cecilia López dijo que el Gobierno está preparando toda una estrategia para aprobar sus proyectos y el llamado público del Presidente a la coalición fue “una pataleta” para forzar la aprobación de las reformas política y a la justicia, al tiempo que aseguró que el Jefe de Estado “nunca ha tenido la intención deque no le aprueben el referendo”, porque quiere una segunda reelección.
Otro escollo que surge para la coalición uribista tiene que ver con los impedimentos de algunos miembros de la Comisión Primera de Senado en cuanto a la reforma a la justicia. El asunto fue tratado también en la reunión de ayer y según se conoció, el senador Javier Cáceres, presidente de esa célula legislativa, propuso organizar reuniones individuales con el Ministro del Interior. El jefe del Partido Conservador, senador Efraín Cepeda, señaló que los encuentros tendrían como fin estudiar jurídicamente la situación de cada legislador que se cree estaría impedido y determinar en qué casos se pueden rechazar dichos impedimentos.
Aun así, si los resultados no son los esperados, el Plan ‘B’, de acuerdo con una sugerencia del representante de Cambio Radical Orlando Guerra, sería rotar los miembros de las comisiones. No obstante, la idea tiene poca acogida e incluso el mismo presidente del Senado, Hernán Andrade, está en desacuerdo: “A mí no me gusta la rotación, básicamente porque creo que la mejor opción es respetar a quienes se consideran impedidos, convencerlos de que no lo están y rechazarles ese impedimento”, explicó.
Lo que queda claro, tras la minicumbre uribista en la Casa de Nariño, es que si bien el Gobierno insiste en que la prioridad son las reformas, tampoco es que tenga muchas ganas de “bajarse” del referendo. Y la coalición en el Congreso apuesta por sacar adelante todo. Falta ver si esta vez hay disciplina, algo que no se ha visto en las legislaturas pasadas.