«Gabinetología». Es la palabra de moda hoy en Colombia y tiene que ver con las especulaciones que se hacen en todos los mentideros políticos en torno a los posibles cambios que hará el presidente Juan Manuel Santos en su equipo ministerial. Por ahora, está claro que la renuncia protocolaria presentada por todo el gabinete busca dejar en libertad al primer mandatario para que haga los ajustes que considere necesarios, con el fin de afrontar la actual coyuntura política nacional, en la que tres temas aparecen como fundamentales: el proceso electoral de 2014 (incluida la reelección), las definiciones en las negociaciones de paz con las Farc en La Habana (Cuba) y el paro campesino que aún tiene conmocionado al país.
Si bien hasta el momento Santos no ha anunciado cambios y se dice que posiblemente en horas de la noche se podrían tener las primeras noticias, al momento de hacer un balance de sus ministros, algunos salen bien librados, otros pasan desapercibidos y unos cuantos son blanco de duras críticas por parte de sectores políticos, incluso afines al Gobierno. Es el caso del ministro de Agricultura, Francisco Estupiñán, el que menos tiempo lleva en el cargo (se posesionó el 27 de mayo pasado), pero a quien todos quieren cobrarle lo que consideran ha sido un pésimo manejo del paro agrario.
«En el ministerio de Agricultura debe estar una persona que tenga toda la legitimidad, todo el capital político, toda la representatividad y el arraigo en términos de relación con el campesinado», dice el senador liberal Juan Manuel Galán. A su vez, el senador conservador José Darío Salazar calificó «inconcebible» que durante el paro agrario se conociera del recorte a los recursos del sector en el presupuesto, lo que indica un pésimo manejo por parte de Estupiñán.
Siguiendo con el balance, cada quien tiene su opinión. Por ejemplo, para el senador Hernán Andrade, también conservador, el ministro de Minas, Federico Renjifo, tampoco le dio un manejo adecuado al reciente paro minero, que se levantó oficialmente hoy, y es «imperdonable» que el de Hacienda, Mauricio Cárdenas, haya reducido el presupuesto del agro. Mientras que para el representante Germán Varón, de Cambio Radical, la ministra de Educación, María Fernanda Campo, fracasó en su intento de sacar adelante la reforma al sector y ahora la llamada Mesa Amplia Nacional Estudiantil (MANE) está preparando una nueva jornada de protesta a nivel nacional.
Aunque no hace parte del primer grupo de colaboradores, otro blanco de críticas ha sido el ministro consejero para el Diálogo Social, Luis Eduardo Garzón, a quien algunos congresistas, pidiendo la reserva de su nombre para evitar choques con la Casa de Nariño, ven como una «figura de adorno» que «no fue capaz de conjurar el paro en el Catatumbo y el paro agrario, que en últimas era su misión». Eso sí, hay que decir que también hay quienes lo defienden, como el representante Alfonso Prada, del Partido Verde –el mismo de Garzón— quien señaló que fue una pieza clave para desmontar otras protestas que se planeaban en el país.
Y así sucesivamente, se podría decir. Los conservadores no están contentos con la canciller, María Ángela Holguín, y hasta han anunciado que pedirán moción de censura en su contra por lo que consideran ha sido su «pasividad» frente a las pretensiones de Nicaragua sobre el mar de San Andrés. El sindicato de trabajadores de la Rama Judicial vive molesto con la ministra de Justicia, Ruth Stella Correa, y ni qué decir de las organizaciones ambientales con Juan Gabriel Uribe, jefe de la cartera encargada de ese sector, en momentos en que son varias las multinacionales pidiendo pista para exploración en varias regiones de la geografía nacional.
Algunos consideran igualmente que Fernando Carrillo, el ministro del Interior, ya ha tenido un desgaste en sus relaciones con el Congreso y los partidos y se necesita un relevo. Y no falta quien diga que tras el reciente revolcón en la cúpula de las Fuerzas Militares y de la Policía hecho por el presidente Santos, lo lógico es que el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, dé un paso al costado.
Las opiniones van y vienen. Los rumores pululan. Se dice que Sergio Díaz Granados, ministro de Comercio, saldría para irse a presidir el Partido de la U, donde Santos necesita tener a una persona de confianza si se decide ir por otros cuatro años. También que el director de Planeación Nacional, Mauricio Santamaría, habría pedido que no se le tenga en cuenta pues necesita tiempo para atender problemas de índole familiar. O que Rafael Pardo, ministro de Trabajo, pasaría a la cartera de Interior, pues Carrillo se iría a preparar campaña para aspirar a la Contraloría General de la Nación.
¿Y los que podrían llegar? Los «gabinetólogos» hablan de María Claudia Lacoutere, actual presidente de Proexport, como reemplazo de Díaz Granados en Comercio. Del exfiscal y exprocurador Alfonso Gómez Méndez, para el ministerio de Justicia. Y en el sonajero para reemplazar a Francisco Estupiñán en el ministerio de Agricultura suenan Jorge Enrique Vélez, actual superintendente de Notariado y registro y hasta Francisco Solano, presidente encargado del Banco Agrario.
En la lista de ‘ministeriables’ es casi que obligatorio mencionar a Aurelio Iragorri Valencia, alto asesor presidencial para asuntos políticos, y en los corrillos se menciona igualmente a la excongresista y excandidata a la Alcaldía de Bogotá Gina Parody. Asimismo, se han escuchado nombres como los de Bruce Mac Master, director del Departamento Administrativo para la Prosperidad Social; Álex Char, actual consejero para las regiones; Federico Restrepo, exgerente de las Empresas Públicas de Medellín; Juan Martín Caicedo, director de la Cámara Colombiana de Infraestructura.
Claro, todo son conjeturas y es el presidente Juan Manuel Santos quien tiene la última palabra. Ya sobre las interpretaciones de lo que buscaría el primer mandatario con los posibles cambios en algunos ministerios, el presidente del Directorio Nacional Conservador, Ómar Yepes, es de los que cree que seguramente lo que busca es reforzar su equipo de trabajo y crear expectativas nuevas de cara a su último año de mandato. Pero para Clara López, presidente del opositor Polo Democrático, la intención es dar un «golpe de opinión pública para tratar de resarcir el deficiente manejo que se ha hecho del paro agrario. En el fondo, el presidente trata de ganar imagen, pero eso no cambia la realidad».
Lo cierto es que habrá un nuevo aire y que Santos buscará tener en su último año de mandato un equipo de colaboradores más cercano a las regiones y a la gente, que en últimas es donde se va a jugar no solo la posibilidad de reelección, algo que la gran mayoría de la opinión pública da por seguro que buscará, y sobre todo la refrendación de los eventuales acuerdos de paz que se alcancen con las Farc en La Habana.