Muy optimista El más complacido con el anuncio del jueves, con el acuerdo que protege internacionalmente el proceso de paz entre el Gobierno colombiano y las Farc, fue el canciller cubano, Bruno Rodríguez, no sólo porque ha sido uno de los garantes más activos, sino porque del proceso habló maravillas durante su gira por Canadá y Alemania, los dos países que más turistas mandan a la isla, en busca de consolidar la imagen de Cuba como destino ideal de paz y descanso, alejándose cada vez más de las épocas de la Guerra Fría. Ahora sueña con que la firma definitiva de la paz para Colombia se dé de manera simultánea al levantamiento del embargo económico de Estados Unidos. Ola verde Uno de los gurús mundiales del medioambiente, el vicepresidente global de The Nature Conservancy, Brian McPeek, estará esta semana en Colombia para definir si esa entidad amplía su presencia en el país y para conocer los páramos de Chingaza y Sumapaz, así como la serranía de La Macarena. A los primeros dos destinos irá en carro y a pie, y el tercero lo sobrevolará. McPeek, graduado de las universidades de Georgetown y Duke, trabajó en McKinsey & Company asesorando empresas de la lista “Fortune 500” en mercados de capitales y estrategias corporativas. Además, fue oficial de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. El verso de “Gabino” Esta semana, mientras se hablaba de los miles de delitos cometidos por el Ejército de Liberación Nacional (Eln), esa guerrilla prefirió publicar en su revista Insurrección no un pronunciamiento militar de su máximo comandante, Nicolás Rodríguez Bautista, sino un texto que ratifica la voluntad de negociar la paz con el Gobierno titulado “Cantos de lucha y esperanza”. Lo curioso es que allí se anuncia la publicación en la internet del “Poema por la paz”, compuesto y recitado por alias Gabino con el “acompañamiento arpegiado de guitarra”. ¿Otra santa? Lo que no se dijo en Roma, a propósito del camino hacia la canonización del bogotano sacerdote Rafael Almansa, es que la siguiente capitalina camino a beatificación es María Sara Alvarado Pontón, muerta el 28 de marzo de 1980 en la clínica Shaio y fundadora de la Congregación de Monjas de Nazareth, creadoras a su vez de colegios y ancianatos en Colombia y la región Andina. Ya es Sierva de Dios, y como en el caso de Almansa, su santidad dependerá de que la Sagrada Congregación para la Causa de los Santos le apruebe dos milagros. La señorita Alvarado era de la alta sociedad bogotana, nieta de Victoriano Alvarado, prócer de la Independencia y uno de sus 12 hermanos mayores fue congresista. Además, en 1936 creó el primer Sindicato del Servicio Doméstico.