El proyecto de reforma política (equilibrio de poderes) incluyó un duro castigo para los congresistas y los partidos que eventualmente puedan tener condenados por actos de corrupción.
La figura de la silla vacía, que actualmente opera para los delitos relacionados con narcotráfico, de lesa humanidad y aquellos que tengan nexos con paramilitares o la guerrilla, se aplicará –según la iniciativa– para los actos de corrupción.
Así las cosas el partido político que eventualmente pueda tener un legislador condenado por esos delitos no podrá reemplazarlo en el Congreso de la República.
El senador Roy Barreras Montealegre dijo que es necesario aplicar los castigos para la afectación en el patrimonio público.
“Los partidos deben ser castigados cuando avalen personas indignas y la silla vacía debería aplicarse para todo tipo de delitos, no solamente para los relativos a grupos armados ilegales”, dijo.
A su turno, el senador Armando Benedetti Villaneda dijo que los partidos también deben asumir una responsabilidad y por eso no podrán reemplazar al responsable de estos delitos contra la administración pública.
De momento no se ha contemplado ampliar o extender esa misma figura para los concejales o diputados que eventualmente puedan incurrir en hechos de corrupción.