Cada cierto tiempo la noticia de un bebé que fue abandonado en vía pública, basurero e incluso en el monte ocupa algunos segundos de noticiero y se lleva varios titulares en los medios escritos. Más allá de cierta indignación y de las típicas imágenes de las autoridades rescatando al casi siempre recién nacido, poco se tiene claro qué tan común es este fenómeno y cuántos niños son dejados por sus progenitores a tan cortas edades. Las cifras que maneja Bienestar Familiar (ICBF) dan cuenta de que en 18 meses se presentaron 45 casos de recién nacidos abandonados, entre enero de 2018 y julio de 2019. En respuesta a este problema, tres congresistas presentaron un proyecto que busca ponerle freno al abandono de bebés entre los cero y los cinco meses (0-5).
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La iniciativa, que viene firmada por las senadoras Emma Claudia Castellanos y Esperanza Andrade, y la representante Ángela Patricia Sánchez, tiene como fin principal mejorar y ampliar las medidas de apoyo para las mujeres embarazadas y luego del parto (puerperio) para prevenir el abandono. Para este fin se plantea la creación de líneas para “facilitar el acompañamiento” y así permitirles acceder a apoyo y orientación. De igual manera, se establecería un sistema de registro para hacerles seguimiento a quienes estén en estado de vulnerabilidad. No obstante, el punto esencial es la creación de “refugios” para poder dejar al recién nacido y no abandonarlo en la calle.
La propuesta obliga al ICBF a adecuar dichos espacios, conocidos como “refugios seguros”, para que los bebés entre 0-5 meses sean dejados por sus padres y no abandonados en las calles. El propósito último es cuidar al pequeño hasta que se pueda reunificar con su familia o pasar al sistema de adopción como recurso de última instancia. También busca que se modifique el Código Penal, para que no haya responsabilidad de la madre al entregar al bebé, y el Código de Infancia, para así disponer que los infantes pasen al sistema de adopción “como una medida de protección de su vida, por la decisión de sus progenitores”.
La iniciativa apenas fue radicada hace unos días y aún no tiene asignado un ponente. Sin embargo, no ha estado libre de discusión debido a que trata un tema de bastante sensibilidad, como lo son las mujeres en estado de vulnerabilidad y el embarazo. La senadora Castellanos destacó que es la oportunidad de avanzar en este campo, porque “en principio queremos es que en el momento de vulnerabilidad de la madre no esté sola, sino que tenga apoyo institucional para que, primero, no aborte y pueda ser protegida por el Estado, a través del ICBF y otras entidades”. En esta misma línea, destacó que se acercaría a las mujeres de la ruralidad a estos servicios de asesoría.
Por otro lado, expresó que el fin máximo del proyecto es “proteger al bebé permitiendo darle cuidado y, si definitivamente lo quieren sus padres, darlo en adopción”. Bajo este argumento, Castellanos explicó que en esos refugios dispuestos por el ICBF se acogerán los niños hasta los cinco meses, tiempo que servirá para definir si el bebé es reunificado con su familia o si se pasa a la adopción, “si la madre no puede o no quiere tener el hijo”. Estos refugios serían como los “baby box” de varios países europeos, en los que los bebés son dejados de forma anónima para que sean cuidados y dados en adopción. Allá se tienen mecanismos para que, preservando en todo momento la identidad de la madre, se pueda reversar la decisión y el recién nacido sea reunificado con su familia.
A pesar de lo loable que suena la iniciativa, algunas organizaciones enfocadas en la defensa de los derechos de las mujeres y de la niñez, estas últimas enfocadas en la adopción, tienen objeciones e incluso la han señalado como innecesaria. Encabezando este listado está la Casa de la Mujer. Voceras de la organización feminista expresaron que desde la misma redacción hay errores, pues no se tiene en cuenta el lenguaje inclusivo. Por otro lado, señalaron que no hay acciones para mejorar las condiciones de las mujeres para que puedan tener a sus hijos y tampoco es claro si estos refugios van a “reemplazar la institucionalidad existente que acoge a niños y niñas para adopción”.
En un sentido similar se expresó Katherine Coronado, especialista en psicología jurídica y una de las representantes de la Fundación Anabella en Colombia. La experta indicó que el proyecto está despersonalizando a la madre, pues “piensa en la protección del recién nacido, pero no en la afectación psicoemocional de la mujer” ante eventuales “traumas derivados del desprendimiento”. También considera que la iniciativa pasó de largo la estigmatización a nivel social que puede acarrear un embarazo y la entrega del bebé en adopción, por lo que muchas veces la mujer trata de ocultar su estado y luego da a luz de forma clandestina para abandonar al pequeño sin que su entorno se dé cuenta.
Ana Ordóñez, directora de la Fundación Colomboamericana Mujer Libre, también expuso varios peros, tales como que “las mujeres necesitan propuestas más concisas y reales. Una mujer en estado de vulnerabilidad necesita ayuda desde que está en gestación”. Esto último, según dijo, debido a que en una gran cantidad de ocasiones está desprotegida y las “instituciones fallan, no hay un apoyo real”. Ordóñez comentó que, en vez de refugios para recibir el bebé, estos deberían estar destinados para proteger a la madre y así apoyarlas para que aprendan una labor. Ello permitiría que no se tuvieran que desprender de su hijo, sino que trabajaran. En su criterio, el acompañamiento debería ser por todo un año, para así garantizar el bienestar de mujer y bebé.A pesar de pedir un concepto y de ser pieza fundamental de la iniciativa, el ICBF no se manifestó frente al tema. En su lugar se obtuvo la visión de la Fundación CRAN, que lleva 41 años relacionada con temas de adopción. Sin decir que era innecesario, algunos de sus voceros recalcaron que las medidas expresadas en el proyecto ya están dentro de la ley colombiana, específicamente en el Código de Infancia y Adolescencia. Según María Cristina Buitrago, coordinadora misional de la fundación, “del concepto de refugio se ha venido migrando, ahora se habla de medidas preventivas para evitar la separación de las familias”. En este punto aseveró: “Lo último es la separación del niño, se han desarrollado programas preventivos”.
Buitrago también refirió que el concepto de refugio no se maneja en este momento, pues es del siglo pasado, enfocado en los niños y niñas que quedaban en orfandad debido a la complejidad sociopolítica de la época. Ahora el enfoque parte del restablecimiento de los derechos del niño. “Colombia ha tenido últimamente unos impactos importantes en estos temas, sobre todo con la política de cero a siempre.”, expresó la representante de CRAN, que añadió que en la atención de los pequeños de 0-5 meses está cubierta por el ICBF con hogares sustitutos e instituciones enfocada en restablecer derechos. “Ha sido un trabajo permanente de transformaciones hacia temas de derechos de los niños” concluyó.