Una de las características de la campaña por el poder regional es que es una elección donde los parlamentarios son protagonistas a la sombra. A ellos, las direcciones de sus partidos les dieron la responsabilidad de avalar a los candidatos y sobre sus hombros estuvo el peso de la campaña, en parte, porque del resultado del domingo depende su futuro político. En especial para quienes pretenden continuar en el Congreso, ya que del avance que hayan conseguido sus estructuras locales está supeditada, en gran media, su siguiente elección. Por eso, bien se puede decir que la nueva realidad política arroja una lectura en clave parlamentaria.
Las grandes capitales no son el mejor escenario para este tipo de análisis, ya que el voto de opinión incide de manera incalculable en el resultado y la labor de los legisladores en estas campañas suele ser de bajo perfil. Pero en este escenario también hubo ganadores y perdedores. El triunfo de Claudia López en Bogotá y el crecimiento de la Alianza Verde son un hecho por el que, sin duda, debe sacar pecho la senadora Angélica Lozano, quien además de ser pareja de la nueva alcaldesa, estuvo en el centro de su periplo electoral. Naturalmente que con ella “cobran” los representantes verdes Juanita Goebertus, Mauricio Toro y los senadores Juan Luis Castro, Iván Marulanda y Antonio Sanguino, aunque estos dos últimos tengan estructuras en sus propias regiones.
También le metieron el cuerpo a la campaña ganadora en Bogotá los senadores del Polo Democrático Jorge Robledo e Iván Cepeda, quienes se jugaron por López en medio de las contradicciones de la izquierda ante la candidatura de Hollman Morris, de la Colombia Humana. Un dilema que también se vivió en las toldas del petrismo, donde las representantes Ángela María Robledo y María José Pizarro prefirieron apoyar a López antes que a Morris. Al margen del triunfo de Claudia López y teniendo en cuenta los resultados del Concejo, en Bogotá salieron airosos tras la jornada del domingo el senador Iván Name, quien además de apoyar a la candidata verde puso a su hija María Clara en el cabildo; y el representante Inti Asprilla que, a pesar de no hacerle campaña, apoyó a María Fernanda Rojas, quien también se valió de una curul en la corporación.
Consiguió también un escaño el representante del Polo Germán Navas, además, con una altísima votación: Carlos Carrillo. Así como Jorge Robledo consolidó su proceso con la reelección de Manuel Sarmiento. En el caso del púlpito político de los Castellanos hubo júbilo. La joven hija del matrimonio de la poderosa Misión Carismática Internacional, Sara Castellanos Rodríguez, obtuvo la mejor votación en la capital, paradójicamente, en detrimento de Cambio Radical, su expartido y la colectividad dueña de la curul de su madre, la senadora Claudia Rodríguez. Una realidad que, por lo visto, golpeó a la colectividad de Germán Vargas Lleras, que perdió cinco curules con respecto a 2015.
En Medellín, el triunfo de Daniel Quintero minó el poder de los congresistas paisas del Centro Democrático, desde el expresidente Álvaro Uribe hasta la senadora Paola Holguín, a quien desde sus propias toldas la señalan como responsable de la debacle del exsenador Alfredo Ramos, su carta para la Alcaldía. Tampoco dieron resultado los senadores Nicolás Pérez, Santiago Valencia o José Obdulio Gaviria. En Cali, la victoria de Jorge Iván Ospina y Clara Luz Roldán puso a celebrar a los senadores Sandra Ortiz, de la Alianza Verde; Wilson Arias, del Polo, y a los representantes Katerine Miranda y Mauricio Toro, también verdes. Pero, sobre todo, uno de los congresistas que más satisfecho debe estar es el senador Roy Barreras, de la U, pues varios de sus candidatos se hicieron al poder. Además, le puso votos a Ospina y Roldán, pero también ganó la Gobernación del Cauca con Elías Larrahondo, apoyado también por el senador de Cambio Radical Temístocles Ortega. Allí le ganaron el pulso a Luis Fernando Velasco, senador liberal, y a los representantes Carlos Julio Bonilla, Crisanto Pizo, John Jairo Cárdenas, Darío Samboní, Óscar Ospina y Farith Achinte, quienes estaban con Víctor Ramírez.
En Atlántico, la casa Char completó todos los engranajes del poder. No solo tiene su propia bancada con senadores y representantes de distintos partidos, sino que además todos los congresistas costeños le siguen la corriente, y a su hegemonía ahora sumó la Gobernación, que estaba en manos liberales, con Elsa Noguera. Tal vez la única noticia que debió sorprender al exsenador Fuad Char, eso sí, sin detrimento de su poder, fue la derrota de William Torres en Soledad, el segundo distrito electoral del departamento. Allí, a la casa Char le ganó Rodolfo Ucros, quien venía impulsado por los senadores Eduardo Pulgar (la U) y Laureno Acuña (Conservador), dos figuras no muy conocidas pero que vienen aumentando su fuerza. En el Partido Liberal también hay ganadores. Se que quedó con las alcaldías de Luruaco, Sabanagrande y Campo de La Cruz. Festeja el senador Mauricio Gómez Amín.
La derrota del Centro Democrático en Córdoba le pegó durísimo a Uribe y a la senadora Ruby Chagüi, quienes junto a la congresista Ana María Castañeda —que también perdió con su esposo Mario Fernández en Sincelejo (Sucre)— le habían apostado todas sus fichas al polémico exsecretario de Alejandro Lyons, Carlos Gómez, que perdió la Gobernación con Orlando Benítez, impulsado con los votos del senador Fabio Amín y del representante Andrés Calle. Este último ganó en el departamento pero su padre perdió en el intento por alcanzar la Alcaldía de Montelibano. En estas sabanas ganaderas crece día a día el poder del senador David Barguil, que se quedó con la Alcaldía de Montería, a través de Carlos Ordosgoitia. En Sucre, precisamente, Yahir Acuña no pudo llegar a la Gobernación, y dejó viuda de poder a su esposa Milene Jarava, actual representante a la Cámara por ese departamento.
Perdió el liberalismo en Santander como nunca en la historia del partido. El senador Miguel Ángel Pinto es sin duda el responsable del fracaso del trapo rojo en uno de sus fortines. Le entregó el aval a Ángela Hernández para Gobernación y a su esposa Claudia Lucero López para la Alcaldía de Bucaramanga, quien a pesar de tener de su lado, además de los liberales, a conservadores, Centro Democrático, la U y el MIRA, fue avasallada por Juan Carlos Cárdenas, la ficha del exalcalde Rodolfo Hernández.
La casa Gnecco, en César, volvió a imponerse: tiene todas las curules de la Cámara, senadores y ahora la Gobernación y la Alcaldía de la capital, Valledupar, con Luis Alberto Monsalvo y Mello Castro, respectivamente. De otro lado, el senador Samy Merherg reafirmó su poder en Risaralda, mientras que Mario Castaño, senador de Caldas, salió derrotado en la Gobernación de su departamento y la Alcaldía de Manizales, donde también perdió el uribista Carlos Felipe Mejía. Así pues, unos derrotados y otros victoriosos, los congresistas volvieron esta semana al Capitolio, haciendo cuentas y pensando desde ya en la lucha por el poder de 2022.