Si hay un episodio nefasto para la historia reciente de Colombia es el relacionado con las ejecuciones extrajudiciales, también llamadas “falsos positivos”. Por eso, el caso de Dimar Torres, desmovilizado de la exguerrilla de las Farc asesinado en la vereda Campo Alegre, en el Catatumbo, el pasado 22 de abril, a manos del Ejército, ha generado indignación. Entre otras cosas porque revivió el fantasma de esos “falsos positivos” y el temor de los demás excombatientes que le apostaron a los textos de paz de La Habana.
Por la falta de claridad frente a las circunstancias que rodearon ese episodio, un grupo de representantes a la Cámara comenzó a promover una moción de censura para sacar del cargo al ministro de Defensa, Guillermo Botero. Debate que estaba previsto para hoy 15 de mayo, pero que, finalmente, fue retirado de la agenda a petición de los citantes. “Nos acaban de llegar nuevas pruebas absolutamente graves que necesitamos que el país conozca. En las motivaciones de la moción de censura no las incluimos y debemos retirarla para incluir estos nuevos hallazgos y así poder tener más solidez en los argumentos”, explicó Katherine Miranda, legisladora de la Alianza Verde.
Según la oposición, “lo ocurrido con Dimar Torres no es un caso aislado. Estamos volviendo a los ‘falsos positivos’ versión 2.0 y es lo que estamos tratando de prevenir. Hemos documentado ya varios casos cometidos en este Gobierno”, dijo Miranda. Desde la otra orilla, no obstante, hay quienes consideran que lo que busca la oposición con la moción de censura es un “show mediático”, sin argumentos legales ni políticos que justifiquen la salida de Botero de la cartera de Defensa. “No se le puede pedir al ministro que no aplique el principio de presunción de inocencia (…) condenar inmediatamente a policías y soldados lo que haría es desmoralizar la tropa”, señaló Ricardo Ferro, del Centro Democrático.