El presidente Juan Manuel Santos buscará este martes acabar las diferencias que hay entre la bancada del partido de La U en la Cámara y el presidente de esa corporación, Simón Gaviria Muñoz.
Luego de que en dos ocasiones, martes y miércoles de la semana pasada, los representantes de La U se levantaran de la plenaria de la Cámara expresando su malestar por varias decisiones de Gaviria, el Jefe de Estado se reúne con toda la bancada.
Muchos legisladores han señalado que la condición de políticos es una profesión riesgosa, lo cual, obliga al Congreso a garantizarles medidas de seguridad.
El inconformismo en ese sentido obedece a que Gaviria anunció que los representantes que no tengan problemas de seguridad tendrán por libranza que comprar sus vehículos. Es decir, no seguirá el Estado comprando autos que al poco tiempo son prácticamente inservibles.
Igualmente, el presidente de la Cámara ha manifestado que cualquier entrega de un auto a un congresista que tenga problemas de seguridad estará sujeto a que la Policía confirme los riesgos.
Por eso, Santos deberá conjurar la rebelión y zanjar cualquier lío en su mesa de unidad nacional para evitar que la apretada agenda legislativa se estropee.
Sin embargo, el presidente deberá tener en cuenta que en el liberalismo han advertido que hay orden de su antecesor, Álvaro Uribe Vélez de “sabotear” las sesiones en la Cámara.
El representante liberal, Hugo Orlando Velásquez Jaramillo, dijo que el expresidente “se ha erigido en un factor desestabilizador no sólo del proceso legislativo colombiano sino de un Gobierno que tiene todas las intenciones de salir adelante en todos los problemas”.
“Indiscutiblemente el presidente Álvaro Uribe está manipulando a los congresistas de La U (…) él ha influido y tengo conocimiento que ha enviado mensajes a sus leales parlamentarios para que se retiren de las sesiones; el expresidente está desesperado y quiere desesperar a los colombianos”, aseguró.